JorgeLazarte
Destrabe empresarial Por Jorge Lazarte

Nicolás trabajaba nueve años en una empresa. Empezó siendo un entusiasta vendedor que cumplía sus objetivos y ganaba buenas comisiones cuando alcanzaba sus metas. Poco a poco se fue aburriendo de lo que hacía y perdió el deseo de superación. Al cabo de un tiempo se convirtió en un trabajador promedio, que dejó de destacar entre el resto.

Tras meditarlo bien, decidió que quería hacer cosas nuevas, cambiar de ambiente y explorar otras opciones laborales. Sabía que con su experiencia como vendedor podía conseguir trabajo en otro lugar que le generase una remuneración similar. Pero sabía también que si renunciaba y se iba a otra empresa, no recibiría ninguna compensación por sus años de servicio.

Bernardo, un amigo suyo que había sido dirigente sindical, le recomendó que no renunciara y le dijo que era mejor esperar a que lo despidieran, para así cobrar una indemnización por despido arbitrario. “Si te botan -le dijo- te irás de la empresa con doce sueldos adicionales, equivalente a un sueldo y medio por cada año de servicios, que es lo que manda la ley.

Nicolás no sabía cómo hacerse despedir, pero la indemnización le parecía sumamente atractiva porque le permitiría llevarse al bolsillo todo un año de trabajo sin hacer nada. Se dejó asesorar por Bernardo, quien tenía amplia experiencia en la materia y le dio cinco recomendaciones muy puntuales:

1. Trabaja con el mínimo esfuerzo y que tu rendimiento sea el más bajo posible.
2. Si algo sale mal, no trates de arreglarlo. Deja que otro lo haga.
3. No colabores con nadie y piensa solo en ti y en tu beneficio.
4. No saludes a tu jefe ni te despidas de él. Si te habla, evita contestarle o hazlo de mala manera.
5. Cambia de actitud con la gente a tu alrededor y muéstrales tu desprecio.

Los consejos dieron resultado en muy corto plazo. La empresa ya no quería seguir contando con Nicolás y decidió despedirlo, pagándole su indemnización completa. Pero la astucia de Bernardo no había llegado a su límite y recomendó a Nicolás no aceptar la indemnización e iniciar un proceso judicial de reposición. “De esta forma podrás negociar una indemnización aún mayor para que la empresa evite un juicio”, le dijo Bernardo a Nicolás, y así lo hizo.

Las empresas no quieren dentro de sus organizaciones a personas reacias a colaborar, trabajar en equipo o con mala actitud. Prefieren prescindir de ellas, aun cuando sacarlas les cueste dinero. La reposición laboral es un mecanismo de protección perverso, que genera incentivos injustos para trabajadores que no hacen bien sus labores. La indemnización por despido arbitrario siempre será preferible, pero puede prestarse a abusos si no es bien regulada.

Los proyectos de ley presentados por la congresista Úrsula Letona para eliminar el derecho de reposición e incrementar la indemnización por despido arbitrario pueden ser beneficiosos, siempre que todo incremento sea razonable, previsible y este sujeto a un tope justo. De lo contrario, se convertirá en un mecanismo más perverso que la reposición misma. Toda empresa debe respetar los derechos de los trabajadores, y toda ley debe respetar los derechos de las empresas.