SergioBorasino
Factor Humano Por Sergio Borasino

Te fallaste el penal (como Christian Cueva en el primer partido del Perú en el Mundial de Fútbol Rusia 2018). Ahora hay muchas miradas incisivas y dedos en tu dirección. Bromas en los corredores de tu empresa, a tu espalda o delante de ti.

Las empresas son manejadas por equipos. Muchas veces el esfuerzo colectivo se reduce a la acción de un integrante. Este post da tres consejos de cómo salir de esa situación lo más rápido y limpiamente posible:

  1. No te justifiques. Si la situación en la que fracasaste en tu empresa es similar a fallarse el penal, no te conviene justificarte. Es más fácil hacer un gol de penal que no hacerlo. Lo esperado es que lo hagas. Si fallaste, déjalo ir. Compararte con otros que también fallaron es lo peor que puedes hacer. Esto solo hará que el recuerdo siga vivo e incandescente en la mente de los afectados. Al negarlo, haces que sea divertido burlarse y ofreces una buena catarsis para tus compañeros.
  2. Muéstrate humilde. Sí, pide disculpas. Apela a tu carácter humano de imperfección. Promete dar más de ti en el futuro. Es innegable que metiste la pata, negarlo es tapar el sol con un dedo… no lo hagas. Darle la razón a tu equipo le permitirá dar la vuelta a la página. No tiene sentido hacer bromas de alguien que se arrepiente y pide disculpas. Sí tiene sentido burlarse de alguien que quiere defender lo indefendible.
  3. Cambia el tema. La mente humana funciona por asociaciones de conceptos. Todos recordamos a Andrés Mendoza como el futbolista que falló el gol ‘cantado’. Su campaña con Entel, en la que salió pidiendo disculpas por el penal fallado, después de años de ocurrido, sólo revive la asociación metal de “Mendoza–Fallar–Descontento”. Un suicidio de imagen de marca personal, creo yo. Aunque pide disculpas y cae simpático por eso, está reviviendo un tema pasado que no lo favorece.

La mejor manera de aligerar una asociación mental es construyendo otra encima. Eso parece funcionar bien para Cristiano Ronaldo. Su campaña paralela de mostrarlo como un ser humano dadivoso y socialmente responsable, opaca su falta de carisma y lo convierte en el jugador que más gana por auspicios en el mundo (sí, por encima de Lionel Messi). Según ESPN, en el 2016, Cristiano Ronaldo ganó US$35 millones en auspicios, mientras que Messi hizo US$27 millones. Cristiano construyó el hospital pediátrico en Chile, subastó su Balón de Oro en 600,000 libras esterlinas y donó el dinero. Son habituales sus colaboraciones y siempre difunde estos actos.

Años atrás, una de las más famosas cadenas de comida rápida del mundo se vio arrinconada por varios escándalos en los que consumidores alegaban encontrar un diente o parte de una rata en la hamburguesa. Ellos siguieron diferentes estrategias en distintas ciudades de EEUU: en la primera salieron a negar lo ocurrido y respondieron con pruebas a todos los alegatos en prensa. La pelea duró semanas y reforzó el concepto “rata-en-hamburguesa”. En la segunda guardaron silencio absoluto. El escándalo se desvaneció más rápido… los acusadores no tenían con quién discutir en medios. En la tercera, no respondieron a las acusaciones e invirtieron dinero en publicidad mostrando su labor con niños pobres en EEUU. Los resultados fueron sorprendentes: El escándalo y la asociación negativa de la marca se dispersó más lento en la primera ciudad. La segunda ciudad fue segunda y la tercera, la más rápida en desvanecer los efectos negativos sobre su marca. Cambiaron de tema de “rata-hamburguesa” a “hamburguesa-niños- felicidad”. Cuando te equivocas y te juzgan, lo innato es defenderte enérgicamente.

Lo que funciona es ser humilde y cambiar el tema.

No quiero terminar el post sin ofrecer un abrazo para Christian Cueva y mi gratitud por su esfuerzo con la blanquirroja. ¡Espero que esto lo haga más fuerte!

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