JavierDolorier
El efecto laboral Por Javier Dolorier

Hace unas semanas, los fanáticos del fútbol celebraron el increíble triunfo del FC Barcelona sobre el Paris Saint Germain (PSG) por 6-1, lo que significó su pase a cuartos de final de la UEFA Champions League. Parecía imposible una remontada, pues en el partido de ida, los franceses habían derrotado con autoridad al equipo catalán con un contundente 4-0. Lo particular de este resultado es que, según los entendidos, el entrenador del PSG llevó a su equipo a la derrota, pues teniendo todo para clasificar fue conservador, cauto y timorato, y no fue ofensivo en la búsqueda del triunfo. Prefirió evitar una goleada, la cual finalmente sucedió.

Se preguntarán ustedes qué relación tiene este comentario ‘futbolero’ con el reciente proyecto de ley de empleo juvenil, o como el mismo proyecto lo denomina “Ley que promueve la contratación formal de los jóvenes” que acaba de presentar el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) ante el Congreso de la República. Bueno, considero que la figura es la misma, pues habiéndose presentado en un contexto adecuado y teniendo todo a su favor, su contenido resulta insuficiente y, en cierta medida, desalentador.

Antes del análisis de fondo, considero que el proyecto tiene, de entrada, dos aspectos positivos. En primer lugar, se aborda el empleo juvenil como una prioridad y se pide un tratamiento urgente por parte del Congreso y, en segundo lugar, se ha evitado una eterna e innecesaria discusión en el Consejo Nacional de Trabajo, dada su probada inoperancia.

Ahora bien, este proyecto plantea un esquema de contratación laboral para jóvenes entre 18 y 29 años a fin de promover la inserción laboral de este segmento de trabajadores. ¿Cuál es el incentivo para los empleadores? Que no pagarán el aporte a Essalud respecto de estos nuevos trabajadores, el mismo que será asumido por el Estado. Todos los demás beneficios laborales no se tocan. Esto es, se mantiene la CTS, las gratificaciones y un largo etcétera.  Sin embargo, si uno lee la exposición de motivos, en esta se detalla de manera consistente la dramática situación del empleo juvenil, la informalidad laboral y estadísticas que justificaban plenamente una propuesta más ambiciosa en cuanto a reducción de sobrecostos laborales, pues reducir éstos en solo un 9% no suena muy promotor que digamos. Si recientes informaciones nos alertan sobre el preocupante crecimiento de la tasa de desempleo, esta era la oportunidad de oro para proponer una ley de empleo juvenil realista en cuanto a los factores que disuaden a los empleadores a contratar jóvenes de manera formal.

En resumen, el Ministerio de Trabajo pudo presentar una alternativa más audaz que implicase una rebaja sustancial de los sobrecostos laborales que desalientan la contratación laboral formal. Pero, así las cosas, estaríamos ante una nueva oportunidad perdida, pues aun cuando el proyecto sea aprobado, según los especialistas, este podría no tener los efectos esperados, manteniéndose el creciente desempleo juvenil con todos sus efectos negativos.

En conclusión, teniendo todo para ganar, se ha preferido jugar al empate. Espero equivocarme, pero considero que esta ley seguirá la misma suerte que el PSG contra el FC Barcelona.

Nos vemos en dos semanas, cuando conversaremos sobre mis experiencias en desvinculaciones de gerentes y el pago de incentivos al cese. El artículo se llamará “Coge la plata y corre”. Hasta entonces.