GonzaloLlosa
Factor Económico Por Gonzalo Llosa

El gobierno de Donald Trump viene implantando una serie de medidas proteccionistas, las cuales, según alega el mismo, crearán condiciones más competitivas para la economía de Estados Unidos. Sus primeras decisiones se concentraron en renegociar el TLC con Canadá y México, proceso que aún no culmina. A ello se sumaron los aranceles a ciertos productos (paneles solares, maquinas lavadoras, acero, aluminio) y a una lista de importaciones de China. Ante estos ataques, las respuestas de los países afectados no se han hecho esperar, situación que genera aún más incertidumbre. Contrario a la creencia del gobierno norteamericano, estas movidas proteccionistas sólo harán que su economía sea más débil.

De la apertura comercial al proteccionismo

Las medidas arancelarias recientemente anunciadas marcan un precedente importante en la historia de las relaciones comerciales de los Estados Unidos con el resto del mundo. Las últimas políticas arancelarias agresivas se dieron en la década de 1920 y 1930, específicamente Fordney-McCumber Law (1922) y Tariff Act (1930), y en adelante el gobierno norteamericano giró hacia una postura más abierta (ver figura 1). Así, en el año 2016 el arancel promedio se ubicaba en 1.5% de las importaciones totales y 5% de las importaciones afectadas por aranceles. Un proceso similar se ha dado, en mayor o menor nivel, en el resto de países.

Figura 1: Aranceles Promedio de los Estados Unidos

(Fuente: U.S. International Trade Commission/Elaboración: Propia)

Los grandes beneficiados de esta política de apertura han sido millones de consumidores a nivel global, quienes acceden a una creciente variedad de productos a un precio menor al que tendrían que pagar de no haberse dado la reducción de las barreras al comercio. Este mayor bienestar es el reflejo de las ganancias de eficiencia, la mayor competencia, la entrada de firmas más eficientes, mayores economías a escala (al acceder a mercados más amplios), y la mayor velocidad en la difusión de las ideas; efectos que nacen de la apertura comercial (ver Melitz y Trefler, 2012). Tales fuerzas han moldeado a lo largo de varias décadas la forma cómo se organiza la producción. Es así que en la actualidad podemos apreciar cadenas de producción y estructuras de capital que tejen una red de complejas interacciones a nivel global.

Efectos contraproducentes

Claramente Donald Trump no es un creyente de los beneficios que ha brindado la apertura comercial y por ende subestima los riesgos de atacarla. Desde su campaña y a lo largo de su gobierno, el mandatario ha acusado al abultado y creciente déficit comercial de los Estados Unidos como uno de los responsables directos del declive de la industria manufacturera norteamericana. Desde ese punto vista, no extraña que Trump haya decidido concentrar sus ataques contra China, país que explica la mayor parte de dicho déficit (ver figura 2).

Figura 2: Balance Comercial de Bienes – Estados Unidos
(US$ billones)

(Fuente: Bureau of Economic Analysis/Elaboración: Propia)

Lo que puede perder Estados Unidos por este tipo de medidas es cuantioso. Los norteamericanos tendrán que pagar más por los bienes afectados, con lo cual se reduce el consumo de dichos bienes y el ingreso real de sus familias. Por ejemplo, los aranceles sobre bienes finales, como el implantado sobre las lavadoras, se trasladan al consumidor en el corto plazo (ver figura 3). [1]

Figura 3: Índice de Precios Aparatos del Hogar
(Variación porcentual mensual anualizada)

(Fuente: Bureau of Labor Statistics/Elaboración: Propia)

La competitividad de las exportaciones norteamericanas también se ve afectada por esta escalada proteccionista. La tabla 1 presenta el valor agregado directo de las exportaciones de cada sector, así como su colaboración en las exportaciones de los demás sectores. Imponer un arancel sobre un insumo importado encarece las exportaciones de los sectores cuyo proceso productivo es intensivo en el insumo, lo que reduce el valor agregado directo perteneciente al capital y al trabajo (primera columna). Asimismo, los mayores costos de producción de los sectores afectados encarecen los insumos domésticos necesarios para las exportaciones de otros sectores (segunda columna). Finalmente, el menor nivel de actividad económica de los sectores afectados disminuye la demanda por insumos domésticos (tercera columna).[2] Esta situación sólo se agrava ante la imposición de medidas proteccionistas compensatorias por parte de otros países sobre las exportaciones de Estados Unidos.

Tabla 1: Valor agregado doméstico en las exportaciones considerando encadenamientos productivos – EEUU, 2011

El proteccionismo también infringe daños sobre otras dimensiones económicas. Por ejemplo, de la mano con la apertura comercial, el mundo ha experimentado un proceso de integración financiera bajo el cual el capital ha fluido en búsqueda de mayores retornos ajustados por riesgo (ver Simonovska, Henriksen y David, 2016). La figura 4 muestra la evolución de los activos y pasivos externos de los Estados Unidos y su valor neto (en barras).[3] Todo indicaría que, al tener activos externos netos negativos, Estados Unidos sería un pagador neto hacia el resto del mundo. Sin embargo, los ingresos netos por inversión de la cuenta corriente son positivos y crecientes (ver figura 5). Según Hausmann y Sturzenegger (2005), esta “anomalía” se debe a que los ingresos generados por sus activos externos superan los egresos generados por sus pasivos externos en parte como compensación al riesgo (ver Simonovska, Henriksen y David, 2016). De hecho, los activos del exterior presentan un sesgo hacia instrumentos accionarios mientras que los pasivos externos presentan un sesgo hacia instrumentos de deuda (principalmente bonos del tesoro), ver tabla 2. Por lo tanto, elevar las barreras al comercio afecta el retorno de los activos externos netos, debilitando así tanto los ingresos como la riqueza de los norteamericanos.

