JulioVillavicencio
Invirtiendo con estrategia Por Julio Villavicencio

El movimiento conjunto entre el petróleo y los mercados se ha incrementado considerablemente en el último año. El lunes, el precio del petróleo cayó más de 5%, ante signos de que la OPEP (Arabia Saudita) mantiene su intención de producir más crudo, y arrastró a los mercados globales a pérdidas. Las acciones chinas cayeron a mínimos en 14 meses.

El martes, el petróleo subió 4.3% y las acciones rebotaron: el índice S&P 500 subió 1.4% y recuperó casi todas las pérdidas del lunes, mientras que el índice Euro Stoxx 600 avanzó 0.9%.

Precio del petroleo y activos de riesgo

Esto resulta paradójico dado que caídas del precio del crudo se asocian normalmente con un mayor crecimiento global futuro. ¿Cómo se explica esta aparente contradicción? En nuestro reporte ¿Qué explica el contagio de la caída del petróleo a los activos de riesgo? explicamos que dos pueden ser las causas:

1. El débil contexto macroeconómico global lleva a que los inversionistas se centren sólo en el impacto negativo de la caída del precio del petróleo sobre la economía real, y deja de lado su fomento al crecimiento

2. El petróleo se ha vuelto un activo financiero, por lo que los aumentos (o las reducciones) de la aversión al riesgo global (negativo, por ejemplo, es el miedo a un ‘aterrizaje forzoso en China‘ y positivo la expectativa de estímulos en Europa y Japón) lleva al mismo tiempo a una caída (subida) tanto de acciones, bonos de riesgo como de petróleo. A continuación el detalle de ambas causas.

¿Por qué se centra el mercado sólo en las consecuencias negativas del precio del petróleo?

Normalmente una caída del precio del petróleo se asocia a un aumento del crecimiento global (diversas estimaciones sugieren que la reciente caída del precio daría un impulso cercano a 0.50% en el PBI en el 2016). Si bien afecta a los países exportadores, en neto la economía global debería crecer. El efecto es positivo en neto debido a que reduce el gasto de los consumidores en combustibles y los costos de producción de las firmas  (aunque en este contexto es contrarrestado parcialmente en Estados Unidos por la apreciación del dólar).

Esto lo podemos ver, por ejemplo, en la expansión de los sectores no transables de la economía de Estados Unidos, tanto en producción como en el crecimiento robusto del empleo. No obstante, en el corto plazo existen consecuencias negativas en la caída del precio del petróleo:

1. Reducción del capex de Estados Unidos. El capex del sector energía pasó de representar 10% a sólo 5% del capex total del país.

2. Se reducen los márgenes de ganancia y aumentan las probabilidades de incumplimiento de países y empresas productoras, particularmente los que tienen su nota crediticia en grado especulativo. En el 2015, el 88% de la deuda que entró en default entre las empresas de Estados Unidos con grado especulativo, correspondió a los sectores de energía y materiales.

3. Mayor riesgo de deflación

Si bien en neto el impacto es positivo para la economía global (es positivo dado el amplio beneficio del consumo que representa cerca de 53% del PIB global), el contexto actual hace que los inversionistas se enfoquen sólo en la parte negativa debido a que:

1. La magnitud de la caída del petróleo es incluso ligeramente mayor que la de la gran recesión (gráfico 2) y tiene un componente simultáneo de oferta (caída de los 80) y de demanda (caída del 2008)

Precio del petroleo caidas historicas

2. Existe el riesgo de deflación en los países desarrollados y China

3. La Reserva Federal de Estados Unidos ha iniciado un ciclo alcista de tasas, en un entorno en el que la economía norteamericana parece entrar a una fase tardía del ciclo económico.

El segundo factor se asocia al boom de demanda de commodities motivado por el alto crecimiento de China desde el 2000, lo cual generó que bienes duraderos como el crudo o los metales se hicieran atractivos como inversión, dada su baja correlación con activos financieros tradicionales. Así, la demanda financiera se cuadruplicó en ese período, como lo muestran el número de contratos de futuros no cerrados, lo que volvió al petróleo un activo de riesgo.

Conclusiones

Según nuestro entender, el sentimiento más que el fundamento explica el efecto negativo del petróleo en los mercados. Sin embargo, para cambiar esta situación se necesitaría evidencia de algún cambio fundamental en el precio del crudo, algún choque positivo (como un nuevo y grande estímulo monetario en Europa o Japón) o señales muy claras de sobreventa.

Para un inversionista estratégico de largo plazo, esto podría empezar a generar oportunidades de entrada, mientras que para inversionistas más tácticos, oportunidades de trading o apuestas en los momentos de desacople entre las acciones y el petróleo. En cualquiera de los dos casos le recomendaría precaución. Recuerden aquella frase atribuida a John  Maynard Keynes: “el mercado puede permanecer irracional más tiempo del que usted puede permanecer solvente”.