RobertoMontero
El Valor de tu Patrimonio Por Roberto Montero

“Alguien está sentado hoy bajo la sombra porque una persona plantó un árbol ahí hace mucho tiempo.” (Warren Buffett)

Un común denominador cuando los mercados bursátiles están al alza por buen tiempo es que todos desean participar. Casi en todas las conversaciones que tengo con grupos de amigos salen las clásicas preguntas de: ¿cuánto más podrá subir el mercado? ¿es mejor fondos mutuos o inversión directa? ¿qué tipo de fondo me conviene?

Si bien la clásica respuesta a la mayoría de estas preguntas es: “depende de tu perfil de riesgo”, esta vez quiero darle otra óptica al asunto e introducir algunos conceptos vinculados a la gestión de patrimonios personales y familiares.

Tu patrimonio tiene dos elementos centrales, uno potencial (flujo de ingresos) y otro real (stock de activos). El primero depende del sueldo que generarás en el tiempo hasta tu jubilación (valor presente). El segundo es usualmente consecuencia del primero, en la medida que los ingresos te permiten adquirir activos e incrementar tu riqueza (stock). Técnicamente, la generación futura de ingresos se denomina capital humano, mientras que el stock de activos o riqueza es el capital financiero. La suma de ambos es el patrimonio a ser gestionado. Esto quiere decir que no sólo importan las decisiones de inversión, sino también la estabilidad/volatilidad en la generación de tus ingresos (trabajo adecuado, búsqueda de oportunidades, inversión en capacitación y estudios, etc).

Otro concepto importante es tu momento de vida, y aquí se conjuga el divertido mundo del marketing con el sofisticado mundo de las inversiones. Así como las empresas diseñan sus productos tomando en cuenta al consumidor, en inversiones los portafolios también dependen de la persona y el momento de vida en el cual se sitúa. Hay muchas posiciones al respecto, pero en la gestión de patrimonios familiares estas etapas las dividimos en tres:

  1. Crecimiento y educación: Esta etapa pre-laboral es clave porque sirve para desarrollar las habilidades y conocimientos que permitirán generar ingresos futuros (capital humano). Resultan claves decisiones como colegio, universidad, actividades deportivas, artísticas, involucramiento de los padres, entre otros. Todos las habilidades y oportunidades obtenidas permitirán consolidar el futuro perfil profesional. Aquí se centran bastante los Family Offices para los temas de asesoría inter-generacional.
  2. Actividad laboral: En el inicio de esta etapa, el capital humano está en su máximo potencial (muchos años de trabajo por delante), siendo éste el canal para alcanzar los objetivos de corto y mediano plazo (educación, viajes, experiencias). Conforme se avanza laboralmente, las inversiones (capital financiero) empiezan a tener a tener el rol central dentro del planeamiento financiero y serán éstas las que fijarán el norte de largo plazo.
  3. Retiro laboral: Es la etapa de cosecha. La clave aquí es haber logrado un capital financiero suficiente que te permita generar flujos adecuados para vivir cómodamente sin tocar el principal (que podrá servir de herencia). Si bien las generaciones actuales priorizan las experiencias presentes sobre las necesidades de muy largo plazo (retiro), nunca se debe perder de vista esta fase cuando se habla de patrimonios.

Antes de ver cómo funciona todo esto junto, te pido que hagas el siguiente ejercicio: Enumera cada uno de tus activos: casa, inmuebles, ahorros en el banco, fondo de pensiones, inversiones financieras, empresas en las cuales eres accionistas, joyas, obras de arte, entre otros. Determina el porcentaje que representa cada uno de estos items dentro de tu riqueza patrimonial y dibuja un gráfico de torta (pie). Ahora, anualiza tus ingresos netos y traélos a valor presente (ajústalos según consideres que sean tus aumentos salariales y usa una tasa de descuento que sea simliar a tu WACC). Incluye este monto en el gráfico anterior. El resultado es el punto de partida para empezar a gestionar tu patrimonio.

El siguiente paso es armar tu portafolio de inversión. Olvídate por ahora de Markowitz y su teoría de portafolios (sí es importante, pero ahora me quiero enfocar en la parte integral). Bajo la óptica de la gestión de patrimonios, la asignación de los activos financieros (acciones, bonos, mercado monetario e inversiones alternativas) no depende exclusivamente de tu tolerancia al riesgo, sino de la mezcla que tengas entre el capital humano y el capital financiero.

