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Invirtiendo con estrategia Por Julio Villavicencio

La estabilidad no siempre es buena, sobre todo cuando la falta de volatilidad empieza a poner ansiosos a los mercados y se refleja en el costo de cubrirse de riesgos extremos. Las acciones a nivel global han rentado 10% en el año en un contexto de recuperación generalizada de las economías; no obstante, empieza a costarle seguir avanzando por la impresión de que las valorizaciones están elevadas y/o que el equilibrio logrado en los fundamentos macroeconómicos y de las empresas puede ser interrumpido, lo que puede terminar en una corrección de mercado.

Hoy la renta variable no luce barata. Países como Estados Unidos lucen caros a la luz de sus múltiplos históricos. Una valorización cara no implica necesariamente una corrección de mercado, aunque limita las posibilidades de avance. Para detonar una corrección importante en EEUU hace falta, además de una valorización cara, un riesgo alto como una mayor probabilidad de recesión, según un análisis de JP Morgan.

Esto lleva a los inversionistas a reevaluar los fundamentos y estar a la espera de la nueva noticia negativa. Los últimos eventos de riesgo importantes son del primer semestre del 2016 (devaluación de China, riesgo de recesión en EEUU y el brexit), lo suficientemente lejos para generar ansiedad. Hoy la volatilidad macroeconómica y de mercado está cerca de mínimos históricos. Si bien el riesgo promedio se ve bajo, el costo de cubrir riesgos extremos se mantiene elevado, indicando que la ansiedad sobre un evento negativo que genere corrección podría aumentar.

Los eventos que pueden estar despertando estos temores son el riesgo político del presidente de EEUU, Donald Trump, y el renovado miedo de un aterrizaje forzoso de China, entre otros. Si bien es difícil saber cuál será el próximo evento que generará corrección, mientras más demore en llegar, la ansiedad de los mercados podría incrementarse.