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Desde el sur peruano Por Joaquín Alcázar

Asumiendo con cierto optimismo que la crisis política que vive el país no decantará en algo peor que la relación que ha tenido el Ejecutivo con el Legislativo en los últimos doce meses, las perspectivas para la economía peruana para el próximo año se mantienen favorables. Indicadores clave de la economía, como la inversión privada, confianza empresarial, gasto público en construcción, ventas locales (demanda interna sin inventarios), inversión en exploración minera e importación de bienes de capital, han mostrado importantes mejoras en los últimos meses y se espera que esta tendencia se mantenga en el 2018.

En este contexto de recuperación temprana, dos motores clave para el próximo año serán el gasto público y los precios de los commodities mineros. Respecto al gasto público, destacan la Reconstrucción Con Cambios (RCC), los Juegos Panamericanos 2019 y la modernización de la Refinería de Talara. En cuanto a los precios de los minerales, que, según varios analistas, de mantenerse altos podrían amortiguar una crisis política compleja, representa un papel muy relevante el comportamiento de la economía global en el próximo periodo. Al respecto, ejecutivos de distintas empresas alrededor del mundo muestran un optimismo no observado desde hace varios trimestres, según Economic Conditions Snapshot de McKinsey, de diciembre de 2017.

El 49% de los encuestados (1,549 CEO y ejecutivos senior de diferentes regiones, industrias y tamaños de empresas alrededor del mundo) considera que las condiciones económicas de sus respectivos países dentro de seis meses estarán moderada o substancialmente mejor, cifra no observada desde el primer trimestre de 2015, y sólo superada en los últimos ocho años por el dato del segundo trimestre de 2014, que ascendió a 53%. Un aún mayor 65% opina que las tasas de crecimiento de sus países se incrementarán en los siguientes seis meses. Por su parte, en los mercados emergentes (los cuales incluyen a Latinoamérica), un 54% de los ejecutivos cree que sus economías estarán mejor en el siguiente semestre, cifra que representa un máximo en casi ocho años. En cuanto a la perspectiva de generación de utilidades en los próximos seis meses, un 67% de ejecutivos a nivel global opina que éstas se incrementarán en sus empresas, cifra sólo observada en los últimos ocho años en el último trimestre del 2014.

Respecto a los cambios en las condiciones económicas globales, un 60% opina que las condiciones actuales son mejores que las de hace seis meses, destacando el optimismo de los ejecutivos de los países desarrollados de Asia, donde dicha cifra asciende a 68%. Por otro lado, con respecto al comercio internacional, un 63% en países emergentes y un 46% en países desarrollados opinan que el comercio internacional entre sus respectivos países y el resto del mundo aumentarán en los próximos 12 meses, frente a 40% y 33%, respectivamente, observados en el primer trimestre del año.

El principal riesgo que puede frenar el crecimiento económico global es la inestabilidad geopolítica, según estima un 62% de encuestados (el porcentaje que señalaba esto hace un año ascendía a 47%). Otros riesgos identificados son burbujas de activos (31% frente a 8% hace un año); desaceleración de China (26% vs. 26%); transiciones del liderazgo político (22% vs. 45%) y desaceleración del comercio internacional (16% vs. 40%).

Si bien nuestros políticos nos han “regalado” un disgusto este fin de año, que sin lugar a duda afecta las perspectivas para el próximo año, las condiciones externas sugieren otra cosa. El precio del cobre se ubica al inicio de la jornada del 28 de diciembre, en US$331 la libra, desde US$248 a inicios de año (33.4% de incremento), en un escenario en que pareciera que las condiciones económicas globales —una de las variables que explican el comportamiento del precio de los commodities mineros— jugarán a nuestro favor este 2018.