HugoSánchez Casanova
Familia SAC Por Hugo Sánchez Casanova

Esta semana, Rafael Nadal se coronó por undécima vez campeón de Roland Garros, y eso es una hazaña hasta ahora no lograda por ningún jugador de tenis: ganar un mismo Grand Slam once veces. Sin embargo, para los aficionados al tenis, hay un jugador quien encarna la pureza de la técnica en el deporte: Roger Federer. Sin embargo, ni siquiera él ha logrado vencer a Nadal en la tierra batida de París. Valga la oportunidad para hacer una reflexión sobre la diferencia entre el talento y el talante.

Talento se refiere a una capacidad especial para desarrollarse en un área o la aptitud natural para hacer alguna actividad física o intelectual. Cabe resaltar que no nos referimos al talento como algo sobrenatural o extraordinario, todo lo contrario; debemos entender que todos poseemos talentos y que lo que nos cuesta es encontrar cuál o cuáles podemos desarrollar con mejor resultado. Esto significa que ambos jugadores tienen talento, pero no hay duda que Roger Federer tiene mucho más talento que Rafael Nadal para el tenis.

Cito un estudio realizado por el profesor Santiago Álvarez de Mon del IESE sobre el caso de Rafael Nadal, que al preguntarle a su entrenador y tío sobre el talento superior de Federer, contesta: “[Roger] tiene la facilidad de hacer en la pista cosas muy difíciles, con bastante frecuencia y un elevado porcentaje de acierto. Rafael las puede hacer, pero no tan a menudo; necesita practicarlo más”. Por lo tanto, si Rafa puede superar a Roger no es por talento, es por talante.

Talante debe entenderse como la disposición a hacer algo, es decir, el ponerle voluntad, ganas a hacer algo de manera que cada vez lo hagamos mejor. Es práctica, entrenamiento, prueba y error, caídas y levantadas. Pero fundamentalmente es la muestra de un espíritu competitivo que busca la excelencia, más que el éxito.

Cabría preguntarnos si en las empresas queremos más talento o talante. Hay que reconocer que son las grandes empresas que compiten por los profesionales con talentos más desarrollados, tienen los sistemas y los recursos para encontrarlos, reclutarlos y retenerlos. Las empresas familiares o pymes pueden competir más sobre la base del talante. Esto significa encontrar personas que sin ser tal vez tan brillantes, tengan las ganas, tengan “hambre de superación” y quieran comprometerse con los objetivos de la empresa.

Estamos a pocos días del inicio del torneo mundial de fútbol y hay un efecto colectivo en todos los peruanos sobre las aspiraciones que tenemos depositadas en 23 compatriotas que saldrán a dar lo mejor de sí. Son talentosos, claro, pero no tan talentosos como otros del orbe en fútbol (lo dicen claramente las fichas de sus salarios); pero si algo nos ha demostrado este equipo es que dejan todo en la cancha, que la pelean como 30 millones de peruanos quieren que la peleen, porque una nación entera no les pide competir sobre la base del talento (inspiración), les pide ser consistentes en el talante (transpiración). Ya nos lo han demostrado.

Hasta hace unos meses la selección del Perú no era más que un grupo de buenos jugadores, y hoy es un equipo de 23 guerreros que luchan con el corazón, pero también con la cabeza (como bien lo grafica Ricardo Gareca) que busca superar en cada encuentro el rendimiento que lograron en el anterior. Que sirva esta reflexión para que en su empresa se desarrolle el espíritu competitivo basado en el talante de las personas. Lo bueno es que, a diferencia del mundial no hay seis encuentros para demostrarlo, en la empresa cada día es una nueva oportunidad para superarnos a nosotros mismos.

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