GonzaloLlosa
Factor Económico Por Gonzalo Llosa

En noviembre pasado, Donald Trump fue elegido presidente de los Estados Unidos para los próximos cuatro años. Todo indica que la nueva administración introducirá cambios sustanciales en la política fiscal y externa del país norteamericano.

¿Qué efectos tendrían estos cambios sobre la economía norteamericana? ¿Podrán resolver los problemas estructurales de bajo crecimiento, desigualdad y elevada carga fiscal?

Cambios en política fiscal y política externa

El plan de Trump contempla una política fiscal expansiva a través de la relajación del código impositivo y del incremento del gasto en infraestructura. El primer cambio importante es la reducción del impuesto federal al ingreso personal, así como una simplificación de la estructura impositiva. La tabla 1 compara la estructura impositiva actual con la propuesta de Trump para diferentes categorías de ingreso.

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Destacan la ampliación de base con menores impuestos y la reducción de la tasa impositiva para los ingresos más altos de 39.5% a 33% (ver gráfico 1).

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(Fuente: IRS y Tax Foundation/Elaboración propia)

El segundo cambio importante es la reducción del impuesto federal a las utilidades de las compañías de 35% a 15%, la cual sería complementada con incentivos tributarios a la inversión y la repatriación de utilidades.

El tercer cambio importante implica un impulso de inversión en infraestructura de aproximadamente un trillón de dólares enfocado en sectores como transporte, saneamiento, energía, telecomunicaciones y seguridad. No existe mayor claridad respecto a la forma como se financiará y ejecutará ese plan de infraestructura.

Por el lado externo, Donald Trump plantea una política más proteccionista y, por ende, menos permisible en cuanto al flujo de bienes, servicios, personas y capital. En lo comercial resalta la propuesta de salir del Trans-Pacific Partnership (TPP), el endurecimiento de la postura comercial de los Estados Unidos frente a China y la revisión del tratado de libre comercio con México y Canadá (Nafta). En cuanto a la inmigración ilegal, la postura de D. Trump implica la potencial deportación de cerca de 11 millones de inmigrantes ilegales y su persecución dentro de los Estados Unidos.

Finalmente, en recientes declaraciones, ha criticado severamente a aquellas empresas norteamericanas que han reubicado sus operaciones en el extranjero. Esta postura claramente atenta contra la libre movilidad de capitales.

Impacto de las políticas

¿Cuáles serían los principales efectos económicos de estas propuestas? Aunque aún no se ha detallado qué partes del plan de gobierno se implementarían, es posible prever algunos efectos en tres campos: crecimiento, sostenibilidad fiscal y distribución del ingreso.

Impacto sobre el crecimiento

Lo más positivo del plan de gobierno de Trump es el impulso fiscal keynesiano. La reducción de los impuestos al ingreso y utilidades elevaría el ingreso disponible y reduciría el costo del capital, y mejoraría los incentivos a consumir, trabajar e invertir. Esta política se complementaría con el paquete de inversión en infraestructura. Tax Foundation calcula que sólo las reducciones de impuestos podrían elevar el nivel de ingreso de los Estados Unidos entre 6.9% y 8.2% durante la próxima década. Estos cálculos contrastan con la evidencia empírica que sugiere que el multiplicador fiscal en los Estados Unidos es bajo (o incluso negativo) y que sus efectos se diluyen rápidamente en el tiempo, ver Perotti (2004), Auerbach y Goronichenko (2011).

Por el lado externo destacan los planes de Trump para limitar la apertura comercial y la movilidad internacional del trabajo y del capital. La mayor parte de la evidencia empírica coincide en que la apertura comercial y la libre movilidad de factores promueven la eficiencia, la competencia, la entrada de firmas más eficientes, mayores economías a escala (al acceder a mercados más amplios), la variedad y calidad de los productos y la difusión de las ideas (ver Melitz y Trefler, 2012). En ese sentido, las políticas proteccionistas del plan de gobierno de Trump podrían afectar seriamente la eficiencia y la productividad, tal como lo hicieron las políticas de cartelización implementadas durante el gobierno de D. Roosevelt (ver Cole y Ohanian, 2004).

Otro lado potencialmente negativo del plan de Trump concierne a la movilidad internacional de personas. Se estima que en Estados Unidos viven cerca de 42 millones de personas no nacidas en territorio norteamericano (13% de la población en Estados Unidos), de las cuales cerca de 11 millones son inmigrantes ilegales. La evidencia sugiere que las restricciones sobre los inmigrantes podrían tener efectos contraproducentes sobre la productividad y la participación laboral. Según el Migration Policy Institute y el Census Bureau, 44% de los inmigrantes que ingresaron entre el 2010 y el 2014 cuentan con estudios superiores, mientras que 30% de las personas nacidas en Estados Unidos cuentan con ese nivel de estudios. Asimismo, la mayor parte de los inmigrantes se concentran en grupos etarios económicamente activos (entre 20 y 54 años de edad), lo que alivia parcialmente la tendencia decreciente de la participación laboral por envejecimiento de la población.

