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Jaque Mate a la Estrategia Por Aldo Tapia

El prejuicio hacia la diversidad de pensamiento

Desde niños, todos fuimos educados para seguir reglas. Nos decían que era la única forma de obtener disciplina y respeto a la autoridad, eso incluía aprender formas establecidas para comunicarnos, solucionar problemas y obedecer sin cuestionar, lo cual ocasionaba que muchas veces realicemos acciones sin entender realmente el por qué las estábamos haciendo.

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Toda esta experiencia que hemos ido acumulando con los años ha generado que a lo largo de nuestras carreras profesionales busquemos siempre sentirnos “cómodos”, haciendo en varias ocasiones sacrificios en las diferentes situaciones que se presentan. La tan famosa zona de confort que nos da el status quo ocasiona que muchas veces tomemos como verdades absolutas las opiniones y conductas de otras personas con el fin de seguir manteniendo esta comodidad, poder encajar en el grupo y ser aceptado por la gran mayoría.

El problema se empieza a notar con mayor nitidez en estos tiempos, donde las empresas requieren cambiar, moverse rápido, ser innovadores, disruptivos, pensar diferente. Pero, ¿cómo hacer algo así, si se tiene una cultura personal y muchas veces corporativa que jamás fomentó la creatividad, el pensar diferente, retar los supuestos, el cuestionarlo todo?

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¿Cómo afecta este status quo a la competitividad empresarial?

Hace pocos meses el Harvard Business Review publicó una investigación realizada por Francesca Gino a 2000 ejecutivos a nivel mundial, donde se muestra que más del 50% de ejecutivos buscan trabajar en lugares donde ellos sienten la necesidad de estar “cómodos” y más del 50% también indica que en sus empresas no existe la cultura de retar el status quo. Todo esto tiene un precio. Las empresas donde ellos trabajan han perdido competitividad, el compromiso de los trabajadores ha disminuido y los procesos de innovación no han sido exitosos.

Uno de los puntos de la investigación indica que “las personas se comportan de una manera cuando están solas y se comportan de otra cuando están en grupo”. Lo que ocurre es que tienen una presión social enorme por encajar y muchas veces esa presión social hace que sacrifiquen su opinión y pensamientos personales a cambio de un pensamiento común. Empatía le llaman algunos, asertividad otros, lo cierto es que esta sensación de sacrificio personal para buscar la conformidad grupal está apagando la llama de la competitividad de las empresas.

Otro punto a considerar es que nosotros tendemos a priorizar la información que soporta nuestras creencias actuales e ignoramos toda información que pueda cuestionarlas. Ésto genera que pasemos por alto cosas que pueden motivar un cambio radical en nosotros.

¿Cómo podemos cambiar esta peligrosa situación?

Promoviendo una cultura de no-conformidad, que promueva la innovación, incremente la performance y genere una actuación disruptiva en las personas. Ésto implica tener rebeldía contra el sistema convencional actual.

Ahora, ¿cómo promover una cultura de no conformidad? Te dejo algunas buenas prácticas que te ayudarán a generar este cambio en la cultura empresarial.

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Buenas prácticas

  1. Dale a los trabajadores la oportunidad de ser “ellos mismos”

  • Motiva a que las personas reflexionen qué los hace sentir auténticos.
  • Explica por qué un trabajo requiere ser hecho y dale la libertad de cómo hacerlo.
  • Deja que las personas solucionen sus problemas solos.
  • Deja que las personas definan sus misiones.
  1. Fomenta que los trabajadores descubran sus propias fortalezas

  • Da a las personas la oportunidad de identificar sus fortalezas.
  • Encuentra las funciones perfectas para esas fortalezas.
  1. Cuestiona el status quo y fomenta que los trabajadores realicen lo mismo

  • Pregunta frecuentemente “¿por qué lo hacemos así?” y “¿qué pasa si…?”
  • Busca demostrar que la empresa no es perfecta.
  1. Crea experiencias retadoras

  • Maximiza la variedad de los equipos.
  • Inyecta continuamente retos nuevos en el trabajo.
  • Identifica oportunidades de aprendizaje personal y de crecimiento.
  • Dale a las personas responsabilidad y autoridad en proyectos interesantes.
  1. Fomenta el intercambio de perspectivas diferentes

  • Crea oportunidades para que las personas puedan ver problemas desde múltiples ángulos
  • Crea un ambiente donde se puedan cometer errores inteligentes sin ser juzgado.
  • Contrata personas con diferentes perspectivas.
  1. Incentiva la creación de puntos de vista discordantes

  • Busca evidencia de disconformidad. En vez de preguntar “¿están de acuerdo con esto?”, pregunten “¿alguien tiene evidencia que indique que nos estamos equivocando con esta decisión?”
  • Fomenta el debate siempre.
  • Busca continuamente potenciales opositores a las ideas, con el fin de confrontar los argumentos.

Todos conocemos los resultados de cómo funciona una empresa tradicional. ¿Por qué no intentar algo nuevo funcionando como una empresa que sea rebelde a la inercia y siempre busque cuestionar el status quo? ¿Te animarías?


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