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El Valor de tu Patrimonio Por Roberto Montero

“En un mundo que cambia muy rápido, la única estrategia que siempre fallará es no tomar riesgos”
Mark Zuckerberg

Se estima que los peruanos mantienen fondos en el exterior por más de US$50,000 millones, sea a través de bancas privadas o mediante sociedades offshore. Según estimaciones de la propia Sunat, existen más de 70,000 empresas offshore constituidas por residentes peruanos.

¿Cómo alcanzamos estas cifras? Basta con ver el crecimiento sostenido que ha tenido el Perú desde inicios de siglo. La clase media-alta se ha fortalecido y ha buscado alternativas seguras y confiables para proteger e invertir su patrimonio. La privacidad fue un factor clave, a lo cual se sumó la falta de una oferta local atractiva (on-shore). ¿La solución? Buscaron el anonimato en las bancas privadas extranjeras y las sociedades offshore en paraísos fiscales (ver mi post Hawái-Bombay).

Pero —como dice la canción— “todo tiene su final, nada dura para siempre”. Luego del 11/09, el mundo sufrió un cambio geopolítico que afectó incluso a las finanzas internacionales. Aquellos que han tratado en los últimos años de abrir una cuenta en un banco suizo o una cuenta bancaria desde una sociedad offshore, saben de lo que estoy hablando. El anonimato es ahora difícil de conseguir y costoso.

Cada vez son más los convenios internacionales de doble tributación (CDT) que permiten la cooperación entre países para detectar la evasión fiscal. Y ni qué hablar del impacto que tendrá el Fatca (US) y el CRS (Europa). Si bien el Perú está rezagado (aún mantiene el secreto bancario y apenas tiene ocho CDT firmados), es cuestión de tiempo para que se alinee con el resto del mundo. Un primer paso fue el DL 1120 (2012), con la que se empezaron a atribuir las rentas que generan las sociedades offshore a sus propietarios domiciliados en el Perú: bye bye al anonimato y diferir en el tiempo los impuestos. Y como golpe de gracia, el escándalo de los Panama Papers y la lista de clientes peruanos del estudio Mossack Fonseca hicieron más sencilla la labor de la Sunat.

¿La hora de la verdad? En diciembre pasado, se publicó el DL 1264, siguiendo el ejemplo de otros países de la región. Este decreto establece un régimen temporal para la declaración y repatriación de las rentas no declaradas, estableciendo dos tasas impositivas: 10% sobre las rentas no declaradas que se regularicen y 7% sobre la repatriación del efectivo. En palabras simples, te dan la oportunidad de ponerte al día en tus impuestos. Con esta norma, el Ejecutivo espera recaudar US$1,500 millones.

Sé lo que están pensando, pero les digo que esta vez la Sunat está obrando bien. Esta norma brinda un respiro al contribuyente peruano, porque el nuevo contexto mundial hará que tarde o temprano se materialicen las contingencias tributarias de estas personas, con responsabilidad civil y penal.

Una norma similar se implantó en Chile en el 2015 con un éxito rotundo. En este caso se estableció una tasa única de 8%, y se acogieron cerca de 8,000 contribuyentes. La recaudación fue US$1,500 millones (vs. US$128 millones estimados), equivalentes a cerca de US$19,000 millones en patrimonios no declarados.

Con todo ese dinero que entraría, ¿donde está la oportunidad? Recordemos que una persona con alto patrimonio busca privacidad, seguridad, transparencia, eficiencia tributaria y oferta de productos. Los cambios que se vienen observando globalmente debilitan parte de las ventajas que tenían los vehículos offshore. Consecuencia: Una enorme oportunidad para la industria local (on-shore)

Primero hagamos números rápidos. El Ejecutivo planea recaudar US$1,500 millones. Asumiendo que los patrimonios tienen una distribución 12% efectivo / 88% invertido (promedio de las bancas privadas, según Merrill Lynch), el monto total que sería declarado asciende a US$15,560 millones.

Ahora veamos las estrategias. La industria on-shore debe enfocarse en dos frentes:

  • Oferta de productos principalmente en USD para los fondos que se repatriarán (US$1,860 millones bajo los supuestos anteriores). Esta cifra equivale al 40% del patrimonio total administrado por los fondos mutuos en dólares y el 75% del total de depósitos a plazo de personas naturales en dólares.
  • La mayor parte del patrimonio que sería declarado se encuentra invertido en activos, por lo que no será repatriado en un primer momento (estimo alrededor de US$13,700 millones). Una vez declarado, toda renta del exterior que genere este patrimonio anualmente pagará 30% de impuesto. La pregunta es: ¿por qué pagar 30% si puedes pagar 5% invirtiendo on-shore?

