JulioVillavicencio
Invirtiendo con estrategia Por Julio Villavicencio

La historia económica es clave, desde mi punto de vista, para tomar decisiones de inversión. Sobre todo en contextos como el actual, en la que la incertidumbre sobre los eventos hace tan alta que los modelos estadísticos y los fenómenos macroeconómicos se quedan cortos para poder tomar decisiones.

¿Qué enseña la historia? Después de una fuerte crisis económica y de un período largo de alto desempleo, las formas de hacer política y sus líderes comienzan a ser cuestionados como resultado de la impaciencia. Esta situación deja el futuro de las urnas en manos de propuestas que signifiquen rechazo a toda forma de política que represente el pasado y a los grupos (étnicos, religiosos, políticos etc) que son “culpables” de la “desgracia”. Así, por ejemplo, el liderazgo del nazismo se alzó en Alemania luego que la hiperinflación más terrible de la historia moderna y el alto y persistente desempleo causara el rechazo de la República de Weimar. La propuesta era el rechazo de todo lo anterior: el apuntar al pueblo judío y otros grupos como culpables de la “desgracia” y la promesa casi de hacer a Alemania grande de nuevo.

Trump

El año pasado, Donald Trump ganó las elecciones de Estados Unidos con un discurso similar. Por un lado, culpa a la política económica actual de la pobre situación económica de EEUU, desconociendo que la mayor parte de la situación se deriva también de los gobiernos anteriores de su mismo partido. En segundo lugar, culpa a la migración y a los socios comerciales de la pérdida de empleo, cuando las cifras muestran que la caída estructural de plazas también se da en los sectores no transables. Es más, un reciente artículo publicado en el NBER señala que los cambios tecnológicos y la eficiencia de las empresas tienen gran parte de la responsabilidad. Finalmente, Trump impulsar el rechazo a los seguidores del Islam, desconociendo que muchos de ellos han apoyado a EEUU en su lucha contra el terrorismo y contra los regímenes autoritarios.

Este mal diagnóstico puede llevar a errores de política que recalienten la economía y/o que sean las semillas para la próxima recesión en Estados Unidos. Asimismo, el discurso enardecido y mediático del presidente Trump hace que sea mayor la impaciencia de los votantes y del mercado por ver resultados, y por tanto, la susceptibilidad a una corrección importante en los activos de EEUU. Ello, porque los mercados aún se ven complacientes; por ejemplo, desde las elecciones, las acciones emergentes y las financieras han rentado 5% y 17%, respectivamente.

Elecciones en Europa

Pero Trump es solo la punta del iceberg. En Europa, han comenzado a proliferar partidos de extrema derecha (los llamados far right wing) con la consigna de ser ‘anti’-Austeridad, -Globalización, -Eurozona, -Establishment, -Unión Europea, -Inmigración, y/o -Islam.

Ésto ha puesto en zozobra a los mercados financieros, sobre todo por las próximas elecciones en Holanda y Francia, que podrían llevar a un escenario catastrófico de separación de la zona euro, con el consecuente desplome de sus mercados. Marine Le Pen, la candidata por el Frente Nacional de Francia, es la más temida por su promesa de sacar a Francia de la Unión Europea. Actualmente, ella lidera las encuestas en la primera vuelta, pero en la segunda sólo logra sacar 40% frente a los dos posibles contrincantes. Esto para nosotros los peruanos no significa nada a la luz de nuestra experiencia con las encuestadoras y la estadística en las últimas décadas, aunque la pérdida de confianza en ambas podría haberse generalizado a nivel global luego de los resultados del brexit, las elecciones presidenciales en Estados Unidos y el Tratado de Paz en Colombia.

¿Cómo lo interpreta el mercado financiero?

Ante esta situación en EEUU y Europa, los indicadores de sentimiento de mercado se encuentran demasiado efusivos para la realidad, el short interest se encuentra excesivamente bajo, lo que indica una posición extremadamente positiva (bullish). El índice de volatilidad VIX, medida usual de aversión al riesgo, negocia cercano a su mínimo de diez años. No obstante, ya se empieza a destacar en el mercado la subida del índice de sesgo, que mide el costo de las protecciones contra eventos catastróficos, el que como ratio del índice de volatilidad se ha disparado a cerca de niveles históricamente altos. Para analistas como Vincent Deluard, de INTL FCStone, esta divergencia entre el riesgo promedio y el sesgo han ocurrido en tres oportunidades (2014, 2011 y 2007). En los tres casos, siguieron correcciones significativas en los siguientes 12 meses.

Dicho esto, todos sabemos que no hay retorno sin riesgo, y que el manejo de inversiones en realidad trata de invertir en el riesgo “adecuado”. Entonces, si usted tendría que invertir en acciones, ¿en cuál lo haría? ¿riesgo Trump o riesgo electoral europeo? Mirar la historia económica puede ser útil para responder esta pregunta.