JorgeLazarte
Destrabe empresarial Por Jorge Lazarte

Es costumbre que durante el mes de julio, con ocasión de las fiestas patrias en las que se celebra la independencia nuestro país, los ciudadanos y empresas coloquen banderas del Perú en los techos o azoteas de sus viviendas y locales comerciales. Esta antigua costumbre debiera ser una muestra libre de patriotismo de quienes se sienten orgullosos de ser peruanos y desean hacerlo notar voluntariamente, mediante la colocación de un símbolo patrio en su propiedad.

Sin embargo, dicho patriotismo pierde sentido cuando se convierte en una obligación administrativa y responde únicamente a una imposición municipal, cuyo eventual incumplimiento es sancionado con multas. La obligación impuesta por una municipalidad de embanderar un local comercial o una vivienda bajo apercibimiento de ser multados es tan arbitraria y abusiva como pretender que todos los ciudadanos usen escarapelas en el pecho durante el mes de julio, que vistan hábitos morados en el mes de octubre o coloquen árboles y luces navideñas en el mes de diciembre.

La peruanidad es un sentimiento que debe vivirse y expresarse libremente y no ser impuesto por las municipalidades bajo amenaza de multar a quienes no lo compartan. Hacerlo es contrario a ley y contraviene los principios de legalidad y ejercicio legítimo del poder a los que se encuentran sometidas las autoridades municipales. No obstante, así lo exigen la mayoría de municipalidades del país bajo amenaza de multar a los infractores.

Esta imposición municipal es claramente una barrera burocrática ilegal que debe ser eliminada para evitar que se convierta en un mecanismo más de captación de recursos por parte de las autoridades ediles, que andan constantemente al acecho de infractores a los cuales multar. Pero sobre todo para demostrar a las municipalidades que el poder normativo con el que cuentan no debe ser usado de manera irrestricta, sino responsablemente y dentro de los límites que les otorga la ley.