Jorge E.Lazarte Molina
Destrabe empresarial Por Jorge Lazarte

El sector transportes es uno de los más informales de nuestro país. Según información del Consejo Nacional de Transporte Terrestre, más del 80% del transporte de carga es informal. En similar situación se encuentra el transporte interprovincial de pasajeros, que opera en más de un 60% en condiciones informales.

Paradójicamente el transporte terrestre es una de las actividades económicas sujetas a mayor fiscalización. A diferencia del resto de empresas que obliga a los inspectores a desplazarse de un lugar a otro para llegar a cada establecimiento comercial o industrial; las empresas de transporte operan sobre unidades móviles que transitan diariamente frente a inspectores ubicados en un mismo lugar, facilitando así su supervisión y control.

Esta ventaja de las autoridades para fiscalizar a los transportistas, los obliga a buscar la manera de adecuarse a las normas para evitar el pago de multas y coimas. Pero como en todo sector económico del país, la formalización no es fácil. Está llena de trámites, exigencias, requisitos y cobros, en muchos casos absurdos, que deben sobrepasarse primero.

La disyuntiva entre formalizarse o descapitalizarse realizando pagos a las autoridades, ha llevado a las empresas de transporte a convertirse en los denunciantes de barreras burocráticas por excelencia. Consecuentemente el Ministerio de Transportes y Comunicaciones – MTC se ha posicionado como la entidad de la administración pública más denunciada y con el mayor número de barreras burocráticas eliminadas.

En los últimos 3 años INDECOPI ha recibido denuncias de más de 500 transportistas y ha eliminado más de 250 barreras burocráticas impuestas por el MTC. Esto es hasta 10 veces más que en los sectores de educación y salud que le siguen en el ranking al sector transportes.

No obstante la innegable burocracia que se vive en este sector, sería un error pensar en éste como el más burocrático de todos. Lo único que demuestran las estadísticas es que los transportistas son los más asiduos usuarios del INDECOPI para denunciar las barreras burocráticas que impiden su formalización, debido a una necesidad latente producto de una fiscalización constante.

Lamentablemente el resto de sectores económicos carece de la misma motivación, ya que la fiscalización por parte de las autoridades en otros sectores no es tan intensa como en transportes, debido al despliegue de personal y esfuerzos que demanda. Esta realidad nos permite arribar a tres importantes conclusiones: (1) la fiscalización y sanción inducen a la formalización; (2) las barreras burocráticas son un obstáculo para formalizarse; y (3) la formalidad puede alcanzarse si las barreras burocráticas pueden eliminarse.

Es así que, en medio de tanta precariedad, los transportistas tienen una importante lección que dar al resto del país: el camino a la formalidad se hace eliminando una por una las barreras burocráticas que se presentan. La motivación para hacerlo puede ser inducida por acciones de control, pero también puede ser voluntaria si se logran apreciar las ventajas y los ahorros en tiempo y dinero que con ello se obtiene. Ojalá esta lección nos conduzca a un Perú cada vez más competitivo y menos burocrático.