Impacto sobre la sostenibilidad fiscal

Bajo las políticas actuales, la deuda pública presenta una dinámica creciente en el tiempo. Las proyecciones del Congressional Budget Office (CBO) muestran que el déficit y la deuda pública se acelerarían en los siguientes años (ver gráfico 2).

Gráfico 2

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(Fuente: CBO /Elaboración propia)

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Las reducciones impositivas propuestas por Trump elevarían aún más el perfil de deuda pública de los Estados Unidos. Dada la estructura impositiva del gobierno federal, la reducción del impuesto al ingreso personal es la principal fuente de desbalance fiscal. Según Tax Foundation, si la propuesta es implementada por completo, el ingreso federal caería entre US$4.4 y US$5.9 trillones durante la próxima década. La caída de la recaudación podría mitigarse si el multiplicador fiscal es positivo. Por ejemplo, Tax Foundation considera que por efectos de mayor crecimiento y empleo, el gobierno federal recaudaría entre US$1.8 y US$2 trillones adicionales en los próximos diez años.

Resulta bastante improbable que el gobierno federal encuentre una fuente de ingresos que compense completamente la pérdida en recaudación. En primer lugar, las expectativas de una política fiscal expansiva han causado la elevación abrupta del costo de financiamiento del déficit fiscal. Por ejemplo, tras la elección de Trump, la tasa del tesoro de diez años oscila alrededor de 2.4%, por encima del 2% de tasa de interés promedio de la deuda pública. En segundo lugar, aunque el plan en infraestructura podría elevar ligeramente la capacidad de recaudación a través de un mayor crecimiento potencial, en el corto plazo se requerirá que el gobierno federal transfiera fondos a los gobiernos gobiernos locales y estatales. En tercer lugar, el incremento de las barreras al comercio a través de mayores aranceles difícilmente compensará la menor recaudación, ya que los impuestos al comercio exterior representan una muy pequeña fracción de los ingresos federales.

Impacto sobre la desigualdad del ingreso

Como está planteado, el plan impositivo de Trump reduce los impuestos al ingreso en la mayor parte de categorías de ingreso (ver gráfico 1). Sin embargo, esta reducción es desproporcional para los individuos de mayores ingresos, lo que agrava el problema de desigualdad. Según el Tax Foundation, el ingreso después de impuestos de los contribuyentes de menores ingresos (primeros cuatro quintiles) oscilaría entre 0.8% y 1.9%. En contraste el ingreso de aquellos contribuyentes en el quintil superior de ingreso (25% con mayores ingresos) aumentaría entre 4.4% y 8.7%. Este efecto redistributivo a favor de las personas con mayores ingresos se compensaría parcialmente si aumenta el empleo en sectores que requieran mano de obra menos calificada.

Comentarios finales

Tal como fue planteado, las políticas económicas del gobierno de Donald Trump exacerbarían el ciclo económico sin resolver realmente los problemas estructurales de menor crecimiento potencial, elevada deuda pública y desigualdad de ingresos. Lo más preocupante es que alguna de estas políticas podría empeorar esos problemas estructurales en desmedro de las generaciones futuras. Es factible que esta inconsistencia juegue en contra. En particular la incertidumbre sobre las reglas de juego que conciernen al comercio internacional y las expectativas de mayores impuestos en el futuro pueden restringir el aumento de la inversión y consumo privados, lo que genera un escenario de crecimiento menos positivo.

Referencias

Auerbach, Alan J. & Yuriy Gorodnichenko, 2011. “Fiscal Multipliers in Recession and Expansion,” NBER Working Papers 17447, National Bureau of Economic Research, Inc.

Cole, Harold L. & Lee E. Ohanian, 2004. “New Deal Policies and the Persistence of the Great Depression: A General Equilibrium Analysis,” Journal of Political Economy, University of Chicago Press, vol. 112(4), pages 779-816, August.

Marc J. Melitz & Daniel Trefler, 2012. “Gains from Trade When Firms Matter,” Journal of Economic Perspectives, American Economic Association, vol. 26(2), pages 91-118, Spring.

Perotti, Roberto, 2004. “Estimating the effects of fiscal policy in OECD countries,” Working Papers 276, IGIER (Innocenzo Gasparini Institute for Economic Research), Bocconi University