RobertoMontero
El Valor de tu Patrimonio Por Roberto Montero

“People Make Investing Seem More Difficult Than it Should” (Warren Buffett)

La popularidad que han tomado los denominados Exchange-Traded Funds (ETF) desde la década pasada ha sido impresionante. Casi en toda conversación que tengo sobre inversiones termino conociendo acerca de un nuevo ETF, sea simple, doble, triple o inverso.

ETF vs FFMM 2Empecemos por el principio. Los ETF son vehículos de inversión que cotizan en bolsas de valores (similar a una acción) y cuyo rendimiento depende de un activo subyacente (principalmente un índice). Así, por ejemplo, el SPY es un ETF que replica al S&P 500, lo que significa que por alrededor de US$190 un inversionista puede comprar las 500 empresas del principal índice bursátil de US. Es decir, este instrumento permite una amplia diversificación, una mínima inversión y una elevada liquidez relativa. Adicionalmente es posible comprar ETF que repliquen dos o tres veces el retorno del subyacente (ETF apalancados), así como ETF ‘cortos’ (replican el retorno inverso del subyacente). Toda esta gama de opciones los hacen sumamente atractivos para los inversionistas, tanto institucionales como particulares.

Si bien los ETF son diferentes a los fondos mutuos (FFMM), esta posibilidad de diversificación con una mínima inversión los hace ‘competidores’ desde cierto punto de vista. ¿Son sustitutos o complementarios? Esto lo podemos responder tomando como punto de partida dos aspectos centrales para la administración de inversiones: (i) el tipo de estrategia y (ii) la táctica y selección de valores.

Tipo de estrategia. Primer punto que debe conocerse: Diferencia entre una estrategia activa y una pasiva. Un gestor activo busca vencer al mercado mediante el análisis de fundamentos y estadísticos de precios. Éste es el mundo de los ‘egos’, donde todos dicen ser mejores que el promedio del mercado. Por otro lado, la ‘humildad’ se relacionaba con los gestores pasivos, quienes se ‘copian’ del mercado con el objetivo de obtener la misma rentabilidad (portafolio con similar estructura frente a su índice relevante).

Veamos cómo se relaciona este concepto con los dos vehículos bajo la lupa. En promedio los fondos mutuos son gestores activos, ya que se valen de un equipo que identifica las oportunidades para obtener un rendimiento superior al mercado. Así, por ejemplo, el conocido FFMM de US ‘Robeco Large Cap Value Equity’ busca retornos superiores al índice S&P 500 a través de herramientas de análisis fundamental (bottom-up strategy).

Por el contrario, en promedio los ETF están vinculados con las estrategias pasivas, por cuanto se construyen para replicar el comportamiento de un determinado mercado (índice). Éste es el caso antes mencionado del ETF SPY, el cual no busca ganar al S&P 500, sino sólo replicar su retorno.

Táctica y selección de valores. Veamos el primer concepto a tener en cuenta: ‘táctica de inversión’. Es donde se genera el famoso ‘alfa’, es decir, es cuando logramos superar el retorno del mercado (benchmark). Se diferencia con la estrategia en que esta última es de largo plazo, mientras que la táctica aprovecha las coyunturas para superar el mercado y vencerlo. Así, por ejemplo, nuestra estrategia puede apuntar a tener el 50% del portafolio en acciones, pero la coyuntura nos puede llevar a elevar ese porcentaje hasta 60%, al disminir, por ejemplo, el porcentaje asignado a los bonos.

El otro concepto es la ‘selección de valores’. En esta parte se buscan identificar los instrumentos específicos que se incluirán por cada tipo de activo. Siguiendo el ejemplo anterior, mi táctica me indica que debo asignar 60% a las acciones, mientras que el análisis resultante de la selección de valores me indicará que debemos asignar el 5% a la acción ‘GOOG’, el 4% a la acción ‘FB’, etc.

Aterrizando estos dos conceptos, tenemos que los fondos mutuos aplican de manera activa tanto las tácticas de inversión (elección de cuánto asignar a cada tipo de activo en el corto plazo), como la selección de valores (elección de los instrumentos a invertir dentro de cada activo). En el caso de ETF no hay una aplicación directa, al ser una estrategia pasiva. No obstante, dentro de un portafolio de inversión de ETF, el inversionista directamente puede aplicar una táctica de inversión que le permita rendir más que el mercado. Por ejemplo, un portafolio de inversión para US con ETF puede tener una estrategia de 40%/60% entre bonos (ETF ‘TLT’) y acciones (ETF ‘SPY’). La proporción 40%/60% conforma nuestro benchmark (mercado/índice). Esta estrategia puede ser modificada tácticamente a 30%/70% y de esta manera tratar de vencer al benchmark en caso el mercado de acciones tenga mejor retorno que el de bonos.

Conclusión ¿Qué conviene más al inversionista? Responder ello sería igual a responder si conviene comprar acciones o bonos. Ambos vehículos de inversión deben ser vistos como oportunidades para cada tipo de inversionista. Incluso es posible que ambas opciones formen parte de un mismo portafolio. Así, por ejemplo, mientras que la liquidez de los ETF resulta muy atractiva para un trading activo (aunque es más costoso que operar acciones, por cuanto existe una comisión de administración), la selección de valores que presentan los FFMM permite una diversificación mucho más profesional. Integrar ambas opciones en un portafolio puede resultar interesante.

Adicionalmente podemos agregar otros dos aspectos. El primero es el tema de costos. Evidentemente los FFMM tiene mayor comisión de administración que los ETF, por cuanto el primero corresponde a una estrategia activa (ETF puede costar entre 0.5% y 1.5%, mientras que los FFMM internacionales están arriba del 1.5% en promedio). No obstante debemos tener en cuenta algunos costos ‘extra’ de los ETF: (i) cada vez que se vende o compra un ETF se paga una comisión por intermediación bursátil, similar a la que pagamos cuando compramos/vendemos acciones; y (ii) el spread (diferencia) entre el precio de compra y venta para un ETF de poca liquidez puede llegar a encarecer bastante la transacción.

El segundo punto es el tema de los dividendos. Los ETF reparten los dividendos de sus subyacentes, lo que le proporciona una renta al inversionista. Los FFMM también pueden tener esa figura, aunque estos dividendos son determinados desde un inicio por el fondo, y no guardan proporción directa con los dividendos de los valores que conforman la cartera. No obstante, este flujo hacia el inversionista también cumple la función de proporcionar una renta periódica.

Finalmente, sin importar qué opción se elija, una recomendación que no quiero dejar pasar es que analicen bien quién es el estructurador del ETF o qué categoría tiene la casa de fondos. En el primer caso se debe invertir en ETF conocidos (iShares, ProShares, etc) y siempre verificar si es ETF o ETN (este último tiene mayor riesgo de contraparte). En el caso de fondos, siempre es bueno revisar el historial de retornos y compararlo con el mercado y sus pares.

LinkedIn