Juan CarlosMathews
Escala Global Por Juan Carlos Mathews

Estamos a poco más de un año de las elecciones presidenciales, con una economía que crece pero con enormes desafíos que encarar. Si nos comparamos con el crecimiento del mundo o concretamente el de América Latina, nuestras tasas de crecimiento se ven alentadoras, pero si las miramos de cara a las necesidades del país nuestro crecimiento resulta a todas luces insuficiente. Cada año sale al mercado laboral una masa de más de 280,000 jóvenes que buscan trabajo, lo que nos obliga a crecer a tasas de al menos 3.8% para evitar acentuar el desempleo y el subempleo en el país. ¿Lo lograremos este 2015?

¿Cuenta regresiva?

A todos nos ha tocado ver o experimentar en carne propia partidos de fútbol, frontón o cualquier otro deporte donde se pelea hasta el suplementario y se empata o se voltea el partido en el tramo final. A más de un año del cambio de gobierno, no es razonable pensar que simplemente se trata de un gobierno de salida, es decir que estamos en cuenta regresiva.

La agenda es muy amplia, y son muchas cosas las que pueden hacerse y entregar a un nuevo gobierno para minimizar los ‘períodos de gracia’ del gobierno entrante y empalmar tareas en forma casi automática.

Perfil esperado del líder

Más allá de este tramo de incertidumbre en el que ya estamos, resultaría en nuestra opinión interesante reflexionar sobre siete características ideales que podrían identificar al siguiente presidente o administrador temporal del país.

  1. PANORAMA CLARO DE LA REALIDAD NACIONAL. Esto implica un profundo conocimiento del país, comprensión de su real potencial y de sus serias limitaciones, entre las que prima el gran desafío del recurso humano. Entender al Perú dentro del escenario global (megatendencias demográficas, tecnológicas, etc.) para definir una VISIÓN NACIONAL.
  2. Con tanta experiencia de corrupción se necesita un líder que genere confianza de la población con base en una trayectoria limpia y a un compromiso auditable en forma permanente.
  3. EXPERIENCIA AMPLIA. Sería deseable experiencia no sólo en el sector público, sino también en el empresarial privado o académico que le permita miradas de la sociedad desde distintos ángulos.
  4. CAPACIDAD DE DIÁLOGO. Resulta básico poder convocar y recoger experiencia que facilite y acelere las acciones desde el Estado. Esto implica el talento escaso de SABER ESCUCHAR y confrontar ideas con posiciones disímiles.
  5. Establecido un plan nacional, pasar de la teoría a la acción es fundamental. Su ejecución implica una política de Estado que lo respalde y un absoluto convencimiento de sus objetivos para poder comprometer todos los recursos que se requieran –financieros, humanos, etc.- hasta lograr su progresiva implementación.
  6. COMUNICACIÓN. Es clave transmitir con simpleza y claridad la propuesta para el país, lo que se pretende lograr con ella y los logros parciales que se vayan obteniendo a fin de sumar respaldo y evitar el progreso de discursos contrarios al objetivo nacional.
  7. TALENTO HUMANO. Como siempre el recurso más importante de cualquier organización, empresa o país es su gente. Se requiere un equipo conformado por gente igualmente limpia, muy bien preparada para cada tarea asignada, bien remunerada para que enfoque el 100% de sus energías al trabajo país y fuertemente sancionada en caso de traicionar la confianza que se ha depositado en ella.