HugoSánchez Casanova
Familia SAC Por Hugo Sánchez Casanova

“¿Oportunista o estadista?” Es una pregunta que nuestra actual realidad nos lleva a poner por enésima vez sobre la mesa para identificar a quién elegimos como presidente de nuestra nación. Valga la oportunidad para hacer un paralelo con las empresas y repensar lo que éstas necesitan como líder: ¿un negociante o un empresario?

Quiero permitirme hacer una comparación entre estas figuras para que lo que nos pasa en la política tenga un aprendizaje en lo empresarial y para ello voy a comentar sólo tres aspectos:

  • Visión de corto o largo plazo. Tanto oportunistas como los negociantes tienen “olfato” para aprovechar las circunstancias y sacar ventaja de una determinada coyuntura. Es la oportunidad de dar el primer golpe, o de posicionarse primero en el inconciente (o conciente) colectivo. La consistencia de la oferta no es lo relevante, más ventajoso es aprovechar la novedad (en el sentido de nuevo o de cambio). Sostener la propuesta en el tiempo no es una limitante, “ya se verá” sería el pensamiento cortoplacista. Es cierto que muchas veces se inicia un emprendimiento de esa forma (como un negocio) pero el tema pasa por si una vez iniciado, estamos dispuestos a no defraudar a nuestros consumidores en el futuro.
  • Involucrarse vs. comprometerse. Es conocida la broma de la gallina que invita al chancho a abrir un negocio: “vendamos desayunos americanos: yo pongo los huevos y tu el tocino” Los negociantes y oportunistas no están dispuestos a “dejar la piel”, solo ven de qué manera hacen uso de algún recurso para sacar provecho procurando que los afecte lo menos posible. Por ello, por ejemplo, prefieren que el banco los financie antes de poner de su propio capital, o son reacios a invertir en formar colaboradores. Pero tal vez lo más serio es no estar dispuestos a invertir en adaptarse a las necesidades de sus clientes o consumidores, quienes son cada vez más demandantes y conocedores. Cuando esto se vuelve complejo prefieren dejar el negocio y buscar otra oportunidad latente.
  • Personalismo contra institucionalismo. En este blog hemos comentado repetidamente la necesidad que las empresas familiares se institucionalicen pues es la única vía para que perduren, por muchas razones pero la más lógica es que si la empresa es dependiente de su propietario, tarde o temprano, por ley natural, éste faltará y entonces la empresa quedará huérfana con grandes debilidades posiblemente insalvables. Ir por el camino del institucionalismo obliga a tener personas formadas y comprometidas, con una visión de largo plazo, con valores comunes y con disciplina. Cabría preguntarse ¿han sido nuestras últimos presidentes fruto del institucionalismo o del personalismo?

Ser negociante o empresario no es malo per se. Lo reprochable es venderse como empresario cuando en realidad solo se es un negociante, cuando lo que interesa es primordialmente los beneficios a corto plazo, sin compromiso y con un directo beneficiario. Los jóvenes describirían esto en circunstancias equivalentes como “un choque y fuga”. Pues en la política nos está pasando lo mismo, personajes que lejos de construir instituciones (en este ámbito se llaman partidos políticos) con criterios, políticas, idearios, etc. compartidos por un grupo de personas con claridad cognitiva, son agrupaciones de gente de poco bagaje que se junta para un único objetivo: ganar una elección. En contraposición, se dice que los estadistas trabajan más allá de las próximas elecciones; los estadistas plantean sus objetivos pensando en las próximas generaciones, en su bienestar y desarrollo.

Ser empresario (con todas sus letras) es una profesión muy noble y muy sacrificada, implica tener vocación de ser un verdadero líder que tal como nos ha enseñado Pablo Ferreiro en el PAD, no construya ganancia solo en lo económico, sino que logre dar verdadero servicio para los clientes, desarrollar mejores colaboradores y ser ejemplo en lo moral, que es lo que finalmente enaltece, lo que trasciende.

La pregunta entonces es: ¿qué necesitamos como mayoría: negociantes o empresarios, oportunistas o estadistas?

LinkedIn