SergioBorasino
Factor Humano Por Sergio Borasino

Fíjense en la trampa que ha caído la nueva generación: empiezan por no responder un email. Luego, no devuelven una llamada. Unos días más tarde, no van a una cita pactada, porque ya no les interesa. Es que no hay tiempo para todo. ¡Tienen que priorizar para lograr sus objetivos y el tiempo es el factor limitante!

Lamentablemente, se ha vuelto común lo anterior. Es política de mucha gente joven y ambiciosa manejar su agenda con maquiavelismo. La cortesía la dejan en su casa antes de salir cada mañana a la oficina, se mueven sólo por intereses.

Esto ha llegado al punto que ya es “normal”. Muchos entienden esto como la manera cómo funciona el mundo. Está bien dejar plantado a alguien o no devolver la llamada prometida… se espera que los otros entiendan el “código moderno”. Sino te hablo más, significa que todo lo anterior no va. No esperes que te lo diga… es redundante.

De alguna manera, me recuerda al tráfico limeño. El anonimato es el gran cómplice. Puedes cerrar a alguien o insultarlo porque nadie conocido te ve. Pero a penas te cruzas con alguien conocido, actúas con la mayor educación o te pones colorado (si te agarraron siendo un energúmeno). A todos nos ha pasado.

¿Cuál es el detalle que no ven? Esto es una visión de corto plazo y oportunista. El mundo profesional es un mundo de contactos, de idas y vueltas, una carrera de largo aliento. Hoy tratas mal a alguien que no “necesitas”. Este se convierte en un cliente insatisfecho que pasa el mal comentario a 11 personas (sí, al igual que con los clientes insatisfechos de un banco). Ensucias tu imagen personal y tarde o temprano te llega la cuenta.

En mi trabajo actual, vemos búsqueda de mando medio (gerentes) y alto (CEO). Los candidatos de las búsquedas más altas son lo más preocupados por tratarnos con la mayor educación (no sólo a los socios, sino también a los asistentes): siempre devuelven las llamadas, siempre llegan puntuales, siempre agradecen y se muestran serviciales ¿Coincidencia? No lo creo. Creo que ellos aprendieron el valor de lo modales en el largo plazo.

Creo que es responsabilidad de los seniors enseñar a las nuevas generaciones el valor del respeto, tanto por su retorno financiero como por la felicidad que retorna tratar muy bien a los que nos rodean.

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