JavierDolorier
El efecto laboral Por Javier Dolorier

Me convoca un cliente a una reunión para analizar un tema laboral urgente. En un mail previo me explica que, desde la caída del precio del petróleo, ha tenido pérdidas muy importantes, ha cerrado operaciones, ha renegociado a la baja el precio de sus servicios y ha reducido gastos al máximo. No han iniciado un cese colectivo aún, pues han preferido negociar con los trabajadores el pago de incentivos por renuncia, lo cual no ha dado resultados.

De acuerdo a nuestra legislación laboral, una empresa que tenga resultados negativos en su utilidad operativa en los últimos tres trimestres o que demuestre la posible generación de pérdidas si se mantiene el mismo costo laboral, pueden solicitar al Ministerio de Trabajo y Promoción del Empelo (MTPE) que autorice el cese de un grupo de trabajadores excedentes (no menos del 10% de la planilla). Recibida la solicitud, el MTPE promueve un acuerdo con los trabajadores para buscar alternativas al despido. De no llegar al mismo, se debe autorizar el cese, previo pago de los beneficios sociales, pero sin indemnización por despido.

En el caso del cliente, tiene trescientos trabajadores excedentes, quienes desde hace seis meses no realizan labor alguna, pero puntualmente cobran su sueldo y beneficios sociales. Dirigidos por el sindicato, rechazan esta propuesta: recibir todos los beneficios sociales, un incentivo de dos sueldos por año de servicios y la continuidad del seguro médico por un año. Pero ellos prefieren continuar recibiendo sueldos sin trabajar, esperando a que el precio del petróleo suba a US$80 (supuesto no previsto en el mediano plazo) para que la empresa reanude actividades.

La empresa se debate entonces en un dilema con dos variables: obtener la autorización de cese colectivo que les permita sobrevivir o iniciar su liquidación, lo cual implicaría cesar a todos sus trabajadores, los excedentes y los necesarios.

Me toca dar mi opinión y explico al cliente que, aunque cumpla con todos los requisitos para que el cese sea posible, el MTPE no lo autorizaría. El cliente me pide las razones y le contesto con frialdad de oncólogo*: por razones políticas. Desde hace veinte años no lo hace porque es impopular y resta puntos en las encuestas. Tanto es así, que el propio ministro de Trabajo, Alfonso Grados, ha declarado que los ceses colectivos no serán autorizados hasta nuevo aviso.

Un airado gerente me dice: “Entonces tenemos que seguir generando más pérdidas por falta de decisión política”. Lamentablemente es así, por lo que sugiero desarrollar otra estrategia que no implique llegar a la liquidación. Y hacia esa vamos.

Seguramente ustedes conocen casos parecidos, en los que vemos a empresas atravesar por serias dificultades económicas y necesitan reducir personal para no seguir acumulando pérdidas que puedan llevar a la reestructuración o la liquidación. Pero, por razones de imagen, votos y puntos en las encuestas, el Ministerio de Trabajo no acepta los ceses, empujando a las empresas a dejar de operar dejando a sus trabajadores sin empleo.

Para cambiar esta perniciosa inercia, ¿es necesaria una modificación legal? No, sólo basta una orden ministerial para que el MTPE cumpla la ley y califique objetivamente la situación de las empresas, y no se limite a mirar, desde su pedestal burocrático, cómo muchas de éstas dejan de operar y luego se liquidan. Criterio y decisión para no dejar, parafraseando a César Vallejo, que las empresas con dificultades sigan muriendo.

Nos reencontraremos en dos semanas con otro tema que espero sea de su interés.

 *Es sólo una expresión. No se debe entender, directa o indirectamente, como peyorativa hacia los médicos oncólogos o sus pacientes.