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Destrabe empresarial Por Jorge Lazarte

Cuando se abre un local comercial, las municipalidades suelen exigirle contar con un mínimo de estacionamientos que permita a sus clientes tener un lugar donde aparcar por el tiempo que permanezcan en su interior. Lamentablemente, en muchas ocasiones los espacios reservados para los clientes de los locales comerciales, que deben ser de alta rotación, terminan siendo ocupados durante largas horas por vehículos de personas que habitan o laboran cerca del lugar; lo cual afecta y perjudica principalmente a los locales comerciales que se sirven de dichos estacionamientos.

Algunos municipios han intentado dar solución a este problema estableciendo límites horarios de permanencia en los estacionamientos públicos e implementando un precario sistema de control a cargo de personal dedicado a registrar la hora de llegada del vehículo, para que una vez vencido el tiempo permitido puedan dar aviso a una grúa que remolque el auto a un depósito si es que éste no es retirado oportunamente.

La idea pareciera buena para aliviar el problema de congestionamiento vehicular y la falta de estacionamientos en calles comerciales, sino fuera porque (i) el remolque de autos a cargo de funcionarios administrativos es ilegal, (ii) los depósitos municipales a los que son arrastrados los vehículos son informales, y (iii) las multas que se exigen para su liberación son arbitrarias. Lo cierto es que estas actividades son realizadas por muchas municipalidades excediendo las facultades que les han sido otorgadas por ley.

En adición a ello se suma el problema de corrupción que se presenta en la última línea de control, cuando el encargado de registrar la hora de llegada de los vehículos le ofrece a los choferes no llamar a la grúa y extender el tiempo de permanencia ilimitadamente a cambio de una coima. Ésta es la razón que explica porque todavía algunos vehículos puedan permanecer en los estacionamientos durante largas horas, desvirtuando así todo el sistema de control municipal.

Urge un sistema de control tecnológico en base a parquímetros que elimine la corrupción de funcionarios. Que los autos sean remolcados por autoridades policiales como dispone la ley de tránsito. Que los depósitos municipales operen de manera formal y con autorización de la Municipalidad Provincial que corresponde. Que las multas sean estandarizadas para evitar abusos en algunos distritos. Solo así se dará una solución legal a un problema que afecta no solo al tránsito vehicular, sino también a la actividad comercial de nuestra ciudad.

Llama la atención que soluciones a problemas tan importantes de la ciudad vengan revestidas de tanta informalidad por parte de las autoridades municipales y que toda la estrategia para resolver algo tan crítico empiece con propuestas ilegales que solo sirven para cobijar actos de corrupción del más bajo calibre. La improvisación nunca será una buena herramienta para gobernar una ciudad. Mientras se busquen soluciones a la “criolla”, el riesgo de obtener soluciones ilegales para resolver problemas legales nos seguirá atormentando.