JorgeLazarte
Destrabe empresarial Por Jorge Lazarte

El gol de Paolo Guerrero que nos valió la clasificación al mundial —aquel que Daniel Peredo se encargó de inmortalizar repitiendo con euforia una y otra vez: “¡la tocó, la tocó!”— nos puede servir para explicar porque la ley antielusiva es una medida equivocada, desatinada y contraria a nuestro ordenamiento jurídico.

Cuando Paolo estaba frente a la pelota, estudiando la manera de meterla dentro del arco rival, debía hacerlo de manera indirecta. Es decir, no podía convertir el gol solo, sino que alguien más debía intervenir en la jugada y tocar la pelota antes que entrara al arco. Sin embargo, al perfilarse frente al balón y patear, lo hizo directamente, enviándola por el lado derecho, rozando el palo, a punto de convertir un gol “evadiendo” las reglas de juego, lo que hubiera significado su anulación.

Afortunadamente y para alegría de todos los peruanos, el guardameta colombiano alcanzó a tocar la pelota con la punta de los dedos, justo antes de clavarse en el fondo de su red. Esa acción del portero permitió al equipo peruano “eludir” el reglamento y el espíritu y razón de ser de un tiro libre indirecto. ¿Podía el árbitro haber interpretado la verdadera intención de Paolo de patear directamente al arco y haber anulado el gol? Definitivamente, no. El reglamento es claro y si cualquier jugador tocaba la pelota antes de entrar al arco, el gol tenía que ser cobrado.

Pero, ¿qué pasaría si la FIFA hubiera aprobado una norma antielusiva antes del partido? ¿Podría el árbitro haber sostenido que la acción de Paolo buscó eludir las reglas para convertir el gol? Lamentablemente, sí. La norma antielusiva permitiría al referí interpretar la finalidad del jugador al patear el tiro libre, determinar que la intención del futbolista era que la pelota fuera directamente al arco, y aprovecharse de ello para convertir un gol sin que alguien más participara en la jugada como manda el reglamento.

El problema de una norma de esta naturaleza es que dejaría la interpretación de cada jugada a criterio de los árbitros, quitándole predictibilidad a los jugadores y sometiéndolos a una absoluta incertidumbre respecto lo que les estaría permitido hacer o no dentro de la cancha. ¿Cómo saber, con una ley antielusiva vigente, si se puede patear o no hacia al arco en un tiro libre indirecto? Imposible saberlo con antelación. Dependerá de lo que el árbitro decida al final de cada jugada, según su criterio.

La ley antielusiva aprobada por el gobierno genera en las personas y empresas la misma incertidumbre que tendría un futbolista en el campo de juego, si la validez de sus acciones quedarán sujetas al sentido de las intenciones que les atribuyan los árbitros. Si la Sunat tiene la capacidad de descalificar la manera de hacer negocios de las empresas por la sola intención de conseguir eficiencias tributarias, a pesar de encontrarse permitida por la ley; impide a los empresarios conocer con anticipación y certeza si su conducta será aceptable o no por la autoridad tributaria, creando un ambiente de negocios hostil.

Si el gobierno quiere fomentar la inversión privada, debe propiciar un ambiente de negocios con reglas claras y reacciones predecibles de las autoridades. De lo contrario el riesgo de hacer negocios en el Perú seguirá aumentando en lugar de disminuir. Actualmente el Perú ocupa el puesto 63 en el ranking de competitividad. ¿Cree verdaderamente el gobierno que su ley antielusiva contribuirá a mejorar nuestra posición? Una regla antielusiva nos hubiera dejado fuera de Rusia 2018. Una ley antielusiva nos dejará fuera del mundial de la competitividad.