Jorge E.Lazarte Molina
Destrabe empresarial Por Jorge Lazarte

Se estaban disputando los últimos minutos de la final de la Champions League. Real Madrid se imponía 3 a 1 sobre Liverpool. En la última jugada del partido, Cristiano Ronaldo recibe la pelota muy cerca del área rival y enfila hacia el arco. Solo tenía en frente a un defensor que le impedía encarar a un devastado Loris Karius y patear. Millones de espectadores esperaban absortos la genialidad que haría el portugués para convertir el último gol del encuentro, cuando de pronto un aficionado invade la cancha muy cerca de la jugada y la estropea.

A pesar de la gravedad del hecho, los canales de televisión no repitieron lo sucedido. Las cámaras no enfocaron al invasor ni transmitieron las imágenes del personal de seguridad sacándolo del terreno de juego. Los narradores apenas dieron importancia a un hecho que acababa de frustrar un gol de CR7 en los instantes finales del torneo de fútbol más importante de Europa; hasta que uno de los comentaristas explicó escuetamente que por disposiciones de la FIFA este tipo de acontecimientos no puede tener cobertura de los medios de comunicación.

La racionalidad de la disposición de la FIFA es simple pero al mismo tiempo brillante: “Si le damos cámara a los idiotas estos seguirán saltando. Si los ignoramos dejarán de hacerlo”. Cuando los medios prestan atención a este tipo de sucesos, los fanáticos consiguen justamente lo que buscan. Pero si las cámaras enfocan hacia otro lado, la motivación por saltar de la tribuna desaparece.

La FIFA ha reconocido que los medios de comunicación tienen una responsabilidad que suele pasar desapercibida, pero que los hace cómplices de la existencia y permanencia de los problemas. Es posible que gracias al control de las imágenes que transmiten los medios de comunicación se haya logrado mitigar el problema de los desadaptados que invaden las canchas durante los partidos. Siendo así no podemos dejar de cuestionarnos cuántos otros problemas podrían resolverse si la prensa omitiera enfocarse en sucesos que debieran pasar completamente desapercibidos.

La disposición de la FIFA que impide transmitir imágenes de sucesos no deseados es un hecho del que la prensa debe aprender y sacar sus propias conclusiones. Los medios de comunicación son responsables de la calidad de los temas que son materia de nuestra agenda diaria y pueden mejorarla o empeorarla dependiendo del lugar hacia donde enfocan sus cámaras. Son al mismo tiempo cómplices de quiénes saltan a la escena política con propuestas irreales, descabelladas, tendenciosas, absurdas. Tienen el poder de reconducir el debate político a aquello que el país necesita evitando el populismo.

Si la prensa puede evitar que un idiota salte a un campo de fútbol con sólo enfocar hacia otro lado, quizás pueda lograr lo mismo en nuestro Estado.