Figura 4: Activos Externos Netos– Estados Unidos
(US$ billones)

(Fuente: Bureau of Economic Analysis/Elaboración: Propia)

Figura 5: Ingresos y Egresos por Inversión Externa – Estados Unidos
(US$ billones)

(Fuente: Bureau of Economic Analysis/Elaboración: Propia)

 

Tabla 2: Activos Externos Netos – Estados Unidos
(US$ billones)

(Fuente: Bureau of Economic Analysis/Elaboración: Propia)

Teoría de juegos

Todo lo expresado anteriormente no es un secreto. Imponer aranceles sobre sus socios comerciales perjudicará con seguridad (directa o indirectamente) a la economía norteamericana. Queda entonces la duda sobre la verdadera motivación detrás de la doctrina proteccionista de Trump.

En este punto vale la pena recordar que los gobiernos no son entidades enteramente benevolentes preocupadas por el bienestar de las naciones, sino, por el contrario, responden en parte a presiones domésticas que condicionan sus relaciones comerciales con los demás estados (ver Grossman y Helpman, 1999). Resulta innegable reconocer que la victoria de Donald Trump ha intensificado dicha interacción. En particular, al parecer el presidente norteamericano ha decidido contentar a los grupos de interés que lo apoyaron en su campaña fijando políticas internacionales dañinas para otros grupos internos o externos en una coyuntura pre electoral (mid-term elections). Se tratar entonces de un juego político, tanto a nivel interno como externo.

Predecir el resultado final de un juego en el que intervienen tantos incentivos y actores no es nada fácil.[4] Todo parece indicar que, al menos en la arena internacional, existen dos posibilidades. La primera es que la dinámica internacional converja a un equilibrio “no cooperativo”, bajo el cual los aranceles se elevan a nivel global. La segunda posibilidad es que las principales autoridades, conscientes de los costos de no cooperar, renegocien los términos y condiciones de sus relaciones comerciales. En este caso, es probable que los aranceles de Estados Unidos al resto del mundo y del resto del mundo a Estados Unidos converjan a un nivel intermedio entre ambos, ver Figura 6.

Figura 6: Aranceles efectivos

 

(Fuente: World Integrated Trade Solution/Elaboración: Propia)

Comentarios finales

La economía mundial está en una coyuntura sumamente complicada debido a las medidas proteccionistas iniciadas por el gobierno de Donald Trump. En este entorno incierto es posible llegar a algunas conclusiones. Primero, detrás de las acciones tomadas por Estados Unidos existen ciertamente aspiraciones políticas, reflejo probable de un problema estructural (por ejemplo, desigualdad o baja productividad). Segundo, el mundo está transitando a una situación de mayores restricciones al comercio, aunque determinar su dimensión en el futuro es imposible. Tercero, la competitividad de la industria norteamericana así como el valor de su capital se verán disminuidos en los años venideros a raíz de estas políticas. Esperemos que los incentivos de los principales líderes mundiales a sentarse a renegociar sean mayores a sus incentivos políticos internos. De otro modo, la aislación económica afectará el bienestar de miles de millones de personas a nivel global.

REFERENCIAS

Hausmann, Ricardo y Federico Sturzenegger. “U.S. and Global Imbalances: Can Dark Matter Prevent a Big Bang?” Center for International Development, November 2005.

Grossman, Gene M., y Elhanan Helpman. 1995. Trade wars and trade talks. Journal of Political Economy 103(4) 675 – 708.

Llosa, Gonzalo, 2013. “How Do Terms of Trade Affect Productivity? The Role of Monopolistic Output Markets“. Banco Central de Reserva del Perú.

Melitz, Marc J. y Daniel Trefler, 2012. “Gains from Trade When Firms Matter” Journal of Economic Perspectives, American Economic Association, vol. 26(2), pages 91-118, Spring.

Simonovska, Ina, Henriksen, Espen y Joel David, 2016. “The Risky Capital of Emerging Markets“. 2016 Meeting Papers 125, Society for Economic Dynamics.

[1] En el caso de las lavadoras, el arancel se combina con una cuota para las primeras 1.2 millones de lavadoras importadas. Ver https://ustr.gov/about-us/policy-offices/press-office/press-releases/2018/january/president-trump-approves-relief-us

[2] La suma de estos efectos depende del grado de sustitución del bien, el grado de complementariedad con otros factores (capital o mano de obra) y su posición en la cadena de producción (insumos de propósito general o insumos específicos para una cadena productiva) (Ver por ejemplo Llosa 2013).

[3] No es una sorpresa que los pasivos externos sean mayores y hayan aumentado más rápido que los activos externos, después de todo la economía norteamericana ha mostrado por décadas un balance de cuenta corriente negativo reflejo principalmente de su balanza comercial deficitaria (ver figura 2).

[4] Dadas sus aspiraciones políticas, Trump no solo debe encontrar su mejor respuesta frente a las reacciones de los diferentes grupos de interés domésticos, sino también debe encontrar su mejor respuesta frente a la represalia internacional. Lo inverso también ocurre: los grupos de interés domésticos y los demás estados deben encontrar sus mejores respuestas ante las decisiones de Trump.