Ambas estrategias requieren redefinir la oferta local bajo un modelo seguro y transparente que permita diversificar los productos. No podemos seguir ofreciendo las clásicas diez acciones de la BVL, o los bonos corporativos sin mercado secundario, o los depósitos a plazo cuyas tasas dependen del nivel de liquidez que tengan los bancos en un contexto de desdolarización del crédito bancario. Hay que ser creativos.

El reto que tenemos es grande. Es necesario un cambio estructural del mercado (mediano plazo) y cambios específicos en los proveedores de oferta (corto plazo). Lo bueno es que la experiencia nos dice que la mayor parte de los contribuyentes se acogen a esta normativa recién hacia el final del período estipulado (diciembre del 2017). ¡Aún hay tiempo para atraer este capital al Perú!

A nivel estructural, creo que deberíamos empezar por:

  • Una verdadera integración regional del mercado de acciones y bonos. Ello incluye un tratamiento tributario similar, plataformas de negociación estándar, potenciar el mercado FX y market makers dinámicos. Esto permitirá ampliar de manera importante las alternativas de diversificación.
  • Nuevo rol de las SAB. Se debe replantear este concepto hacia un proveedor integral de oferta financiera-bursátil, incentivando que se conviertan en grupos que manejen diversas alternativas de inversión inscritas localmente (on-shore), desde depósitos de bancos hasta plataformas de fondos (private equity, hedge funds, real estate) y notas (derivados, estructurados) del extranjero.
  • Private equity. Este mercado es muy importante por su baja correlación con los activos tradicionales (acciones, bonos) y la oportunidad de diversificar. Incentivar esta industria localmente es una de las claves para ampliar el abanico de alternativas de inversión.
  • Un factor que incentiva la demanda en este segmento es la posibilidad de prestarse sin desinvertir. No se trata de las clásicas operaciones de reporte, donde el préstamo se usa para comprar más acciones. Hablo de los clásicos back to back y productos similares. Estos préstamos con garantía en valores los realiza la misma entidad (que podría ser incluso una SAB) a un plazo promedio de un año renovable. Este producto es obligatorio para el desarrollo del mercado on-shore.
  • Mercado de derivados. Para que funcione en el país, este proyecto debe integrarse desde el inicio con otras plazas similares en la región. No se deben cometer los mismos errores de la antigua bolsa de productos.

A nivel específico, los proveedores de oferta deben enfocarse en:

  • Oferta 360. Unificación de productos con una visión de planificación patrimonial. Ello incluye, además de las inversiones, la asesoría tributaria, contable, societaria, inmobiliaria, gobierno de familias, coberturas de riesgos y seguros.
  • Potenciar la oferta de fondos. Permitir el acceso al mercado internacional desde estructuras in house. La figura de ‘fondos de fondos’ o ‘fondos estructurados’ ya se contemplan en la legislación, sólo es cuestión de incorporarla como parte de una estrategia de diversificación patrimonial, y no como una simple venta de fondos.
  • Registro local de productos off-shore. No hablo sólo de ETF y acciones, sino también de fondos internacionales, hedge funds, private equities, derivados y estructurados con diversos subyacentes.
  • La oferta de fondos locales de private equity dirigida a inversionistas institucionales debe permitir también la participación de las bancas privadas on-shore.
  • Segmentación de mercado. No sólo tener productos para los clásicos ‘rentistas’ —segmento cada vez menos representativo—, sino también para los profesionales y emprendedores. Ellos responden a un patrón diferente del clásico modelo suizo de banca privada.

Antes de concluir, les dejo algunos números para pensar. Según WealthInsight, existen más de 20,000 personas en el Perú con excedentes patrimoniales superiores al millón de dólares. De esta cifra, los denominados Ultra High Net Worth Individuals (UHNWI) —cuyos patrimonios personales superan los US$30 millones— se calculan en cerca de 300.

Estamos hablando de una demanda enorme para el poco desarrollo local de productos financieros. Los recientes cambios en el contexto internacional están llevando a que debamos acelerar el proceso de transformación de la industria on-shore en el Perú. Es cuestión de darse cuenta y que cada participante (supervisores, reguladores, proveedores) asuma los retos que le corresponden. Recuerden las palabras de Mark Zuckerberg al inicio.

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