Jorge E.Lazarte Molina
Destrabe empresarial Por Jorge Lazarte

Se ha estrenado una nueva película y acaba de aparecer en cartelera. Se llama “Ataquemos al cine”. Es un drama que relata lo difícil que es desarrollar esta actividad en el Perú y los embates que viene sufriendo desde hace años, que lo tienen herido de muerte.

A pesar de que son muchos quienes disfrutan de una buena película y esperan el fin de semana para ir a una sala de cine en familia, se trata de una industria que en lugar de ser fomentada viene siendo desincentivada constantemente.

Pareciera que al Estado peruano no le gustara el cine. Ello explicaría porque es uno de los pocos espectáculos públicos no deportivos que se encuentra afecto a un impuesto municipal que grava las entradas con el 10% de su valor y que ha sido eliminado para los conciertos de música, el teatro, la ópera, el circo e incluso reducido para las corridas de toros y las carreras de caballos; pero que continúa gravando a la industria cinematográfica sin piedad.

Esta falta de gusto por el cine en el Estado explicaría también los costosos aranceles que graban la importación de equipos de alta tecnología para la proyección de películas en salas modernas, que son indispensables para la subsistencia de este negocio; ya que al cine no se va solo a ver una película, sino a vivir una experiencia diferente de imagen y sonido en un entorno acondicionado que no lo ofrece un simple televisor.

Finalmente, este desinterés en el cine por parte del Estado se ve reflejado en la reciente resolución emitida por el Tribunal del INDECOPI, que obliga a las empresas cinematográficas a permitir que los espectadores puedan ingresar a las salas de cine con sus propios alimentos, sin tener que adquirirlos en su interior. Algo así como ir a bailar a una discoteca y llevar todo el trago que uno quiera desde su casa, sin tener que comprarlo dentro.

La resolución ha sido emitida a raíz de una denuncia presentada por una asociación de consumidores, arguyendo que las salas de cine atentan contra el derecho de las personas al negarles la posibilidad de alimentarse de manera saludable, ya que en ellas no se vende fruta fresca, como manzana, pera, mandarina o plátano; ni sandwiches saludables como de palta, pollo, atún o huevo – los ejemplos son textuales

Lo equivocado del argumento es que uno no va al cine a alimentarse. El pan con huevo y atún o los plátanos y los mangos se pueden comer en casa antes de salir para el cine. Al cine se va a disfrutar de una experiencia que no se puede vivir en el hogar frente al televisor, y como parte de dicha experiencia pueden adquirirse ciertas golosinas que la sala provee. Si no les gusta, no se come. Pero permitir el ingreso con alimentos del exterior genera una situación de vulnerabilidad que es inadmisible desde cualquier punto de vista legal y constitucional.

Es como acudir a un restaurante, sentarse, disfrutar del ambiente y sacar un recipiente con comida vendida por un ambulante en la puerta. La venta de alimentos en la sala de cine es tan relevante para la empresa como la venta de licor en una discoteca, o la venta de comida en un restaurante. Pero el Tribunal ha considerado que como en la ficha RUC de la empresa no se ha considerado la venta de alimentos como una actividad principal de la sala de cine, entonces no lo es; haciendo prevalecer lo que dice un papel por encima de la realidad.

Lo más grave de la resolución es que el Tribunal no ha tenido en cuenta que la venta de alimentos en las salas de cine es una parte medular de los ingresos de la empresa, sin la cual la actividad no resulta rentable. Quitarle esos ingresos a la empresa solo puede causar dos cosas: (i) que las entradas al cine suban para cubrir la pérdida por la falta de venta de alimentos, o (ii) que las salas de cine desaparezcan por no poder cobrar por sus servicios.

Se ha generado pues un desincentivo más para invertir en la industria cinematográfica en el Perú. El final de la película no lo vamos a contar porque es de mal gusto. Pero termina con una frase que dice: “Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”.