RobertoMontero
El Valor de tu Patrimonio Por Roberto Montero

La cosa más importante que debes hacer si estás dentro de un hoyo es dejar de cavar
Warren Buffett

Dicen que hay que predicar con el ejemplo. Bueno, quiero empezar este post con un caso real que me pasó hace algunos años y que evidencia las consecuencias de dejarse llevar en ciertas ocasiones por lo irracional de la codicia.

stopsFue en el 2009, con las acciones de Buenaventura. Empezando el día, las acciones de la compañía minera estaba en rojo sin mayor fundamento, mientras que el oro se apreciaba y el SPX estaba también positivo. Era el escenario perfecto para un deal. Algunos portafolios de mis clientes institucionales podían asumir ese riesgo intradía. Compré una buena posición afuera y establecí un nivel de salida técnico para tomar ganancias. En las siguientes horas, el precio se comportó según lo pensado, y alcanzó el nivel objetivo. Pero viendo el reloj, aún faltaban un par de horas más de negociación. La pregunta era: “¿si podía subir más, por qué salir?” Treinta minutos después, el precio de Buenaventura comenzó a corregir (ie, a bajar). Calculé los niveles de retroceso con Finonacci y los fue rompiendo uno a uno. No había ninguna noticia que la haga caer y el oro se mantenía estable. Era una toma de ganancias de tantos otros inversionistas que habían pensado lo mismo que yo (nadie descubre la pólvora, recuerden eso siempre). Miraba el reloj y el mercado estaba por cerrar. Encima la liquidez bajó y no podía sacar toda la posición. Empecé a botar la posición poco a poco con cada corrección (ie, con cada subida de precio). Resultado: logré cerrar perdiendo únicamente las comisiones del intermediario, cuando pude haber ganado casi 7% en un día sin cash.

Creo que este caso ejemplifica bastante bien una de las reglas más importantes de un inversionista: nunca te enamores de tu posición, es decir, aprende a vender cuando sea el momento indicado. Esto se aplica tanto a la hora de tomar ganancias como de recortar pérdidas. El mercado de capitales es muy emocional e irracional en ocasiones, y para contrarrestar ello debemos aprender a ser disciplinados, pero sin perder nuestra dosis de experiencia.

Dos conceptos nos pueden ayudar en esta disciplina: el stop loss y el profit taking.

Stop loss

Usualmente se identifica como la pérdida máxima que un inversionista está dispuesto a sufrir. Pero esta forma de verlo nos puede llevar a errores importantes. Por ejemplo, bajo esta definición un inversionista fija un porcentaje de pérdida máxima para su portafolio, digamos 10%. Este criterio se aplica a toda la cartera, sin considerar que cada acción tiene una volatilidad diferente. El 10% para una empresa eléctrica puede ser demasiado alto (ie, nunca se aplicaría), pero para una empresa minera podría ser muy poco (ie, se aplicaría constantemente).

Otro punto a tener en cuenta es que todo movimiento bursátil tiene una tendencia y una corrección. Definir un porcentaje o monto máximo de pérdida absoluto no tiene sentido si eso te hace vender en un momento de corrección de mercado. Ahí serías presa del smart money y te convertirías en el dumb money.

Entonces ¿cómo establecer un stop loss dinámico? Los analistas técnicos usan el análisis de gráficos y figuras (chartismo) para identificar niveles. Por ejemplo, emplear Fibonacci y Ondas Elliot es una opción bastante buena. Otros que les gusta complicarse más usan medidas estadísticas, como el Average True Range (ATR). Este indicador recoge las características dinámicas del comportamiento de una acción mediante la estimación del rango real en el cual oscilaría su cotización. El ATR tiene la ventaja de enviar señales de venta cuando el mercado está presentando una alta probabilidad de ‘giro’, y no cuando se trata de una simple corrección dentro de la tendencia principal. Otra opción es usar la desviación estándar promedio de la posición.

Finalmente se pueden combinar herramientas del análisis técnico con herramientas estadísticas. Así, por ejemplo, podemos emplear una media móvil de corto plazo y el Value at Risk (VaR). Cuando la media móvil cruce el precio de manera descendente a una distancia similar al VaR del papel analizado, la probabilidad que esa corrección sea verdaderamente un cambio de tendencia será mayor.

Profit taking

En el otro extremo tenemos la avaricia propia del inversionista, que piensa que el cielo es el límite. Cuando se compra una acción debemos tener claro cuánto queremos ganar. Es muy común tomar una posición como trading y luego, cuando el papel alcanza el nivel deseado, simplemente no vendemos. Lo peor es que muchas veces el valor se da la vuelta y convertimos esa posición de trading (corto plazo) en una estructural (ie, de largo plazo).

Si tomamos una posición y queremos ganar, por ejemplo, 5%, seamos disciplinados y aprendamos a vender cuando se logra el objetivo. Esta rentabilidad objetivo se puede calcular técnicamente (análisis de tendencias) o fundamentalmente (valor relativo). Cuando pensamos que ‘el cielo es el límite’ para nuestra rentabilidad, realmente estamos asumiendo un nivel de riesgo muy alto.

No obstante, este retorno objetivo no está escrito en piedra. Debemos también aprender a amoldarnos a la dinámica del mercado. Si la acción alcanza el 5% y el mercado está sumamente bullish (alcista), debemos hacer un alto y volver a analizar la posición, técnica y fundamentalmente. Si las condiciones han variado, se puede vender una parte de la posición para asegurar el retorno inicial y poner nuevos objetivos para el saldo. Esto permite una salida ordenada dado el nivel de riesgo que se desea asumir.

Algo importante aquí es no ser ‘cuadriculados’. A veces la falta de experiencia te lleva a ser muy rígido y desaprovechar los cambios de mercado. Se debe hacer caso también a ese feeling propio de la experiencia. Recuerdo una vez que mi exjefe quería que vendiera una posición de soberanos sobre la que habían hecho pérdidas en la gestión anterior. Era una venta más ‘política’ que fundamental. Empecé a vender por partes para promediar el precio lo mejor posible. Cuando me quedaba el último tercio, le dije que no sigamos vendiendo. Me preguntó cuáles eran los fundamentos económicos para no vender. Pero en inversiones no se trata sólo de economía, sino también de la psicología del inversionista y la experiencia propia. Al final la política ganó y se vendió todo. Unos días después, el mercado hizo la corrección que esperaba dentro de la tendencia bajista. Es decir, se pudo haber vendido mucho mejor el último tramo. Esto lo menciono porque nunca debemos buscar tanto tecnicismo. Hacer caso a nuestro instinto, cuando tenemos experiencia, es a veces más rentable.

Recuerden: en inversiones se deben minimizar las emociones porque nublan la mente (vean mi post “Entre la cordura y la codicia”). Muchas veces he visto traders en mala racha y empecinados por mantener una posición. Eso perjudica el análisis y hace perder oportunidades de inversión en otros papeles (costo de oportunidad). A veces se tiene que hacer un alto, buscar más opiniones y volver al ruedo.

Esto sucede a todos los niveles. No sólo los retailers lo hacen, sino también sucede en el mercado profesional. Por eso empecé este post contando mi propia experiencia (y tengo varios casos más). Aprendamos a ser disciplinados, y conforme tengamos más experiencia, podremos tener un mayor margen de maniobra. Recordemos que la inspiración en inversiones no la tenemos todos los días.

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