Jorge E.Lazarte Molina
Destrabe empresarial Por Jorge Lazarte

En una escena de El Hombre Araña, Peter Parker se encuentra conversando con su tío Ben en el interior de su auto, sobre una reciente pelea que tuvo en la escuela y que terminó con la rápida derrota de su oponente. El tío Ben intenta hacer reflexionar a Peter sobre el hecho de que poder vencer a alguien no le da derecho a hacerlo. Es en ese momento en que le transmite una importante enseñanza: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

La frase pertenece al ex presidente de los Estados Unidos, Franklin Roosevelt y fue pronunciada ante el pueblo norteamericano en 1945. Si bien Roosevelt se refería al poderío bélico de los Estados Unidos en el mundo, no puedo dejar de pensar en la enorme importancia que tiene esta enseñanza en la política peruana.

Muchos de nuestros gobernantes son conscientes del enorme poder que adquieren cuando acceden a un puesto público, pero muy pocos son conscientes de la responsabilidad que dicho poder conlleva. Su poder reside no solo en la facultad de controlar el accionar de las empresas, mediante mecanismos de supervisión, fiscalización y control; sino también en la facultad de regular su libertad a través de disposiciones y normas destinadas a restringir su libertad.

Nuestro Congreso parece a veces un centro de capacitación para el uso desmedido del poder de algunos de sus miembros. Recientemente un congresista con una larga trayectoria política lanzó un mensaje amenazante para presentar en un lapso de tan solo tres días, un proyecto de ley destinado a regular los precios de los medicamentos.

Su investidura parlamentaria le permite hacer uso del poder para presentar iniciativas legislativas y someterlas a debate, pero con escasa consciencia de la responsabilidad que ello implica. Este congresista se esmeró en elaborar y proponer en un tiempo record de tan solo tres días, un proyecto de ley que podría poner en jaque a todo el sistema de libre mercado.

Pensaba irresponsablemente que la rapidez de su propuesta legislativa elaborada entre gallos y medianoche, era mejor que un análisis sesudo de un tema neurálgico para nuestra economía.

No pensó antes de lanzar su propuesta en los efectos nocivos que el control de precios de los medicamentos podría tener para la población. Su único argumento para defender la medida propuesta fue que el control de precios también se ejerce en otros países, sin reparar en que dentro de esos países se encuentran Cuba y Venezuela.

Lejos de ser la solución a la preocupación del congresista, su propuesta podría terminar teniendo un efecto adverso completamente opuesto al deseado, y terminar subiendo el precio de las medicinas más consumidas por la población.

La rentabilidad por la venta de medicamentos en las farmacias es producto del promedio que generan aquellos de alto margen y aquellos de bajo margen. Los productos más vendidos y con alta rotación suelen tener bajos márgenes de rentabilidad, mientras que aquellos con una menor rotación suelen tener rentabilidades más altas.

Si el control de precios busca imponer límites máximos a la rentabilidad de los medicamentos, sin duda podrían bajar los precios de aquellos productos de alto margen, que son los que rotan poco; pero por añadidura generará un alza en los precios de los medicamentos de bajo margen, que son los que más rotan.

Vaya tema para ser regulado en tan solo tres días. No hay nada más condenable y reprochable que el uso abusivo del poder. El accionar irresponsable de un funcionario público puede ocasionar daños irreparables al país sin consecuencias para el opresor. Cuan deseable sería que algunos de nuestros congresistas vieran al menos una vez la película de El Hombre Araña y presten atención a la enseñanza del tío Ben.