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El Valor de tu Patrimonio Por Roberto Montero

“Una diversificación amplia sólo es necesaria cuando el inversor no entiende lo que está haciendo”
Warren Buffett

Imagen 1La diversificación es uno de los conceptos más controversiales a la hora de estructurar un portafolio de inversión. No obstante, en mi experiencia se tiende a radicalizar este tema, desde la búsqueda de una diversificación perfecta hasta la concentración total en uno o dos instrumentos. Mi idea en este post es hablar un poco de estos extremos y cómo deberíamos enfocar adecuadamente esta herramienta a nivel de patrimonios privados.

Empecemos por lo básico: ¿qué se busca con la diversificación? Eliminar el riesgo específico del portafolio, es decir, aquel riesgo que depende de las características propias del activo. Se puede diversificar a nivel de activos, valores, sectores, monedas, entre otros.

Matemáticamente el objetivo “utópico” de la diversificación es que la correlación entre los activos que conforman un portafolio sea inversamente proporcional (ie, igual a “-1”). ¿Qué quiere decir eso? Que en promedio lo que gane una parte del portafolio lo perderá la otra. Ya sé qué están pensando: entonces ¿para qué invierto? Esa pregunta es válida, y nos brinda un punto de partida para comprender lo que realmente debemos buscar a la hora de diversificar.

En esta esquina… los diversificadores maniáticos

Este perfil usualmente está vinculado a los inversionistas con elevada aversión al riesgo. No obstante, debemos evitar exagerar en esto. Si buscas un portafolio de bajo riesgo, quizás sea mejor que te enfoques en activos con dichas características, en vez de tener un portafolio muy variado y diversificado. En la práctica es así de sencillo. Recordemos que cuantos más activos tenga un portafolio, mayor será el costo por comisiones.

Es un mito pensar que la diversificación elimina el riesgo de tu portafolio. La verdad es que solo reduce el riesgo específico, pero no el riesgo sistemático (de mercado). Incluso algunos estudios demuestran que un portafolio de acciones bien diversificado deja de reducir el riesgo específico a partir de 20 tenencias individuales. Y podemos ir más allá: en un momento de crisis (como los que hemos vivido en los últimos años), todos los activos se comportan igual (proceso flight to quality), sin importar lo diversificado que esté tu portafolio.

La verdad es que lograr una buena diversificación es complejo y no vale la pena ser tan exquisitos. Si bien un portafolio de acciones puede estar bien diversificado por sectores, no necesariamente lo estará a nivel de activos (bonos, acciones, commodities), monedas (USD, EUR, JPY, CHF, PEN), regiones (países desarrollados, emergentes, frontera), estrategias (valor, crecimiento, dividendos), etc. Si bien existen vehículos como los fondos mutuos y ETF que ayudan a este proceso, por experiencia les digo que a veces se llega incluso a sobreponer tenencias de estos instrumentos por un afán excesivo de diversificar.

Finalmente, debemos comprender que para portafolios de tamaño no tan grande, el costo de diversificar es más elevado y menos efectivo. Entonces, debemos dejar esa manía de diversificar en extremo y concentrémonos más en nuestra estrategia de inversión.

En la otra esquina… los supuestos “amantes del riesgo”

En el otro extremo del ring están los inversores que se dicen “arriesgados” y buscan comprar máximo una o dos acciones. Si las cosas van bien, la ganancia es alta (relación directa entre el riesgo y la rentabilidad). Esto lo vi bastante durante el apogeo de las mineras junior. Habían portafolios conformados sólo por dos o tres empresas de este tipo que durante buen tiempo dieron altas ganancias, pero cuando el mercado se volteó, estas acciones perdieron su valor y liquidez. Recordemos la célebre frase de Warren Buffet: “El peor motivo para comprar una acción es porque está subiendo”.

Para arriesgar de esta manera se debe tener un buen análisis que lo respalde. Si vamos a invertir en pocas acciones debemos comprender muy bien las oportunidades macro (entorno global económico) y micro (modelo de negocio) que se presentan. Incluso luego de este análisis es muy importante incorporar el tema de valorización y momentum. Recuerden que puede haber una empresa muy buena pero incorrectamente valuada, y viceversa.

