DiegoBeleván
Hacia Asia Por Diego Beleván

Hasta 1970, la República Popular China (RPC) no reconocía a Singapur como un Estado independiente y lo consideraba como un obediente servidor de los intereses británicos y americanos en el sudeste asiático. Lee Kuan Yew aprovechó al acercamiento entre la RPC y los Estados Unidos para entablar una nueva relación con las autoridades chinas. El cambio importante sólo se logró con Deng Xiaoping, al que consideraba un gran estadista.

La visita que Deng realizó a la Ciudad Estado en 1978, poco después de haber asumido las riendas del poder en China, lo animó a emprender las reformas que llevarían posteriormente al despegue de la economía china. En una visita que realizó a las ciudades del sur de China en 1992, Deng enfatizó en el orden social y el desarrollo económico disciplinado de Singapur, que se mantiene relevante para la RPC al compartir sus experiencias y mejores prácticas a través de la participación de empresas singapurenses en proyectos de diversa índole, en particular infraestructura, como Tianjin Eco-City, Sino-Singapore Guangzhou Knowledge City, Singapore-Chengdu High-Tech Park, entre muchos otros.

A su vez, los dirigentes singapurenses son considerados por las élites políticas de China como intérpretes objetivos del sistema internacional, un prisma confiable a través del cual analizar y entender al mundo. Por otro lado, los singapurenses consideran que una de sus tareas principales es hacer que el mundo entienda a la RPC y sus dirigentes; en particular los Estados Unidos y occidente. Asimismo, la influencia de Singapur en el marco del Asean lo vuelve muy útil para los dirigentes chinos en sus intentos por disminuir la tensión con algunos de sus miembros, así como incrementar sus relaciones con los países de la región.

En términos estratégicos, la política exterior de Singapur en el sudeste asiático, y en particular su relación con la RPC y los Estados Unidos, es determinada por cuatro factores:

1. El imperativo económico

En la región del sudeste asiático en rápido desarrollo, la influencia de Singapur se deriva de su capacidad para atraer comercio, inversión y haberse convertido en un importante centro financiero, así como por invertir en países vecinos. Por lo tanto, el interés singapurense se define por el imperativo económico.

En cuanto a China, la cuestión crítica para Singapur es cómo lidiar el creciente poder de China, de tal manera que la paz y la estabilidad, requisitos necesarios para el rápido crecimiento económico, se puedan mantener en la región. Visto a través de este lente, una China en ascenso es considerada por los líderes de Singapur a la vez como una oportunidad (en particular, en términos del mercado chino y el potencial de China, como el motor para el crecimiento económico regional), así como un desafío (la competencia china para la inversión directa en los sectores de manufactura, finanzas y tecnológico, así como el cuestionamiento chino al statu quo estratégico actual).

2. La relevancia estratégica

En el marco de la política exterior, Singapur opera desde una aguda percepción de su limitado tamaño y relevancia internacional. Como consecuencia directa, sus dirigentes han forjado una política exterior activa. A raíz del fin de la Guerra Fría, el temor a la retirada estadounidense del sudeste asiático y las preocupaciones sobre el potencial hegemónico chino, combinados con cierta frustración por la introspección de algunos de sus socios en Asean, han llevado a Singapur a mantener un alto perfil diplomático.

A través de Asean, Singapur ha incrementado su influencia en el diseño de la arquitectura de seguridad regional emergente. En ese sentido ha utilizado las instituciones regionales para capturar, justificar y mantener el interés de las grandes potencias en la región, para promover el diálogo de seguridad entre ellos y poner de relieve el importante rol de facilitador que los estados regionales más pequeños pueden tener en el desarrollo de la confianza regional y la diplomacia. Podemos así afirmar que Singapur practica enérgicamente el activismo de una potencia mediana.

3. La preferencia por la preponderancia de Estados Unidos

El gobierno de Singapur evalúa positivamente el rol de Estados Unidos en la región y tiene una marcada preferencia por una estructura de seguridad regional garantizada por una fuerte presencia estadounidense.

Varios primeros ministros han declarado a lo largo de los años en múltiples discurso que Estados Unidos es una fuente de estabilidad en el sudeste asiático y que su presencia es necesaria para la paz y la estabilidad en Asia. Singapur ha plasmado esta retórica en acciones concretas al ser sede del ‘American Naval Logistics Command Center’ (WESTPAC LOGCOM), así como aumentar el acceso a los buques y aviones estadounidenses después del cierre de sus bases en Filipinas en 1992; Singapur construyó la nueva base naval de Changi con capacidad para recibir a portaviones americanos y realiza frecuentes ejercicios militares junto con las fuerzas armadas de Estados Unidos.

4. Realismo y soft institutionalism

La política exterior de Singapur se sustenta en el realismo político. Sin embargo, complementa esta visión con un reconocimiento del valor del diálogo como parte integral de las “medidas de fomento de la confianza” y una preferencia marcada por el “Asian Way” (la manera asiática de hacer las cosas), basada fundamentalmente en buscar relaciones sociales a través de un ‘institucionalismo suave’.

Los dirigentes de Singapur combinan una relación constructiva con Beijing con políticas y estrategias que les permitan modernizar e incrementar su fuerza militar a través de relaciones de seguridad más estrechas con Estados Unidos. Singapur compensa su proximidad cultural, espacial y económica con la RPC con relaciones diplomáticas, militares y económicas robustas con Estados Unidos.

Como señaló Lee Kuan Yew en el 2009, “We are a little red dot but we are a special red dot. We are connected to the world… (but) we are not going to be in anybody’s pocket”. Otra constante de la política exterior de Singapur, bien capitalizado y financieramente sólido, ha sido ayudar siempre a sus vecinos en momentos difíciles, independientemente de las diferencias ideológicas o culturales que pueda tener con ellos.

Podemos entonces afirmar que las piedras angulares de la política exterior de Singapur se apoyan en consideraciones de seguridad, liberalismo económico y un no-alineamiento pragmático. Este pragmatismo ha llevado a que diplomáticamente Singapur busque ser neutral y libre de alianzas. Como algunos académicos locales mencionan, Singapur golpea por encima de su peso (punches above its weight) en el sistema internacional. Para un estado de apenas cinco millones de habitantes y 700 kilómetros cuadrados de territorio, su producción económica, su posición de seguridad y el liderazgo político que ejerce en el sudeste asiático son notables.