RafaelZavala Batlle
Ideas para vivir mejor Por Rafael Zavala Batlle

Como pasamos nuestros días es al final, como pasamos nuestra vida… Comencemos por reimaginar nuestra idea de “un buen día”. Creo que es aquel en el que la diferencia entre lo que me propongo y lo que logro es corta. Y mi primer reto es no encajonar ese concepto únicamente hacia el aspecto laboral, sino también incluir el familiar y personal. “¿Cuáles son mis estándares y metas a nivel espiritual, mental, emocional y físico?” Preguntas que me invitan a leer media hora diaria, hacer 150 minutos de deporte semanal y practicar mindfulness por mencionar algunas iniciativas.

Como decía Mark Manson, autor de uno de los diez libros más vendidos en Amazon este año, ¡escoge tu lucha! Si te pregunto: ¿qué esperas de la vida? y respondes “Quiero ser feliz y tener una linda familia y un gran trabajo”. Tu respuesta es tan común que no significa nada. Todos quieren vivir una vida sin preocupaciones, feliz y fácil. Una pregunta más interesante, que la mayoría nunca considera, es: ¿qué dolor deseas en la vida? ¿por qué estás dispuesto a luchar?

Queremos la recompensa, pero no el esfuerzo; el resultado, pero no el proceso. Nos enamoramos, no de la lucha sino de la victoria. Y la vida no funciona así, porque la felicidad requiere lucha, porque nace y crece de los problemas. La plenitud real y duradera debe ganarse a través de elegir y controlar nuestras luchas.

En su libro Happiness, lessons from a new science, Richard Layan, profesor de London School of Economics, señala que los dos aspectos que hacen más infelices a las personas son el acostumbramiento, que implica no disfrutar de lo que uno tiene y la comparación.

Qué importante se vuelve entonces aprender a gestionar lo ordinario como propósito de lucha diaria. Ya lo decía un santo: el secreto de la felicidad conyugal está en lo cotidiano, no en ensueños. Está en encontrar la alegría escondida que da la llegada al hogar; en el trato cariñoso con los hijos o en el buen humor ante las dificultades.

Lo anterior parece ir contracorriente en un mundo que te vende la idea de probar sensaciones nuevas todos los días porque sino caes en la categoría de perdedor. Se repiten muchas tonterías como: Sal de tu zona de confort para conquistar lo extraordinario, cuando lo ordinario es precisamente lo que deberíamos cultivar. No hay que dejar de lado la rutina, la que tu construyes, tus amadas costumbres, eso que te hace sentirte a gusto contigo mismo y con los que están a tu alrededor. Frecuentemente se desprecia cuando es la base de cualquier vida, decía Imma Sanchiz.

Por supuesto que no hay que caer en la mediocridad o el aburrimiento —el mata relaciones por excelencia #1— sino por el contrario, hay que innovar y buscar maneras distintas de hacer lo que repetimos todos los días. Dos remedios infalibles: la imaginación y la ilusión. Darle un beso a tu hijo al despedirse puede ser rutinario, pero nunca es igual. Siempre se pueden repensar formas distintas de obtener lo mejor de tu equipo, de recuperar la ilusión del primer trabajo o de promover conversaciones familiares o con amigos que fluyan “libres de la tiranía del reloj.”

Esa “transformación personal” que nos toca poner en practica no es más que un cambio de hábitos (disciplinas cultivadas a diario durante más de 30 días). Muchas de las decisiones que tomamos a diario nos hacen sentir que son producto de decisiones muy bien pensadas, pero no. Rezar al levantarse, llegar a tu trabajo y priorizar lo importante y lo urgente antes de cualquier acción, interesarte por lo que pasó a tu esposa o hijos y no solo contarles lo tuyo al llegar a casa, son comportamientos que pueden parecer insignificantes si los miras de forma independiente, pero que se convierten en impactos enormes en nuestro día al convertirlos en hábitos. Por ello, identificarlos y cambiar los necesarios nos ayudará a mejorar el desempeño diario.

Un buen ejemplo es el “minuto heroico”. Levantarse ni bien suene el despertador. Hazlo y habrás vencido la primera lucha del día. Te dará un pequeño sentido de orgullo y será gasolina para tu siguiente lucha.

Si tuviese que resumir un buen día, diría que se trata de descubrir la felicidad donde no la esperas, con esfuerzo y buen humor, dos compañeros de camino, que los invitaría a que sean protagonistas de mis días.

No podemos controlar el futuro pero si el proyecto de persona que queremos ser y el tipo de día que queremos vivir. Y como dice Patricia Ramírez, si tu salieras a vivir… ¿Qué harías para tener tu mejor día?