JavierDolorier
El efecto laboral Por Javier Dolorier

Amigos, llevo casi 25 años de abogado asesorando empresas en procesos de desvinculación de gerentes, pero también he asesorado en procesos de cese a amigos gerentes o gerentes referidos de amigos. Por confidencialidad y ética profesional no puedo dar los nombres de las empresas y gerentes que asesoro o he asesorado, pero puedo contarles tres casos de los cuales puedo extraer interesantes conclusiones y consejos para ustedes.

Caso 1:

Mariana tenía un puesto de trabajo excepcional con una excelente remuneración. Le ofrecieron un cese con unas condiciones, en el papel, inigualables. Me pidió asesorarla, pero al conocer mis honorarios prefirió negociar ella misma. “Te llamaré en mi próxima liquidación”, me dijo con ironía al contarme que ya había firmado todo. Poco tiempo después me llamó para pedirme que la asesoré, pues la habían “engañado” en los documentos, pues el paquete estaba condicionado a unas proyecciones que, ahora sí sabía, eran imposibles de cumplir. Los abogados de la empresa pusieron trampas maquilladas y ella perdió varios cientos de miles de dólares.

Caso 2:

Valeria era gerente general de una empresa, tenía un interesante paquete de beneficios al cese que llegaba a 36 sueldos, condonación de un préstamo, transferencia de vehículo, seguro médico por tres años y parte proporcional del bono anual. Habíamos negociado con tenacidad y los papeles estaban listos, pero ella quiso más. Contra mi consejo, intentó mejorar los 36 sueldos llamando al dueño de la empresa (que vivía en Europa), quien era su amigo de muchos años. Bueno, enterado por ella, el dueño ordenó paralizar todo y que si la gerente quería irse, que renunciase. Tiempo después, la cliente terminó renunciando y recibió su liquidación sin ningún paquete de beneficios. Perdió soga y cabra.

Caso 3:

Andrés trabajaba como gerente para una empresa que era conocida por sus generosos paquetes de cese, que podrían llegar hasta 48 sueldos. Cuando me reuní con el gerente de recursos humanos, me dijo que los tiempos habían cambiado, que no había más que 16 sueldos, seguro médico por seis meses y outplacement. Es lo que hay, me dijo. Y que si mi amigo no quería aceptar, entonces se le despediría por retiro de confianza y se discutiría en sede judicial sólo 12 sueldos. En este último caso, recomendé a mi amigo aceptar la propuesta y empezar otra vez.

Como pueden ver, estas tres historias resultan aleccionadoras para poder brindar estos consejos para gerentes en caso afronten un cese negociado:

  1. Busca asesoría legal especializada. Quien se asesora a sí mismo por ahorrarse unos soles, comete un gran error. La normativa laboral tiene su complejidad y es imprescindible un consejo legal, sobre todo si de por medio hay beneficios adicionales a la ley.
  2. Mide tus propias fuerzas. Debes saber hasta qué nivel o puerta tocar. No recurras a instancias superiores sin estar absolutamente seguro que tus pedidos serán atendidos. Si no es así, puede ser contraproducente.
  3. No debes pensar que los que tienes al frente, negociando por la empresa, son tus amigos. La amistad termina cuando hay una liquidación y una carta de despido al frente. No confíes en nadie, sólo en tu asesor legal.
  4. Debes conocer qué beneficios se está pagando en el mercado y en la empresa para la que trabajas en casos de cese para posiciones similares a la tuya. Por lo pronto, según mi reciente experiencia, hay una tendencia a la baja en el pago de beneficios al cese.
  5. Al asesorarte, debes determinar el impacto tributario de los beneficios que te serán otorgados. Hay conceptos no afectos al Impuesto a la Renta que debes conoces.
  6. Finalmente, al negociar, nunca digas que estás embarazada sin estarlo. Presionar con información que puede ser rebatida es antiético y lleva a que las empresas rompan las negociaciones y tomen acciones inmediatas.
  7. Debes saber que la Corte Suprema tiene un criterio de negar la indemnización por despido a gerentes por retiro de confianza. Como ya lo he comentado, este criterio podría consolidarse con nuevos pronunciamientos. En consecuencia, ir a la vía judicial no resulta un buen negocio en caso de cese. Personalmente no lo recomiendo.

Quisiera, estimados amigos, tener mejores noticias, pero esto es lo que hay. Esperemos que vengan tiempos mejores. Mientras tanto, si luego de aplicar los consejos que les he dado, la posición de la empresa no mejora, entonces coge la plata y corre.

Nos veremos en dos semanas con otro tema que espero sea de interés para ustedes. Hasta entonces.

Nota personal: Esta columna aparece el 1 de mayo. Mis saludos para todos los trabajadores en su día.