JorgeLazarte
Destrabe empresarial Por Jorge Lazarte

Empezaré diciendo que estoy a favor de la libertad de entrada irrestricta de venezolanos al Perú. Más aún, el pasado martes publiqué un artículo sobre la necesidad de eliminar las barreras burocráticas que dificultan su permanencia y condiciones de trabajo en nuestro país.

Debo confesar, sin embargo, que mi convicción sobre la importancia de mantener una política de fronteras abiertas, se sustenta principalmente en motivos humanitarios, amparados en lo que considero el valor más importante de todos: la solidaridad.

Pero debo confesar también que carezco de argumentos para convencer a quienes piensan diferente y dar respuestas a todas sus inquietudes. Dicho esto, no me parece justo llamar xenófobos a quienes no piensan como yo. La xenofobia es el temor exagerado, angustioso e incontrolable hacia los extranjeros. Claramente no estamos ante una cuestión de fobias hacia personas de diferente nacionalidad.

Lo que sí hay es muchísimo temor a que un aumento súbito de la población en el Perú pueda incrementar las tasas de desempleo, inseguridad y la deficiencia en la prestación de servicios básicos, en detrimento de peruanos que ya hoy en día sufren las carencias de nuestros sistemas de salud, educación, seguridad, transporte, entre otros.

Si la solidaridad hacia el pueblo venezolano que agoniza por falta de alimentos y medicinas no es suficiente para que todos estemos convencidos de la necesidad de abrir nuestras fronteras, debemos estar preparados para responder con solidez y convicción las siguientes interrogantes que están perfectamente justificadas en la mente de una amplia mayoría de compatriotas:

– ¿Por qué la inmigración venezolana no incrementará la tasa de desempleo ni dejará sin puestos de trabajo a los peruanos?

– ¿Por qué la inmigración venezolana no incrementará la inseguridad ciudadana ni traerá consigo más crímenes y delincuentes?

– ¿Por qué la inmigración venezolana no incrementará la informalidad de nuestra economía ni ralentizará nuestro crecimiento?

– ¿Por qué la inmigración venezolana no hará más deficiente la prestación de servicios básicos ni dificultará el acceso a la salud, la educación o el transporte?

Estas son las verdaderas inquietudes que tienen muchos peruanos y no una fobia a los ciudadanos venezolanos. No tengo claro que mis respuestas a dichas inquietudes sean las correctas. Lo que si tengo claro es que los calificativos contribuyen a nada y que con insultos no nos convenceremos mutuamente. Dejemos de levantar la voz en las discusiones y mejoremos nuestros argumentos.

Si buscamos en la historia a un líder que haya  lidiado exitosamente contra el odio y la desunión, encontraremos en Ghandi un ejemplo magnífico. Alguna vez le preguntaron cómo haría para mantener su postura no violenta ante las amenazas de sus enemigos, a lo que él respondió:

Espero tener el coraje y la sensatez para perdonarlos y evitar juzgarlos. No tengo rabia contra ellos. Solo tengo pena por su ignorancia y estrechez. Yo sé que ellos creen sinceramente que su conducta es correcta y adecuada. Por eso no tengo razones para molestarme con ellos”. 

* The story of my experiments with truth. California: Renaissance Classics, 2012. Pg. 146.