PatriciaCánepa
Diálogos de Carrera Por Patricia Cánepa

Hace algunos años tuve la oportunidad de conversar con un ejecutiva brillante que había estado sin empleo estable algunos meses. A medida que me contaba sobre su trayectoria y las cosas innovadoras que había hecho, no podía dejar de impresionarme, pero me llamaba la atención la humildad de sus respuestas:

“No es nada”, “es sencillo”, “cualquiera lo hace”.

Tuve que decirle que a ella podría resultarle muy fácil, pero que pocos tenían esos logros.  Me miró perpleja e insistió “Pero, sí es fácil”. Le expliqué que al no valorar la real dimensión de su trabajo, se hacía harakiri, y le pregunté:

“Si es tan fácil y cualquiera lo hace, entonces ¿para qué contratarte a ti?”

Luego de unos segundos de fruncir el ceño y mirarme seriamente mientras reflexionaba sobre lo dicho, empezó a sonreír.  Rápidamente aplicó lo aprendido y en poco tiempo, consiguió un nuevo empleo.

Esto sucede con frecuencia. Asistentes, técnicos, empleados, ejecutivos que aportan a la empresa de manera importante, pero no reflexionan sobre ello. Si no reconoces tus habilidades y logros, ten la certeza que nadie más lo hará por ti y estarás afectando tu futuro.

Algunos consejos a continuación:

  1. Aprovecha este fin de semana para analizar lo que te gusta hacer y lo que haces muy bien, mejor que nadie.
  2. La próxima semana invítale un café a tu jefe y pide su opinión sobre lo que considera que haces particularmente bien. Su percepción puede ser muy diferente a la tuya.
  3. Haz lo mismo con amigos y colegas.
  4. Toma ese feedback como base para reflexionar sobre la verdadera dimensión de tus aportes y cómo impactan en el negocio.
  5. Practica comunicar tus ventajas competitivas de manera positiva, sin arrogancia.

Artículo originalmente publicado en mi libro:  Marque La Diferencia: Guía Práctica de Desarrollo Profesional

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