El clásico discurso del asesor de AFP o fondo mutuo es que si eres joven debes invertir en activos riesgosos, los cuales por teoría deberían rendir más en el largo plazo. Esto tal vez funcione para un analista o especialista que trabaja en un banco, con sueldo estable, sin preocupaciones familiares y con tres o cuatro décadas por delante de trabajo. En este caso, poner tu dinero en un fondo monetario (money market) sería algo no recomendado, en vista que el capital humano es estable, el capital financiero es bajo y el horizonte de tiempo amplio. En vez de ello, el portafolio de inversión debería tener un mayor peso en activos más volátiles. Pero veamos tres casos puntuales para comprender mejor lo amplio que puede ser este tema:

  • Pensemos en alguien como Mark Zuckerberg. Su patrimonio (USD 56 billones) está concentrado en el valor de sus acciones en Facebook. Si sólo consideramos su edad y etapa de vida (34 años) deberías recomendarle un portafolio sesgado a activos riesgosos. Pero la volatilidad de sus ingresos y la naturaleza de su riqueza te obliga a preferir un portafolio con sesgo menos agresivo que equilibre su capital humano y financiero. Ponerle más acciones sólo generará incrementar el riesgo integral innecesariamente.
  • Para los que gustan del futbol, aquí les ennumero algunas promesas de este deporte: Pulisic (18), Kluivert (18), Alená (19), Brahim (21), Foden (17), Isak (18). Todos estos jugadores por su edad deberían tener un portafolio de inversión agresivo. Pero analizando la volatilidad de su capital humano (una lesión y se acabó su carrera), la gestión de su riqueza deberá tener un sesgo menos agresivo. Aquí lo importante será estabilizar el capital humano (por ejemplo, tener un negocio propio en una industria madura) y reducir el riesgo del portafolio de inversión (bonos de buen rating, acciones con altos dividendos).
  • Veamos el clásico problema que todos quisiéramos tener: alto nivel de capital humano y financiero. En este caso la palabra clave es primero preservar y luego buscar un crecimiento gradual. Imaginemos el caso de Ricardo Gareca (60), que gana 1.15 millones de euros al año (no fue gratis nuestra clasificación a Rusia 2018). El portafolio de Gareca deberá buscar preservar el capital financiero para disminuir la volatilidad total producto de las características de su capital humano (nuevamente este deporte tiene volalidad de flujos). Adicionalmente, dada su edad, el capital humano está en niveles mínimos , por lo que espero que Ricardo no haya despilfarrado su riqueza, dado que los retornos de dicho patrimonio le permitirán mantener su estandar de vida en la jubilación.

Como puedes ver, las inversiones son más holísticas de lo que inicialmente se piensa. Si bien el nivel de sofisticación dentro del portafolio de inversión puede ser un dolor de cabeza, lo principal es lograr el equilibrio entre la parte potencial y real del patrimonio de la persona o familia. Por ello las Bancas Privadas y Family Offices tienen un nivel alto de especialización y una visión 360 de cada persona.

Un último tema a tener en cuenta son las coberturas. Conforme tu capital humano tiene la mayor relevancia y estás en una etapa de responsabilidad familiar, tu mayor riesgo es no poder generar los ingresos pensados. Aquí entran a jugar los seguros de vida, incapacidad, secuestro, de salud, entre otros. Lo contrario sucede en el momento del retiro, en donde el peor escenario ya no va a ser morir, sino lo contrario, vivir demasiados años y que el capital financiero se agote. En este caso, los seguros de renta vitalicia (anualidades hasta el fallecimiento) permiten reducir el riesgo de longevidad. Esto es visión 360.

Más allá de los conceptos y ejemplos que te he dado, lo importante es tener bien claro tu punto de partida (capital financiero y humano). A partir de esto, podrás comprender si tus objetivos de vida tienen coherencia con las inversiones que realizas o deseas realizar. A ver si me cuentas tu impresión al ver tu primer gráfico patrimonial. Por experiencia profesional te digo que es muy revelador.

LinkedIn