RafaelZavala Batlle
Ideas para vivir mejor Por Rafael Zavala Batlle

Hoy no sólo está de moda hablar de valores, por suerte hay muchos peruanos que los están practicando. Cada vez son más las personas que admiro, aquellas coherentes entre lo que piensan, dicen y hacen, y que se han puesto de pie en este difícil contexto que nos está tocando vivir.

Los valores, nuestro patrimonio moral

Decía Santiago Álvarez de Mon, profesor del IESE, que los valores son esa brújula interior que nos permite viajar por la vida sin perdernos, esas raíces que necesitamos para navegar por la vida.

“No soy producto de mis circunstancias, sino de mis decisiones”, decía mi gran amigo y mentor Luis Huete, profesor de IESE y Harvard, y por ello la importancia enorme de decidir con valores.

¿Cómo aterrizar este concepto tan gaseoso para vivirlo hoy? En una interesante sesión, Luis nos mostraba el siguiente cuadro que influye enormemente en cómo tomamos decisiones a diario:

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Las decisiones en los cuadrantes I y IV son fáciles de tomar. Nuestra vida la decidimos en el II y III. El dilema de movernos en el II (decido por lo que me gusta sabiendo que no me conviene) es que priorizamos el momento, el éxito fácil. Lo que no percibimos es que muchas veces esos atajos terminan cosechando futuras frustraciones. En una sociedad amante de lo fácil, inmediato y en cantidad, no es difícil decidir en el II cuadrante.

En el III priorizamos algo que no nos gusta, pero nos hace bien (o hace bien a otros). Y entonces, ¿cuáles son los valores que más nos podrían ayudar a tomar las decisiones correctas?

Desprendimiento

Despojarnos de lo que realmente nos duele. Lo más fácil es dar una donación, luego nuestro tiempo y lo más difícil es comprometernos con una causa, que ojalá no sea sólo de un día, sino de largo aliento. El problema de los que se han quedado es de meses. Y es precisamente en ese nivel de ayuda en el que radica la felicidad, porque ayudar a otros, a la larga, hace que seamos mejores.

Hoy la vida nos facilita esa oportunidad. En estos días he visto a cientos de compatriotas ayudar cada uno desde donde puede (el policía, el voluntario, el rescatista, etc.).

Tomaron una de esas decisiones que no nos gustan, pero nos convienen. Hoy quizá en lugar de soñar con dinero podríamos soñar con cosas que nos emocionen y desafíen lo que la sociedad entiende por éxito. ¡Soñar con ser felices y hacer felices a miles de damnificados! “Querido dinero, será para la próxima”.

Fortaleza

Hace unos días tuve la suerte de escuchar la conferencia y luego conversar con Carlos Páez, uno de los sobrevivientes del avión que llevaba al equipo de rugby uruguayo que cayó en Los Andes en 1972. Vivieron 70 días hacinados en la cabina del avión soportando hasta 40 bajo cero.

Le pregunté qué los hizo resistir, y me dijo que la fe y la fortaleza. “Nunca abandonamos la fe. Elegimos vivir y Dios nos dio las herramientas para ser los rescatistas de nuestro propio destino”.

Muchos de nosotros nos creemos fuertes, pero nos quedamos en aprendiz de héroe, y nos ahogamos en un jacuzzi cuando tantos compatriotas nadan a puro pulmón en una tempestad y llegan a la orilla. Me decía que son los momentos de sufrimiento y dolor los más valiosos, de los que más aprende uno en la vida. Nos exigen aprender y adaptarnos a las nuevas circunstancias.

Coraje

Nelson Mandela decía: “Es de los hombres y mujeres que arriesgaron su vida por sus principios de quienes aprendí el significado del coraje, que no es la ausencia del miedo, sino el dominio sobre ese instinto básico”.

Sin coraje toda virtud es frágil porque es el refuerzo de otros valores, como la integridad, la compasión y la perseverancia. Necesitamos coraje para decidir, con base en nuestras creencias y principios, y mantener esa decisión, lo cual es difícil en una sociedad tan aborregada, que prioriza el qué dirán.

Conclusiones

Los valores pueden y deben ayudarnos a superar adversidades. Éstas no se buscan, pero tarde o temprano se citan con nuestras vidas. Entonces la capacidad de respuesta, la actitud con la que afrontamos esos reveses definen si saldremos adelante.

Se nos viene un año complejo y retador. Dicen que no hay año perfecto. Los animo a hacer su propio cuadro y colocar en qué cuadrante tomamos nuestras principales decisiones. Si ‘reseteamos’ nuestro mindset e incorporamos estos tres valores —desprendimiento, fortaleza, coraje—, podríamos hacer que nuestras decisiones y nuestra vida sean mucho mejores. Esto que muchos consideran la tormenta perfecta podemos convertirla en vientos favorables para preguntarnos dónde hacemos falta y sacar la mejor versión de nosotros mismos, tal como lo están haciendo miles de héroes anónimos que veo en los noticieros.