JavierDolorier
El efecto laboral Por Javier Dolorier

Hoy 18 de junio, fecha en la que se publica este artículo, se festeja en el Perú el Día del Padre. También es mi día, y recuerdo que cuando nacieron mis dos hijos, su madre y yo compartimos codo a codo esos terribles/maravillosos días y semanas posteriores al parto. Y muchos de mis amigos compartieron los mismos roles, sin los estereotipos de la época de nuestros padres que le asignaban a la mujer, de manera exclusiva, el cuidado del recién nacido. Nuestras esposas gozaban de descanso post natal, pero nosotros compartíamos las madrugadas y responsabilidades a pie firme pero con un pequeño detalle: los varones no teníamos licencia post natal y teníamos que ir a trabajar. Esto lo vivimos al igual de muchos de ustedes, trabajadores como nosotros, que pasaron por el mismo trance sin que exista una norma legal que nos otorgase una licencia por paternidad.

Un interesante estudio de la OIT describe acertadamente este proceso de reasignación de roles entre las parejas, en el que vemos que los tiempos han cambiado favorablemente y ambos padres asumimos como un derecho el rol de cuidado de nuestros hijos recién nacidos. Existe una creciente tendencia mundial que otorga licencias de paternidad a fin que los padres del recién nacido puedan asistir a los cuidados iniciales como parte del compromiso de ser una familia.

En el Perú, la Ley N° 29409 y su Reglamento, el Decreto Supremo N° 014-2010-TR reconocen el derecho de los trabajadores varones (sean cual fuere su régimen laboral) a gozar de cuatro días hábiles de licencia pagada por su empleador, contados a partir del día siguiente del nacimiento de su hijo. Esta ley tiene casi nueve años de vigencia y ha surgido un proyecto de ley que plantea el incremento de los días de licencia por paternidad, pues a nivel regional (ya sin considerar a países del primer mundo) nos encontramos a la zaga en cuanto al número de días de permiso.

En efecto, el proyecto de ley 1412/2016-CR, presentado por legisladores de Fuerza Popular, plantea incrementar la licencia por paternidad de cinco a diez días calendarios, a diez adicionales en caso de nacimiento prematuro o con complicaciones y 30 días en caso el recién nacido tenga alguna discapacidad o una enfermedad degenerativa. En caso de fallecimiento de la madre durante el parto, el padre podrá hacer uso del descanso post natal al que la madre tenga derecho (entendemos que esto aplicaría en caso la madre hubiera aportado a Essalud y tuviera derecho al dicho subsidio). Estos días de licencia serían asumidos, íntegramente, por el empleador.

Este proyecto de ley ha sido duramente criticado por un sector de la prensa, el cual considera que se trata de una medida populista que genera un mayor sobrecosto para las empresas. Sobre este último punto, ¿qué alternativas existen? En primer lugar, a fin de no generar un costo adicional para las empresas, se podría considerar como licencia por paternidad diez de los veinte días que empleador asume directamente como licencia pagada por enfermedad del trabajador. En segundo lugar, como ya se aplica en otros países, la madre trabajadora puede compartir algunos días de su licencia post natal para que el cónyuge o conviviente pueda apoyarla en las tareas de cuidado del recién nacido. En decir, existen éstas y otras soluciones prácticas que pueden promoverse para equilibrar el costo de las licencias entre el empleador y el Estado ante una exigencia de la realidad.

Otro elemento importante es que un trabajador que asiste a laborar luego de compartir las tareas de cuidado del recién nacido no es productivo, puede afectar el desempeño de su equipo y hasta poner en riesgo su seguridad, la de sus compañeros y los bienes de la empresa. No hay que exigir mucho la imaginación para suponer los riesgos que genera un obrero que labora manipulando una cortadora de papel y que no ha dormido la noche anterior por compartir una responsabilidad de cuidado a su hijo recién nacido.

Como comprenderán los lectores, este tema no se debe analizar con la simple y fría cuantificación de los costos y sobrecostos de las empresas, sino evaluando hacia dónde debemos dirigirnos como sociedad; es decir, debe ser valorada como una progresión no ideologizada, recalcitrante o radical, sino como un necesario avance hacia relaciones laborales en donde se acepte nuestra esencia humana y se atienda, sin estereotipos, la evolución de los roles de los padres. Los tiempos han cambiado para bien y la legislación laboral debe acompañar estos cambios.

Feliz día a todos los padres que leen este comentario.