SergioBorasino
Factor Humano Por Sergio Borasino

El poder y la fama embriagan y nublan el juicio. Hace unos días Carlos Ghosn, Chairman y CEO de Nissan, Renault y Chairman de Avto VAZ y Mitsubishi fue arrestado en Japón convirtiéndose en el mejor ejemplo de este mal, en la cúpula de la pirámide empresarial. Pero, ¿esto es solo un mal que se adquiere a ese nivel? o ¿este se gesta desde los mandos medios? El artículo a continuación ofrece reflexiones al respecto.

En la cúpula: Carlos Ghosn

Comparado frecuentemente con Jack Welch, Steve Jobs y otros gurús, este brasilero (con raíces francesas y libanesas) fue capaz de hacer uno de los turn-around más complejos de la historia de negocios. Cuando entró a Nissan y Renault, la alianza tenía USD 20 billones de deuda y solo 3 de sus 46 modelos eran rentables en Japón. Esa era la foto económica. Lo que había atrás era igual de retador: las conservadoras leyes laborales en Japón, la jerárquica cultura japonesa y el involucramiento del estado francés (como principal accionista de Renault). En menos de 3 años, pagó la deuda y llevó a la empresa a una cómoda situación en azul, con un margen de utilidad de 4.5% sobre las ventas. Lo que siguió fueron más éxitos. Hoy las empresas que estuvieron a su cargo son el 3er grupo automovilístico del mundo y manejan 10% de las ventas globales.

Carlos no solo fue aceptado por la hermética cultura Japonesa como líder, sino que fue endiosado. Un reflejo de esto fue su aparición en historietas japonesas (manga) como un héroe en acción. Adicionalmente se ganó los apodos de “Le Cost Killer” y “Mr Fix It”.

El 17 de Noviembre fue arrestado. En términos simples, se le acusa de comprar algunas casas con los recursos de las empresas y declarar al fisco menos de lo que ganaba. Se estima que su fortuna personal era de USD100 millones. Ahora podría ir a la cárcel por 10 años y pasó del salón de la fama al de la infamia.

Tan poco que ganar y tanto que perder. Es inexplicable que alguien bien formado y preciso en sus decisiones decida correr estos riesgos. A menos que se contemple una enfermedad que altere su juicio: el delirio de grandeza.

En algún momento, los líderes cometen dos errores consecutivos. Primero, ignoran los principios éticos básicos y se sienten por encima de la ley y el derecho de sus accionistas. Segundo, olvidan su vulnerabilidad. La soberbia los hace sentirse intocables y hacen cosas indebidas dejando claras huellas. Típicamente se auto justifican haciendo matemáticas mentales que se resumen en comentarios como “Después de todo lo que he generado para la empresa, me lo deben” o “Es una comisión para MI gestión que se paga sola… sin MI no tendrían nada de esto”.

En Perú a nivel Alto.

En Perú hemos visto casos similares. Gerentes Generales que después de años de gestión son descubiertos y despedidos por usar recursos de la empresa a su favor personal. Personas que roban propiedad intelectual de la empresa en la que trabajan, alegando que ellos la desarrollaron. No seré conciso en los ejemplos. Lo común en Perú es despedir a la persona y no hacer público el problema ni llevarlo a instancias judiciales para evitar que el escándalo afecte sus marcas o el clima laboral. Estrategia práctica pero corto-plazista, ya que no ayuda a prevenir el problema en el largo plazo.

En paralelo, en la política peruana vemos a grandes y experimentados líderes caer en circunstancias similares. Es difícil evidenciar cuando Alan o Keiko perdieron los principios éticos. Sin embargo, las excusas presentadas para justificar ciertos ingresos (cocteles y charlas) muestran torpeza, soberbia y un sentimiento de estar por encima de la ley.

 

En el resto de la pirámide

En mandos medios también se observan delirios de grandeza que comienzan por abusos de autoridad y confianza. He escuchado de muchos ejemplos de gente despedida. Nuevamente, las empresas optan por la confidencialidad, lo cual encuentro adecuado a este nivel, pero impide que se conozca que tan frecuente es esto. Las faltas varían desde pagar gastos personales con la tarjeta de crédito de la empresa (y luego olvidar enmendar el error), hasta el robo de propiedad intelectual al copiar una base de datos de alto valor para la empresa.

 

Conclusión y recomendación

El mundo actual es el mundo de la información. Esto requiere que, cada día más, los profesionales eviten áreas que en el momento parecen grises, pero que de ser publicadas en diarios se verían totalmente negras. Adicionalmente, veo una gran necesidad en los líderes en cultivar activamente la humildad, para ellos mismo y sus organizaciones, para evitar los delirios de grandeza. Creo que los 4 hijos de Carlos Ghosh coincidirían con estos consejos.

Después de todo, hasta el diablo fue un ángel antes de ser demonio.

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