Jorge E.Lazarte Molina
Destrabe empresarial Por Jorge Lazarte

Si usted tiene un local comercial con capacidad para más de 50 personas, debe saber que pronto deberá destinar un monto aproximado de S/ 30 mil para implementar un costoso sistema de video vigilancia que se interconecte con la municipalidad y la comisaría de su distrito. Si no lo sabía, es momento de que vaya presupuestando la compra de los equipos, la mano de obra y el ancho de banda; porque esta obligación podría entrar en vigencia pronto.

Aunque usted no lo crea, el Ministerio del Interior viene trabajando en un reglamento para obligar a todos establecimientos abiertos al público que superen el mencionado aforo, a comprar cuando menos 4 cámaras de seguridad de alta definición, que permitan la identificación de rostros de manera nítida, que graben de manera continua con una capacidad de almacenamiento no menor de 30 días, que cuenten con movimiento horizontal de 360°, vertical de 180° y zoom automático, que se conecten a un grabador de video de red (NVR) de manera remota y que cuenten con una fuente alimentación de energía ininterrumpida.

La desesperación gubernamental ante la creciente ola delincuencial y los vanos esfuerzos de las autoridades por frenarla, han llevado al gobierno a echar mano al bolsillo de las empresas privadas en búsqueda de costosas y poco eficientes alternativas de solución. La inseguridad ciudadana es percibida como uno de los principales problemas de nuestro país y la mayoría de encuestas refleja que más del 80% de la población se siente inseguro ante un Estado que no tiene idea qué hacer para reducir este indicador.

Sin un norte claro, el Estado ha impuesto a las empresas privadas un significativo sobrecosto para luchar contra la delincuencia, que pasa no sólo por trasladarle los gastos y las responsabilidades de esa labor a los empresarios, sino por eliminar por completo la privacidad al interior de los establecimientos comerciales que podrán ser observados de manera permanente por funcionarios públicos bajo pretexto de velar por su seguridad.

Así que si aún no cuenta con un sistema de video vigilancia de alta tecnología, no se preocupe que muy pronto entusiastas proveedores tocarán a su puerta para ofrecerle una solución tecnológica que se adapte no a sus necesidades, sino a la ley. Recuerde sonreír siempre porque a partir de entonces todo lo que haga al interior de su establecimiento podrá ser visto por efectivos  de la policía y el serenazgo; salvo que al nuevo gobierno se le ocurra alguna solución bastante menos gravosa e intervencionista que la que viene trabajando.