EnriqueCastellanos
Financieramente Por Enrique Castellanos

En el Perú y en varios países hay actualmente una gran controversia acerca de las bondades de los sistemas privado de pensiones (SPP) de carácter obligatorio, como las AFP. En particular, existe una enraizada idea de que las AFP son sólo un gran negocio para sus accionistas. Dejemos que hablen las cifras.

Según estadísticas de la Superintendencia de Banco, Seguros y AFP (SBS), el Fondo 2 de las AFP, el más grande y representativo, ha tenido desde sus inicios en 1993 hasta hoy un rendimiento promedio neto (descontando comisiones) muy provechoso del 9% anual en dólares . Esto es un hecho positivo e irrefutable que ha beneficiado a todos los ‘afepeistas’ del sistema.

¿Cómo las AFP lograron estas extraordinarias rentabilidades durante 25 años? ¿Fueron sus hábiles gerentes, fue la suerte o la suma de ambas cosas? Principalmente, son dos los factores que explican la alta rentabilidad del SPP durante todo este periodo.

El primero fue el llamado “milagro económico peruano” que comienza en los noventa y termina a comienzos de esta década. Consecuencia directa de ello, las acciones de la Bolsa de Valores de Lima (BVL) registraron una espectacular performance. Así, el Índice General de la BVL (IGBVL), entiéndase la cotización promedio de las acciones peruanas, creció espectacularmente a razón de 13% anual desde 1993 hasta nuestros días.

Segundo, la regulación local “sin querer queriendo” nos favoreció. Los estrictos límites a las inversiones en activos del exterior que le impuso la SBS a nuestros fondos prácticamente obligaron a las AFP a sobreconcentrar su portafolio de inversiones —a falta de alternativas— en acciones de empresas peruanas. Afortunadamente, el no poder diversificar sanamente nuestras inversiones con activos del extranjero como dictaba la teoría nos terminó beneficiando.

Pero el diablo está en el detalle y si hacemos un zoom a las cifras notaremos algo importante. El extraordinario crecimiento del IGBVL se da principalmente de 1993 a 2007, cuando este índice “explota” a razón del 26% cada año (!!!). Sin embargo, en los últimos 10 años (2008-2018) el crecimiento del IGBVL se desacelera dramáticamente, alcanzando sólo un modesto 4% promedio anual.

Siguiendo esta tendencia y ya agotado el efecto arrastre de la bolsa peruana, durante esta última década el retorno anual neto (descontando comisiones) en dólares del Fondo 2 de las AFP también se reduce a un aceptable 5% promedio anual. Peor todavía, en el último quinquenio 2013-2018, el IGBVL se sigue desacelerando y, en consecuencia, los retornos netos del Fondo 2 de las AFP durante este mismo periodo ya sólo alcanzan el 3% por año. Entonces, cuando las AFP nos presentan sus espectaculares rendimientos, normalmente incluyen su glorioso pasado para promediar los resultados. No mienten, sólo obvian mencionar la tendencia de los últimos años. Pero, futbolísticamente hablando, ya todos estamos cansados de los goles de Cubillas y lo que realmente queremos es clasificar a Qatar 2022.

Mirando al futuro, para el próximo lustro yo esperaría retornos netos sólo del 3% al 4% anual en dólares para el Fondo 2. Ello debido principalmente a que es improbable que el PBI peruano y, por ende, las acciones peruanas recuperen el dinamismo de las décadas pasadas. Casi todos los afepeistas parecerían estar alineados conmigo, ya que los aportes voluntarios son mínimos y más del 94% de los jubilados prefieren llevarse la totalidad de sus fondos (desde 2016 cuando se autorizó la modalidad del retiro total).

A pesar de lo dicho, yo sigo creyendo que este SPP fue y sigue siendo una buena idea que – sujeto a muchas mejoras – deberíamos preservar. Las AFP han sido un buen negocio para todos: accionistas, gerentes y aportantes. La alternativa al SPP hubiera sido seguir aportando a un sistema colectivo en manos del Estado, el cual probablemente ya hubiera sido saqueado (como siempre) por algún gobierno de turno.

Que las pensiones en este país no sean las esperadas no es culpa de las altas comisiones que cobran las AFP, sino principalmente de que nuestros sueldos (pasados y presentes) no son los suficientemente altos, sólo hemos cotizado 25 años (no 40 que sería un periodo completo), los peruanos somos hoy más longevos y las bajas tasas de interés de esta última década.

Una AFP nunca será nuestro mejor amigo, no obstante, durante los últimos 25 años en este país de las maravillas donde cualquier cosa puede pasar, ha demostrado ser nuestro “único” amigo.