JulioVillavicencio
Invirtiendo con estrategia Por Julio Villavicencio

La evidencia histórica nos enseña que todo inicio de un mercado bajista (bear markets) normalmente se explica por una recesión o la detonación de una burbuja, un múltiplo alto por sí solo no es suficiente. La data hoy nos dice que tenemos una recuperación sincronizada a nivel mundial, con una data del indicador económico ISM no manufacturero de Estados Unidos [indicador del sector servicios] llegando el viernes a su mejor nivel en 12 años. No obstante, la combinación de múltiplos altos, volatilidad cerca de mínimos histórico y una subida de tasas de interés de bonos pueden detonar correcciones temporales.

En el 2018, las acciones habían tenido uno de los mejores inicios en muchos años, a pesar que las tasas de interés de mediano plazo venían subiendo con rapidez, dado que subían por las razones correctas: mejor panorama macroeconómico. Aquí entran a tallar entonces los factores técnicos, y esto se liga a la afectación de inversionistas que tienen como meta un nivel de volatilidad, los que apuestan en contra de la volatilidad, los que ofrecen vender protecciones, CTA (Call to action) largo/corto que son “seguidores de tendencia”, los que invierten en activos sin tasa (por ejemplo, criptomonedas), entre otros.

Por ejemplo, la subida de las tasas de interés genera pérdidas en la porción de bonos de los fondos que tienen una meta de volatilidad, lo que los obliga a liquidar acciones. Esto se agrava porque muchas veces estos fondos se apalancan, por lo que el efecto de la subida de tasas se amplifica.

Esta liquidación de acciones simultánea llevó ayer a la volatilidad de mercado a niveles similares a la devaluación de la moneda china, sin que haya una razón fundamental esta vez. Por ello, los siguientes en la fila de afectación son los inversionistas que habían apostado en contra de la volatilidad, que se estiman en alrededor de US$3 billones (trillions en inglés). Por ejemplo, el índice ProShares Short VIX perdió 32%.

La consecuente fuerte caída de los precios de las acciones detona stop loss, es decir, los límites que se ponen los inversionistas para decidir cuándo desistir de una inversión, generando mayores caídas en el mercado. Es más, los fondos “seguidores de tendencia” no sólo liquidan posiciones sino que voltean su posición. Entonces, llegamos a la tormenta perfecta.

Mis conclusiones son que este año será mucho más complejo que el anterior, en el sentido que estas correcciones serán más frecuentes y quizá más profundas. Lo clave será diferenciar las razones técnicas de las fundamentales al momento de tomar una decisión de inversión.