JoaquínAlcázar
Desde el sur peruano Por Joaquín Alcázar

Los mercados ofrecen actualmente una gama amplia de alternativas de inversión, y es común que los inversionistas no se enteren de la existencia de muchas de ellas, dejando “retorno sobre la mesa”, o una oportunidad de tener un portafolio más diversificado y balanceado, y por ende con menor riesgo.

No obstante, antes de pasar a revisar las alternativas disponibles actualmente en el Perú (lo cual haré en mi siguiente post), es clave entender la relación existente entre rentabilidad esperada y riesgo (y para los que la conocen, nunca está de más darle una revisada). La regla es simple: a mayor rentabilidad esperada, mayor riesgo. Esto quiere decir que, si una alternativa ofrece un retorno alto en comparación a otras alternativas es porque implica un riesgo mayor. ¿Y qué significa este riesgo? No alcanzar dicha rentabilidad, e inclusive perder parte, o todo el capital. Esto se explica básicamente por el hecho de que si hay una alternativa que ofrece un alto retorno con un riesgo bajo (fuera de la relación normal entre rentabilidad/riesgo), todos los capitales van a querer acceder a dicha alternativa, y la demanda va a tender a reducir el retorno hasta que se normalice. Visto de otra manera, en el mundo de las inversiones, si algo es demasiado bueno, probablemente no lo es.

Muchas veces los inversionistas se dejan seducir por alternativas con retornos demasiado altos, y es fácil dejarse convencer por comentarios como “un retorno de 50% en esa acción está asegurado”, “es fácil ganar 30% al año con derivados”, “este negocio no tiene pierde, mi cuñado recuperó su inversión en un año”, “este inmueble debería doblar su valor en tres años”. Lo cierto es que en este tipo de inversiones, como acciones, real estate, negocios reales, entre otros, hay muchos riesgos que hay que tener en cuenta que la mayoría de inversionistas no terminan de conocer o entender, como desaceleraciones económicas, problemas internos de las empresas, sobreoferta, mala ejecución, riesgo de moneda, entre tantos otros, y en realidad muy pocas personas ganan retornos anormales en este tipo de inversiones en el largo plazo, mientras una buena parte termina perdiendo parte del capital.

Entender entonces que en las inversiones no hay “lonche gratis” y que si se quiere retornos altos se va a tener que lidiar con un riesgo mayor, es clave para alinear las expectativas con uno mismo y no tener sorpresas en el futuro. Y por favor, lo peor que uno puede hacer es pensar que le puede ganar al mercado consistentemente y que tiene un cierto “don” para las inversiones. El overconfidence bias, o sesgo de la confianza excesiva, es un sesgo muy común en el mundo de las inversiones, y explica cómo las personas confían de más en sus habilidades y decisiones.

Dicho esto, cabe destacar que el riesgo se puede controlar y reducir de ciertas maneras. Por ejemplo, en el mercado bursátil (o public equity), el riesgo de la cartera se puede reducir a través de la diversificación (cuidando siempre que las correlaciones no cambien cuando comienza el mercado bajista). En los negocios que no cotizan en bolsa (o private equity), situación donde se puede influir en el desempeño de la empresa, hay mucho más margen para reducir el riesgo, pero nuevamente, habrán riesgos incontrolables que puede afectar significativamente el valor de la empresa.

Asimismo, mientras más desarrollada es una economía y un mercado financiero, más “perfecta” será la relación entre riesgo y rentabilidad, dejando menos margen de maniobra. En economías en vías de desarrollo y mercados emergentes, la competencia en distintos rubros es más imperfecta, hay menos especialización de los participantes, mayores perspectivas de crecimiento y más asimetría de información. Esto hace que con un riesgo menor (al menos en el corto plazo), se puedan obtener mayores retornos, aunque existen riesgos de largo plazo que también hay que considerar. Tal es el caso de Perú, donde obtener altos retornos, por ejemplo, iniciando un negocio, es más fácil que en Europa; no obstante, Europa tiene mucho menor riesgo político que Perú porque sus instituciones son más sólidas y un presidente “antisistema” tendría mucho menos impacto que en el caso de Perú.

Entender e interiorizar estos conceptos y esta relación rentabilidad/riesgo puede tomar cierto tiempo, luchas internas contra uno mismo y el sentido común, y en algunos casos tener que perder cantidades importantes, pero una vez comprendidos, son el mejor cimiento para realizar inversiones adecuadamente y sin sobresaltos. Si uno va a perseguir altos retornos, hay que saber lo que está en juego.