Carlo MarioDioses
Emprendedor ejecutivo Por Carlo Mario Dioses

Esta semana fue fiscalizada una de las empresas en la que participo. Según pudimos saber directamente del fiscalizador, ésta era la tercera compañía que salió sin observaciones ni multas, de veinte que había revisado durante la actual ‘campaña’ (así le llaman a estas épocas donde el personal operativo de la Sunat sale al bosque como cazador en inicio de temporada).

Que sólo el 15% pase satisfactoriamente una revisión fiscal de rutina es algo que llama la atención. Esto se debe a que el empresario (pequeño, mediano y grande) aún no asimila la realidad: tarde o temprano la Sunat visitará su empresa, por lo que la preparación contable y tributaria es un ejercicio continuo. Es más probable que gane en un casino a que la Sunat pase por alto algunas ‘creatividades’ contables.

De acuerdo con el fiscalizador en cuestión, las empresas que no salieron bien fallaron principalmente en el libro de activo fijo. Sucede que las empresas suelen concentrarse en los registros de compraventa, pero en el control del activo fijo está el sustento del crédito fiscal generado por la inversión en maquinaria, equipos e intangibles, y también está el cálculo correcto de la depreciación y amortización que sirve como escudo fiscal para el pago del impuesto a la renta.

Los fiscalizadores saben que los empresarios están llevando un mejor control de las compras y ventas, así que ahora están revisando otros libros para detectar inconsistencias en el pago de impuestos.

El año pasado, la recaudación de impuesto a la renta creció 10%, en tanto que a julio del 2015 va cayendo en 11%. Por su parte, al cierre del 2014 la recaudación de IGV creció en 5%, mientras que a julio de este año va reduciéndose en casi 2%. Por lo anterior, lo más probable es que esta época de desaceleración económica –que se extenderá durante el próximo año– veamos una actividad fiscalizadora bastante activa.

La Sunat tocará su puerta de todas maneras.

Tags
sunat