El éxito sostenido de esta forma de invertir desde mi punto de vista es muy complicado (e inclusive osado) de lograr. Les pongo un ejemplo sencillo para comprender la complejidad de ello: Si decido comprar la acción de una empresa financiera en US, se supone que: (i) he identificado correctamente que US es una plaza relativamente barata (ie, he analizado todas las demás plazas bursátiles); (ii) sé que el sector financiero es el idóneo, lo que significa que he analizado relativamente todos los demás sectores; y (iii) sé que esa acción específica es la mejor opción frente al análisis que supuestamente he hecho de todas las demás empresas de dicho sector. Mi pregunta es ¿alguien que invierte en pocas acciones porque piensa que es un experto hace todo este análisis? En mi experiencia se necesita un séquito de analista para lograrlo. Incluso las AFP cuando invierten afuera no pueden hacerlo y lo trabajan vía fondos mutuos o ETF.

Si bien este extremo puede tener sentido para portafolios pequeños cuyo costo de diversificar es alto frente a la potencial ganancia, se debe realizar con mucha cuidado y bien asesorados. Quizás en un mercado bullish te pueda ir bien (o en una plaza tan pequeña como la BVL), pero en promedio es difícil lograr un éxito sostenido cuando se carece de un buen análisis Top-down y Bottom-up.

Entonces, ¿quién gana?

Para comprender la respuesta veamos este ejemplo. Si voy a invertir en acciones de US tengo la posibilidad de diversificar entre los diez sectores económicos clásicos, asignándole un peso proporcional según la correlación que tengan. Esto me permite disminuir mi riesgo específico, pero también reduzco mi rentabilidad potencial. Ahora bien, por economía básica sabemos que según se comporte el ciclo económico, algunos de estos sectores tendrán mejor retorno que el resto. Por ejemplo, cuando la economía se empieza a recuperar de una recesión, los sectores líderes son tecnología, consumo discrecional y financiero. Por otro lado, los sectores salud, servicios y consumo básico son más defensivos y se emplean para etapas tardías y recesivas del ciclo económico. La pregunta es: si he identificado en qué momento del ciclo económico me encuentro, ¿buscaré diversificar mi portafolio o asignaré los pesos a aquellos sectores que me permitan obtener una mayor rentabilidad?

De esta respuesta se desprende la importancia de la estrategia de inversión, la cual se basa en nuestro conocimiento y expectativa del entorno micro y macro. Más allá de buscar diversificar o no hacerlo, el punto central es para qué estamos invirtiendo y cuál es nuestra expectativa del mercado. Como mencioné al inicio, si no queremos riesgo, ¿para qué invertimos? Y en el otro extremo, si vamos a comprar una o dos acciones sin un buen análisis, ¿por qué no vamos mejor al casino? Por ende, si vas a invertir, preocúpate de tener una estrategia adecuada (o al menos que tu asesor la tenga). La diversificación será un complemento dependiendo del contexto (no gastemos tanto tiempo en esto).

Otra aproximación a la diversificación

No quiero terminar este post sin hacer referencia a un concepto de diversificación más relevante para nuestros patrimonios. La verdadera diversificación empieza desde el capital humano y financiero. Esta perspectiva la he mencionada en otros posts, y creo que es la mejor manera de comprender el sentido de diversificar con fines patrimoniales.

Nuestro patrimonio está integrado por los flujos que vamos a recibir en el futuro producto de nuestro trabajo (capital humano) y la riqueza financiera que vamos creando (capital financiero). Si los ingresos esperados hasta nuestra jubilación son volátiles, nuestro portafolio de inversiones deberá compensar con flujos más estables, es decir, con inversiones de menor riesgo. Ello sucede también al inverso, es decir, si tenemos una renta por trabajo estable, el riesgo lo deberemos asignar a nuestro capital financiero. Este debe ser siempre el punto de partida para empezar a diseñar un portafolio de inversiones coherente con nuestro objetivo patrimonial.

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