JulioVillavicencio
Invirtiendo con estrategia Por Julio Villavicencio

La famosa serie Juego de Tronos terminó. Esto dejó un vacío para los que quedaron varados en el último capítulo que HBO interpretó como final del maravilloso mundo de George R. R. Martin. No obstante, espero que este artículo ayude a llenar ese vacío considerando que estamos siendo testigos de una verdadera guerra de tronos a nivel mundial.

Desde 2018 hemos visto titulares que informan sobre el enfrentamiento de la nueva potencia en ascenso (China) y la líder vigente (EEUU). Una lucha que va desde el enfrentamiento en política comercial mediante aumento de tarifas hasta el ataque directo a empresas en franco crecimiento como Huawei. En el gráfico 1 se muestra que la convergencia económica entre las dos potencias se ha venido gestando con velocidad desde inicios del siglo XXI. Sin embargo, el detonante —podría conjeturarse— ha sido la necesidad de Donald Trump por aumentar su apoyo popular de cara a las elecciones de medio término del año pasado, su propia reelección en 2020 y el miedo al juicio político producto de las últimas acusaciones en su contra. Después de todo, ¿qué mejor que el miedo a la guerra con “el enemigo” para aumentar los votos?

No obstante, aquí hay mucho más en juego. Según Eurasia Group, se juegan el liderazgo mundial, la tecnología y la seguridad. Sin embargo, mientras Trump está apurado por lograr el vital apoyo popular, el presidente Xi Jinping no tiene esta restricción: su nivel de aprobación es uno de los más altos de la historia moderna China y su horizonte temporal va más allá de él mismo, lo cual ya es una ventaja.

El inicio: deteniendo el poder comercial de la economía del dragón

Debo confesar que la primera vez que investigué este tema a inicios de 2018, cuando EEUU empezó a subir sus aranceles a las importaciones, no sabía cómo abordarlo. Esto porque el incremento de tarifas no era un evento común en la historia luego de 1930. Por el contrario, se condujeron iniciativas bilaterales y luego globales que llevaron a la conformación de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Por ello, en mi artículo de julio de 2018, “Guerra comercial: ¿las nubes se empiezan a desvanecer?”, para explicar los efectos del enfrentamiento entre EEUU y China apelé a la teoría del comercio internacional y a los primeros cálculos sobre el efecto en el PBI de las medidas que hasta ese momento se habían dado. Las conclusiones fueron que los números, muy preliminares y macro, estimados por diferentes casas de inversión, coincidían que hasta ese momento no había un impacto relevante. Es más, los datos mostraban que la elevación de las tensiones generaba un aumento de las preferencias por el presidente Trump, lo que le fijaba un horizonte para el conflicto. Finalmente, resalté que las economías emergentes ligadas a China podían ser las más afectadas.

El problema es que esta situación donde la incertidumbre se acota en un riesgo consensuado genera complacencia en el mercado, haciendo que el premio por dicho riesgo se vuelva lo suficientemente bajo como para dejar los activos de riesgo vulnerables a cualquier nueva noticia sobre tensiones comerciales, lo cual genera las correcciones de las semanas pasadas. Esto es particularmente importante pues, sentados ya en la mesa, luego de un año de negociaciones y 11 rondas de reuniones, China decide no firmar .

Muchos analistas interpretan que era inviable convertir en ley lo que EEUU solicitaba, otros mencionan que era difícil aceptar para los chinos ejecutar de inmediato los cambios mientras que EEUU mantenía los aranceles en altos niveles hasta corroborar el cumplimiento de sus exigencias. Quizá también haya un componente de estrategia de guerra, como la mencionada en el Tzun Tzu: “Si tu oponente es temperamental, irrítalo. Finge ser débil para que su arrogancia pueda crecer”. Esta estrategia puede haber surtido efecto, pues días después Trump mostraba sus cartas, firmando una orden ejecutiva por amenaza nacional contra la tecnología de EEUU. Ésta autorizaba al Departamento de Comercio a bloquear las transacciones que involucren información o tecnología de EEUU, lo cual tuvo como resultado la ya conocida separación de las relaciones entre Google y Huawei.

