SergioBorasino
Factor Humano Por Sergio Borasino

El hombre más rico del mundo no es, definitivamente, el hombre más feliz del mundo. No hay correlación. Hace mucho tiempo que estudios demostraron que una vez cubierta la necesidad básica de dinero, mayores ingresos no suman a tu felicidad. Daniel Kanheman, psicólogo ganador del Premio Nobel de Economía, afirma que el punto de quiebre en ingreso es de US$ 60,000 al año en Estados Unidos. Por encima de esto, no hay impacto en la felicidad. Da igual.

Recientemente, The Hapiness Reserch Institute (HRI), publicó estudios que llevan a comparaciones extremas, como la de Estados Unidos y Costa Rica. El nivel de felicidad de los ‘ticos’, es considerablemente más alto que el de los estadounidenses, aunque su PBI (GDP en inglés) per cápita es casi la cuarta parte. Noten que el Big Mac Index 2018 apunta que EEUU es únicamente 32% más caro que Costa Rica ¡Realmente pura vida!

En un Ted llamado “The Dark Side of Hapiness”, El CEO de HRI, Meik Wiking, afirma que ante la siguiente pregunta, las respuestas se dividen en partes iguales:

“Imagina que puedes elegir vivir en uno de dos mundos imaginarios:

  • En el mundo A, ganarías US$50,000 por año, y todas las demás personas ganarían US$25,000
  • En el mundo B, ganarías US$75,000 por año, y todas las demás personas ganarían US$100,000”

Para este ejemplo, se tiene que asumir que los costos de los bienes en las dos realidades imaginarias son exactamente iguales.

El insight es muy potente. La mitad de la gente prefiere tener un poder adquisitivo menor, con tal de ser el mejor pagado. Están dispuestos a poder comprar un tercio menos de cosas, con tal de verse mejor que el vecino. La valoración que la gente le da a la competencia social es muy alta. Queda claro que las comparaciones sociales son muy importantes para los seres humanos.

Esta data explica los hallazgos respecto a Facebook. Esta red social, para bien o para mal, funciona en muchos casos como una vitrina de exhibición de buenas noticias: “Yo feliz en un restaurante, yo feliz con mi familia, yo feliz con mi carro nuevo, yo feliz con alguien”. Es indudable que hay un sesgo ¿Cuántos posts ven en los que se muestre: “Yo tengo esta enfermedad, yo infeliz con mis antidepresivos nuevos, yo infeliz porque tengo hongos en el pie, mi hija repitiendo el año de colegio? Son definitivamente pocos. Lo que sucede al final es que la información de redes sociales está parcializada hacia lo bueno, lo que hace que muchos sientan que no están tan bien. Como conclusión, el HRI publicó hallazgos interesantes:

-Las probabilidades de sentirse estresados se incrementan en 55% si eres usuario de Facebook.

-Las probabilidades de vivir el momento presente son 18% más altas para los no usuarios de Facebook.

Mi reflexión personal es más equilibrada que el título del artículo. Encuentro que los excesos son malos. Si sólo ves noticieros locales, probablemente la prensa ‘amarilla’ te haga daño con su terrible negatividad. Si eres adicto a Facebook y sus noticias presumidas, ésto también te hace daño. La respuesta está en el balance. La dificultad está en encontrar el punto exacto, el equilibrio. Lamentablemente no es fácil. Para cada persona es diferente. Como reflexionaba Marcus Aurelius Antoninus:

“Very little is needed to make a happy life; it is all within yourself, in your way of thinking.”
PD: Dedicado al valiente Chef Diego Muñoz, que cerró su Facebook… ¡y hasta ahora sigue vivo!

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