JavierDolorier
El efecto laboral Por Javier Dolorier

Hace unas semanas, los amigos del Instituto de Análisis y Comunicación Integración me consultaron sobre la legislación laboral y el empleo juvenil. Acabo de leer su informe, y un dato me resulta preocupante: el 18% de los jóvenes entre 15 y 29 años ni estudia ni trabaja. Se les llama ‘nini’ y suman en el Perú un millón y medio. Es allí donde nacen la delincuencia, la desesperación y la radicalidad de quienes no reciben nada del sistema.

Mi desazón se acrecienta cuando recuerdo el último intento que el anterior gobierno llevó a cabo para afrontar este problema. Me refiero a la Ley Nº 30288, estigmatizada como la ‘ley pulpín’, que establecía un programa de fomento a la contratación de jóvenes entre 18 y 24 años, un segmento especialmente desprotegido y que merecía del Estado una atención preferente. Se otorgaba incentivos para las empresas que recurrieran a este régimen y el MTPE tenía autorizado un presupuesto de S/.3 millones para capacitar a los jóvenes que quisieran adquirir conocimientos teóricos y prácticos para incorporarse en mejores condiciones al mercado laboral.

Sin embargo, a los pocos días de aprobada por el Congreso, se llevaron a cabo marchas y protestas de jóvenes ‘pulpines’, quienes, manipulados por grupos supuestamente ‘progresistas’ y sindicatos, arrinconaron a un gobierno débil. Esto también fue aprovechado por la oposición (el Apra, el fujimorismo, la izquierda radical, PPK), y al final los mismos congresistas que aprobaron la ley luego la derogaron.

Fui uno de los pocos laboralistas que defendió públicamente la ley, aunque ello fuera políticamente incorrecto. Creía y creo aún que el objetivo de esa norma era beneficioso para el mercado laboral y que su carácter temporal en un contexto de crisis en el empleo juvenil la justificaba plenamente. Auguré que si esa norma no se aprobaba, este problema se agudizaría.

Ahora leo el informe de Integración y constato, con más pena que gloria, que tuve razón. Pero mi desconcierto se agudiza cuando reparo que en el plan de reducción de la informalidad presentado por el MTPE para los próximos cien días y dos años no existe una propuesta para la incorporación de los ‘nini’ al mercado laboral. Esperaba, por lo menos, una mención o referencia a la problemática creciente del desempleo juvenil, pero sólo se habla de investigaciones y programas a cargo del MTPE.  Es decir, más de lo mismo.

¿Qué hace falta? Una decisión política de tomar acciones legislativas para afrontar este creciente problema y asumir, como una verdad matemática, que la actual legislación laboral no promueve el empleo formal. Debe diseñarse un proyecto que sea coordinado previamente con todos los grupos políticos (el premier Fernando Zavala ha demostrado una gran habilidad para la negociación), soportar a pie firme los gritos de la calle y explicar a los ‘pulpines’ que estas medidas no están diseñadas para perjudicarlos, sino para que jóvenes más pobres, que no tienen la suerte de estudiar en subvencionadas o exclusivas universidades, puedan mejorar su nivel de vida.

¡¡¡Oíd, pulpines!!! Vean las cifras, levanten la cabeza de sus smartphones y vean el mundo real: cientos de miles de jóvenes esperan una oportunidad para salir del desempleo y la desesperanza.

Nos vemos en dos semanas para conversar sobre otro tema que, espero, sea de su interés.