HugoSánchez Casanova
Familia SAC Por Hugo Sánchez Casanova

“Me gustaría que me ayudes a implementar prácticas de salario emocional; quiero a mis empleados más comprometidos, con la camiseta puesta” fue la solicitud de un buen amigo y propietario de empresa preocupado porque su rotación no era la deseada y su negocio depende de personal especializado difícil de conseguir en el mercado.

No conozco cuándo nació el concepto, pero sí les puedo decir que hay consenso en la definición del salario emocional como “todo aquello que recibe el trabajador de la empresa más allá de su sueldo”. Dicho esto, propongo dos formas de atender el salario emocional:

(1) Lo que beneficia profesionalmente, es decir aquello que hace que la persona se sienta bien porque le toman en cuenta como profesional: En concreto significa que tiene espacios para dar ideas y propuestas; porque recibe buena comunicación (no sólo información) que es una real voluntad de entendimiento entre pares y con los jefes; porque le proponen hacer nuevas cosas o asumir nuevos retos o responsabilidades. Debo aclarar que esto es muy motivador especialmente para los millennials y es más fácil de aplicar justamente en las empresas familiares donde el número de personal es pequeño y un profesional joven y pujante puede encontrar terreno amplio para desarrollarse.

(2) Lo que beneficia como persona, es decir aquello que hace que se sienta bien porque le tratan como ser humano, no sólo como trabajador. En este ámbito abrimos los conceptos como balance vida profesional y personal que busca cumplir con aquel refrán que dice se debe “trabajar para vivir y no vivir para trabajar”. Pero también está la aplicación de temas más profundos como son los valores y dentro de ellos, pongo como ejemplo el respeto y la confianza. Lo voy a explicar con una vivencia personal: con pocos días de egresado de la Escuela Naval me tocó ir a pedir permiso al segundo comandante del buque donde trabajaba (responsable de la gestión de personal) un permiso para ausentarme del trabajo pues necesitaba realizar un trámite familiar. Apenas empecé a hablar -la verdad con voz temblorosa pues era la primera vez en mi vida que hacía una solicitud extra laboral- me cortó y me dijo antes de que le explique para qué quería el permiso: “Alférez,  no es necesario que me explique para qué necesita el permiso, yo confío en que si me lo pide es porque lo necesita. Tómese el tiempo que considere conveniente para resolver su tema personal”. Eso sucedió hace 33 años y lo recuerdo porque fue la mejor enseñanza de respeto y confianza que he recibido. Nuevamente considero que es en las empresas familiares, porque la conforman poca gente, donde no son necesarios tanto formalismos como en las empresas grandes, son el lugar más propicio para tomar acciones como la descrita y lograr influir mejor en la formación personal de los colaboradores. Les invito dar click en el link de este video y reproduzcan una entrevista que me hiciera Semana Económica hace unos años y que puede ayudar a explicar mejor estos conceptos.

Finalmente, cabe mencionar que para apuntalar la cultura de la empresa con estos motivadores no monetarios (salario emocional) no es necesario invertir dinero, pero sí es necesario formar en la conciencia de los jefes la responsabilidad que tienen de facilitar a las personas a su cargo los mecanismos para retribuir a las personas en lo profesional, pero sobre todo ser ejemplo de aquello y ayudarlos a desarrollarse en aquello que los hace mejores personas, es decir, formándolos en valores, “comprando” con la moneda adecuada aquello que queremos de ellos: si busca compromiso, comprometiéndose con ellos; si busca respeto, debe respetándolos; si quiere hacerlos mejores, exigiéndoles; pues aunque sufran ahora, pasado el tiempo se sentirán recompensados y agradecerán a quien les ayudó a crecer. Es gracias a los jefes directos, gracias a todo aquel que tiene mando, que se logra dar a todos los colaboradores ese salario emocional, lo que sustenta una generosa propuesta de valor al colaborador, más allá de lo económico o material.

Siendo este mi último post del año, quiero desearle a todos una feliz navidad y que, si tienes mando, se proponga regalar durante el 2019 mucho salario emocional.

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