EnriqueCastellanos
Financieramente Por Enrique Castellanos

En línea con lo previsto, el 2018 viene siendo un año caracterizado por movimientos horizontales de los mercados financieros. Un año donde conviene ser cauto en términos de inversiones: sobreponderar la renta fija versus las acciones y el corto versus el largo plazo, esperando el mejor momento para “construir” un portafolio con posiciones más estructurales.

ACTIVIDAD ECONÓMICA

A nivel macroeconómico, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un crecimiento del PBI mundial del orden del 3.9% para el 2018, cifra ligeramente mayor al 3.8% de crecimiento del 2017. La economía de Estados Unidos, el principal responsable de este desempeño a nivel mundial, crecería este año en 2.9% (versus 2.3% en 2017) impulsada por el efecto expansivo de la reforma fiscal parcialmente contrarrestado por la subida de tasas de interés y las tendencias proteccionistas de Donald Trump. Por su parte la economía de la zona europea consolida su recuperación y se espera un sólido crecimiento de su PBI del orden del 2.4% apoyado en Alemania, España y los Países Bajos. Las economía emergentes (aquí incluimos al Perú) también apoyarían el crecimiento mundial “arrastradas” un poco por el crecimiento del bloque de países desarrollados y beneficiadas por una recuperación generalizada en el precio de las materias primas o commodities. Mención especial por su relevancia mundial, China mantiene una dinámica de crecimiento, cercana al 7%, para este año.

MONEDAS Y DEPÓSITOS A PLAZO

Durante este 2018, el dólar norteamericano se ha visto fortalecido respecto a otras divisas internacionales, debido principalmente a las subidas de la tasa de interés —realizadas y esperadas— de la Reserva Federal de EEUU. Sin embargo, pienso que este proceso habría llegado a su fin y no debería continuar durante la segunda parte del año. Por el contrario, los analistas esperan que ligeros retrocesos del dólar versus el euro y el yen japonés en lo que queda del año.

En el plano local y siguiendo la tendencia mundial, tampoco esperamos una mayor devaluación del nuevo sol respecto al dólar durante el segundo semestre del año. La mejora en el precio de los metales así como niveles de importación moderados (debido al menor crecimiento económico) deberían “proteger” nuestra moneda de mayores devaluaciones a las ya ocurridas. Si bien el dólar versus el sol puede tener volatilidad y marcar picos durante los siguientes meses (producto de entrada y salida de capitales de corto plazo y el mercado de forwards dólares/soles), estimo un tipo de cambio para el cierre del año de 3.27 a 3.29.

Como corolario a lo anterior, a nivel de manejo de cartera, los depósitos en soles a plazos de seis a nueve meses en el sistema financiero local se tornan atractivos. En este contexto, recomendaría buscar tasas cercanas al 5% a los mencionados plazos. Ahora bien, para los que prefieren mantenerse en dólares la subida de las tasas de corto plazo hace posible conseguir depósitos  en la moneda norteamericana a uno o dos años  a tasas de 2.00% a 2.25%, respectivamente.

RENTA VARIABLE

Todo parece indicar que estamos ante un fin de ciclo de las acciones americanas, el principal mercado de renta variable del mundo. Luego de un crecimiento ininterrumpido en sus índices desde el 2009 (nueve años el ciclo más largo de crecimiento en los últimos 100 años), tanto el Dow Jones como el S&P 500 muestran crecimientos casi nulos este año (cercanos al 1%) y mucha volatilidad. Por lo anterior, en general, recomiendo tomar ganancias y/o posponer nuevas inversiones en esta clase de activos. Puntualmente, se podría tomar posición en algunos  valores que tienen dinámicas propias, en particular me refiero a acciones a Visa (servicios bancarios), Chubb Lmtd. (seguros) , Amazon o Alphabet (Google) en tecnología.

A nivel de los otros mercados desarrollados (Europa, Reino Unido, Japón), existe un consenso en los analistas de que estamos ad portas de un ciclo de crecimiento. Si seguimos esta línea de ideas, puede ser interesante entrar en estos mercado vía ETF o Fondos Índice (fondos que cotizan en bolsa y replican el comportamiento de un mercado). Felizmente, la Bolsa de Valores de Lima (BVL) tiene listado muchos de estos ETF, lo cual nos permite tener exposiciones directas a estos mercados y beneficiarnos del impuesto a la renta reducido (0% en caso de alta liquidez o 5%). Concretamente, recomendaría tomar posiciones en el Euro Stoxx 50 ETF (FEZ), MSCI EAFE ETF (EFA) y MSCI Japan ETF (EWJ).

En cuanto a mercados emergentes, si bien veo algunas oportunidades en China o Brasil, en general recomendaría mucha cautela en estos mercados, ya que un ajuste en el mercado de renta variable americana generaría un efecto contagio. Tampoco veo atractivo el mercado peruano de acciones, si bien los indices de la BVL registran un comportamiento medianamente positivo en lo que va del año (cercanos al 5% según el índice que se elija), creo que la posibilidad que sea considerado mercado frontera y los problemas de la acción de Graña y Montero van a jugarle en contra en los siguientes meses.

Sin embargo, para los “amantes al riesgo”, recomendaría invertir –como parte de un portafolio diversificado de inversiones– en mercados emergentes vía MSCI Emerging Markets ETF (EEM), China Large – Cap ETF (FXI) o MSCI Brazil Capped ETF (EWZ). Estos ETF están también listados en la BVL por lo que gozan del impuesto a la renta reducido.

RENTA FIJA

Como mencione, veo el 2018 como un año de ajustes y “sinceramiento”. En este sentido, las inversiones en renta fija, directamente en bonos o a través de fondos cobran atractivo. Sin embargo, previendo futuras subidas de intereses por parte de la Reserva Federal, aconsejaría sobreponderar los bonos con plazos cortos (vencimientos no mayores al 2022) versus los plazos largos. Si bien podría dejar algo de rentabilidad al principio, creo que “no amarrar” nuestro dinero en plazos muy largo es lo más prudente.

Dentro de la categoría de bonos, salvo que el inversionista en cuestión tenga un perfil extremadamente conservador, prefiero los títulos de mercados emergentes versus los de mercados desarrollados por tener una mejor rentabilidad con un riesgo calculado.

Para los peruanos, tributariamente, los bonos de empresas peruanas y colombianas tienen especial atractivo puesto que gozan de un impuesto a la renta reducido (0% a 5% de los intereses percibidos). Los bonos emitidos por los principales bancos comerciales —BCP, Continental, Bancolombia o Banco de Bogotá— son una “apuesta segura” que ofrecen rendimientos aceptables con bajos niveles de riesgo. A nivel de empresas, bonos de Ecopetrol, Unacem y Corporación Lindley también son interesantes, aunque con riesgos ligeramente mayores.

Fuera de estos dos países (el Perú y Colombia), bonos de empresas como Pemex de México, Gerdau de Brasil, Bank of China-Hong Kong y Korea National Oil Corp ofrecen también una buena mezcla de riesgo-retorno a plazos relativamente cortos.