¿Cuáles son los efectos reales de las tensiones comerciales? ¿Quiénes ganan y quiénes pierden?¿Justifican la caída de los mercados?

Afortunadamente estamos en el 2019, por lo que ya contamos con estudios recientes más detallados sobre el impacto de las medidas arancelarias (ver cuadro 1 para un recuento de las medidas). Teóricamente un aumento de aranceles perjudica a los exportadores del país extranjero (China) y beneficia a los productores locales (EEUU) con los que competía. En cuanto al bienestar de los consumidores (EEUU), éste dependerá de cuánto del aumento de las tarifas les trasladen los productores locales en términos de subida de precio de los bienes y servicios que consumen. Finalmente, el Estado se beneficia de la recaudación “extra” de las tarifas.

Los estudios coinciden en que los costos de las nuevas tarifas han sido trasladados en su mayor parte a los precios, afectando más a los consumidores y productores que compran bienes importados que a los exportadores extranjeros. No obstante, en línea con estimaciones anteriores, el efecto a nivel de economía total no es tan grande. Se estima que una reducción de ingreso real (aproximación a la pérdida de bienestar) de entre US$7.8 y 16.8 mil millones por año, según el estudio que se cite. Esto significa que la corrección de mercado es más producto de la complacencia de los mercados al momento de valorizar el riesgo, que a los efectos reales de las tensiones comerciales. Lo que sí es cierto es que conforme el consumidor se siga afectando de estas tensiones, su apoyo a Trump puede ir cayendo, perjudicando la estrategia comercial contra China.

La respuesta del resto de gobiernos

En respuesta, el resto de gobiernos también han aumentado sus tarifas a productos provenientes de EEUU, afinando la puntería de los sectores que se afectarían. En un estudio reciente (“The Return to Protectionism”) los autores encuentran que los gobiernos han reaccionado imponiendo tarifas que afectan más a sectores de EEUU donde la mayoría apoyó en 2016 al partido del presidente. Así, según sus estimaciones, condados que en 2016 tuvieron al menos 85% de voto Republicano han perdido 50% más que en los casos en que el apoyo fue menos de 15%.

Conclusiones

Estamos frente al inicio de un “juego de tronos” entre la economía en ascenso, China, y la hegemónica, EEUU, que tiene aristas que van desde el liderazgo económico hasta el tecnológico. En este artículo me he enfocado en las tensiones comerciales, porque han vuelto a causar estragos en los mercados financieros, más por la complacencia de estos a la hora de asignar el premio por este riesgo que por un efecto real sobre la economía. Los estudios recientes coinciden que el consumidor de EEUU es el gran perdedor de este conflicto comercial, lo que podría empezar a cambiar la relación positiva entre aumento de tensión comercial y apoyo a Trump. A nivel de economía, el efecto no es tan importante porque la pérdida de los consumidores es en parte compensada por la ganancia de las empresas locales que compiten con las importaciones. No obstante, los efectos sobre la confianza del consumidor y del empresario pueden generar mayores impactos sobre la economía.

Una vez que Google anunció su decisión de terminar su servicio con Huawei, las empresas de semiconductores cayeron en los mercados bursátiles ya que la empresa china compraba alrededor US$20 mil millones anuales. Esto mientras el presidente Xi Jinping apareció en una instalación de los llamados metales raros, aumentando las especulaciones sobre restricciones en sus exportaciones ¿Qué significa esto en términos de baterías de larga duración? ¿Quién maneja la tecnología más avanzada de autos eléctricos? ¿Qué empresa de telefonía lidera la 5G? Tocaré esto en un siguiente artículo sobre el tema, éste se excedió en tamaño.

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