GonzaloLlosa
Factor Económico Por Gonzalo Llosa

En los últimos meses, el Perú está siendo sacudido por un nuevo escándalo de corrupción. Por su magnitud y alcance, este lamentable evento está poniendo en riesgo la consolidación y recuperación de la economía peruana bajo el nuevo gobierno.

La incertidumbre ha aumentado, y ante ello los agentes económicos pueden decidir posponer sus decisiones de inversión y consumo. Más allá de esta situación, es importante preguntarse por qué se origina la corrupción y cuán costosa es desde el punto de vista social. Este artículo sostiene que los costos de la corrupción son enormes y que reducir la corrupción probablemente requiera no sólo el fortalecimiento de las instituciones y la reducción de la burocracia excesiva sino también un cambio cultural.

Posibles causas de la corrupción

La corrupción es una conducta que típicamente implica extraer rentas del sector privado por parte de uno o varios  funcionarios públicos. A diferencia de los impuestos, esa extracción es fraudulenta y ocurre para el beneficio privado de los agentes involucrados.

Los economistas Andrei Shleifer y Robert W. Vishny (1993) describen algunos factores que explican el nivel de corrupción. En algunos casos, la corrupción nace como consecuencia de elevados costos de transacción originados en el sistema legal. En este entorno, el funcionario público y el sector privado enfrentan incentivos para coludir y evitar así los costos transaccionales impuestos por la ley (ejemplo, permisos, licencias, etc.). Más aún, si el funcionario público tiene control sobre el nivel de costos transaccionales, posiblemente desee elevarlos con el objetivo de extraer mayores rentas del sector privado. Asimismo, se espera que la corrupción ocurra con mayor frecuencia e intensidad cuando el sector público monopoliza la provisión de un bien o servicio que es irremplazable.

Un segundo factor detrás de la corrupción es la asimetría de información, la cual impide su detección. En particular la población no conoce a la perfección el tipo de funcionario (deshonesto u honesto) y los niveles de esfuerzo y diligencia que éste ejerce. Este entorno es propenso a la selección de funcionarios deshonestos (problema de selección adversa) y al desvío de fondos públicos hacia actividades ilícitas (problema de riesgo moral). En este sentido, el gobierno debe fortalecer las instituciones mediante la aplicación de mecanismos de control adecuados para detener y reducir la corrupción.

Un tercer factor son las normas culturales. Países con normas culturales más permisibles frente a la corrupción producen ciudadanos más propensos a no respetar el imperio de Ley. Por ejemplo, los académicos Raymond Fisman y Edward Miguel (2006) analizan el número de violaciones de tránsito perpetrados por diplomáticos en la ciudad de Nueva York. Los autores encuentran que diplomáticos que provienen de países con mayor corrupción son más propensos a cometer violaciones a las reglas de tránsito. Esta evidencia sugiere que, aun con los mismos niveles de costos transaccionales y los mismos mecanismos de control, la actitud de las personas frente a la corrupción depende de su origen cultural.

Consecuencias macroeconómicas

¿Cuáles son las consecuencias macroeconómicas de la corrupción? Cálculos simples de los costos directos de la corrupción se restringen a los fondos públicos perdidos o desviados (ejemplo, sobornos, dádivas, sobrecostos, etc.), los cuales generalmente representan una fracción pequeña del Producto Bruto Interno. Esta visión restringida ignora los costos indirectos que la corrupción infringe sobre la sociedad, los cuales pueden sobrepasar enormemente a los costos directos. De hecho, tal como lo muestra la figura 1, existe una íntima relación negativa entre el nivel de desarrollo del país y el nivel de corrupción, lo cual sugiere que los efectos macroeconómicos son importantes.

G1

La corrupción es un problema complejo que afecta a la economía a través de múltiples mecanismos. Por simplicidad y espacio, a continuación explico dos mecanismos: la eficiencia y el acceso al capital.

  1. La corrupción tiende a empeorar la asignación de recursos productivos.

    La máxima eficiencia en la asignación de recursos ocurre cuando éstos fluyen a las actividades y empresas más rentables. La corrupción interrumpe ese proceso. Por una parte, se malgastan recursos financieros que se podrían emplear en actividades socialmente rentables, como la educación, salud y seguridad. Por otra parte, la corrupción permite que las empresas menos eficientes crezcan más rápido o eleven las barreras de entrada. Ante esta situación, se reducen los incentivos a innovar e invertir por parte de empresas más eficientes. Como resultado, las empresas de baja eficiencia desplazan a las empresas de alta eficiencia productiva, y se genera una reducción en la tasa de crecimiento del país.

  1. La corrupción limita la entrada de flujos de capital globales.

    Según Robert E. Lucas (1990), lo lógico es que el capital fluya a través de los mercados financieros desde los países abundantes en capital a los países donde el capital es escaso hasta que la rentabilidad del capital se iguale entre países. Sin embargo existe evidencia de que la corrupción podría limitar este proceso. Shang-Jin Wei (1997) encuentra que un aumento en los niveles de corrupción está fuertemente asociado a una menor inversión extranjera directa. Posiblemente también altos niveles de corrupción sesguen la composición de las entradas de capital hacia flujos de corto plazo, lo que eleva la vulnerabilidad externa del país, ver Wei y Wu (2001).

Conclusiones

En resumen, la corrupción reduce la eficiencia de la economía y eleva el costo del capital al restringir la entrada de flujos externos. La íntima relación negativa entre los niveles de corrupción y el desarrollo económico de un país indica que estos efectos son importantes. Por ende, combatir la corrupción presenta enormes beneficios sociales. En este sentido, el Estado debe hacer un enorme esfuerzo en entender y atacar las causas de la corrupción. Fortalecer la institucionalidad, reducir la carga burocrática y cambiar la cultura son políticas de Estado claves. De lo contrario, la corrupción seguirá destruyendo nuestras posibilidades de desarrollo.

Referencias

Raymond, Fisman & Edward Miguel, 2006. “Cultures of Corruption: Evidence from Diplomatic Parking Tickets,” NBER Working Paper No. 12312.

Lucas, Robert E, Jr, 1990. “Why Doesn’t Capital Flow from Rich to Poor Countries?,” American Economic Review, American Economic Association, vol. 80(2), pages 92-96, May.

Andrei Shleifer & Robert W. Vishny, 1993. “Corruption,” The Quarterly Journal of Economics, Oxford University Press, vol. 108(3), pages 599-617.

Shang-Jin Wei, 2000. “How Taxing is Corruption on International Investors?,” The Review of Economics and Statistics, MIT Press, vol. 82(1), pages 1-11, February.

Shang-Jin Wei & Yi Wu, 2001. “Negative Alchemy? Corruption, Composition of Capital Flows and Currency Crises,” NBER Working Paper No. 8187.