JavierDolorier
El efecto laboral Por Javier Dolorier

Inicialmente esta columna quincenal se iba a referir a una experiencia en un arbitraje laboral y se iba a llamar ‘Arriesgar para no perder’. En ella iba a contar con cierto detalle sobre mi rol como presidente en un tribunal arbitral en Arequipa, donde laudamos sobre el pliego de reclamos del sindicato de una empresa textil y me sorprendió que la propuesta de incremento de remuneraciones de la empresa era superior a la del sindicato, pues proponía un incremento de 8.5% de remuneraciones, lo cual era claramente superior a la inflación.

La situación era más sorprendente porque la empresa había reducido sus utilidades de manera dramática en los últimos tres años. Cuando les pregunté por qué este generoso incremento que no era congruente con la situación que afrontaban, me respondieron: “Estamos arriesgando para no perder a nuestra gente, que es nuestro principal activo y que genera el valor de nuestras prendas. No podemos permitir que la competencia se los lleve y por ello debemos darles un incremento relevante para retenerlos”. Obviamente los tres árbitros adoptamos la posición de la empresa y resolvimos a su favor.

Mi comentario iba a estar dedicado a esta práctica de resiliencia empresarial, de reconocer el valor de sus trabajadores y retenernos en un contexto desfavorable, pero un reciente hecho merece acompañar este comentario, pues lo contrasta y contrapone perfectamente. Es el caso de la situación presentada en las empresas Arca Continental Lindley y Coca-Cola Perú, quienes anunciaron que suspenderían su gasto en publicidad para donar un millón de litros de agua en favor de los damnificados de los desastres naturales. Obviamente, para cumplir con esta meta imprevista, necesitaban el compromiso de sus trabajadores, quienes podían aceptar hacer trabajo en sobretiempo PAGADO con las tasas de 25% y 35%  que establece la ley.

Sin embargo, uno de sus sindicatos, el Sitratel anunció que no apoyaría las horas extras y que prohibía a sus afiliados a aceptar la propuesta bajo sanción de ser sometidos a procedimiento disciplinario. La razón que esgrimen es que la empresa no ha calculado adecuadamente las utilidades del ejercicio 2016 y que esta donación debería anularse y ese monto ser entregado a los trabajadores en las utilidades del 2017. Pese a los pedidos de la empresa y del Ministerio de Trabajo, el Sitratel no depone su medida y, por el contrario, amenaza con declarar dos días de huelga para sabotear la promesa de la empresa.

Seguramente el lector ya distinguió una situación de la otra y adónde me lleva esta comparación. Basta decir que en estas semanas he visto estremecedores esfuerzos de las autoridades, Fuerzas Armadas, Policía Nacional, empresas y ciudadanos para ayudar a nuestros compatriotas damnificados por las lluvias, huaicos e inundaciones. Pero no he visto a ninguna central sindical promoviendo un descuento de remuneraciones de sus afiliados en favor de los afectados con los desastres. Tampoco he visto a ningún sindicato en huelga suspender su paralización para evitar el daño que ésta genera a la economía.

Por ello me reafirmo en la falsedad de esa posverdad laboral que nos dice que los empleadores son malos de raíz y los sindicatos son, por esencia, buenos. Y los dos casos que les he contado son suficientes para demostrar que en contextos de crisis y tragedia se puede ver la real dimensión de la naturaleza humana. Así como hemos visto a algunas empresas que especulan con los precios también vemos a muchos trabajadores que donan víveres pese a su apretada economía. Sólo debemos separar el trigo de la paja y valorar a quienes construyen de quienes simplemente destruyen.

Lección aprendida. Por sus actos los conoceréis.

Nos encontraremos nuevamente en dos semanas con otro tema que, esperamos, sea de interés.

Nota personal: muchas gracias a las Fuerzas Armadas, Policía Nacional y miles de peruanos movilizados en esta cruzada de verdadera solidaridad.