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Jaque Mate a la Estrategia Por Aldo Tapia

Revisando las consultas y comentarios recibidos, no sólo a través de las redes sociales, sino en las sesiones de clases de estrategia que otorgo en CENTRUM, he podido percibir una dificultad constante entre mis lectores y espectadores. Esta dificultad se basa en la gran incertidumbre que existe al “tomar acción” con respecto a un tema.

Este problema aqueja a diferentes líderes de organizaciones y emprendedores, muchas veces llegando a truncar sus carreras y metas establecidas. Deseo a través de este artículo brindar algunas sugerencias de cómo abordar este real problema y salir victorioso en el intento.

Aún recuerdo cuando era niño y quería aprender a montar bicicleta, el gran reto era manejar sin las famosas “rueditas” a los costados. Recuerdo todas las indicaciones de mi padre: “no dejes de pedalear”, “mantén el timón derecho”, “no pierdas velocidad”, “si sientes que te vas caer, te vas a caer”, “si te vas a caer, frena y bajas tus piernas”. Sin duda, me sabía de memoria cada una de sus indicaciones, las cuales no me sirvieron de mucho cuando me tocó “tomar acción”.

Todos los consejos impartidos por mi padre no evitaron que los primeros intentos sean fallidos, sin mencionar los grandes raspones que me hicieron dudar por un segundo en seguir intentando. Solo con una práctica constante pude lograr mi objetivo, y así sin más, me despedí de mis fieles compañeras.

Esta simple anécdota nos demuestra lo difícil que puede resultar llevar la teoría a la práctica, la cual se refleja en el mundo académico de hoy.

Existen excelentes cursos de Planeamiento Estratégico, con herramientas conocidas, tradicionales, matrices correctamente estructuradas, que hacen creer a sus usuarios que tienen todo bajo control. Cuando intentan llevar toda esta teoría a la práctica los planes fracasan, debido a que nadie te enseña cómo ejecutarlas.

Si deseas conocer mis comentarios al respecto sugiero revisar los siguientes artículos al respecto: El Fin del Planeamiento Estratégico y El Fin del Planeamiento Estratégico Parte 2.

“La Ejecución no es un problema de estrategia, es un problema de personas.”

Si ya es complicado innovar con un plan estratégico exitoso y dejar de lado los procesos tradicionales, es diez veces más complicado conseguir las personas que puedan implementar de manera correcta la estrategia seleccionada. En otras palabras, no es lo mismo tener un problema de conocimiento, que tener un problema de ejecución.

¿Por qué se da este problema?

El problema en una organización lo podemos graficar de esta manera.

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Muchas personas trabajando en varias cosas a la vez, pero apuntando a objetivos distintos.

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En esta primera situación las estrategias implementadas no tendrán un impacto relevante para cambiar los objetivos del negocio. Obteniendo como resultado un impacto insignificante.

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La situación cambia totalmente. Si las personas estuvieran alineadas al mismo objetivo, se puede observar que el impacto sería mucho mayor.

¿Cómo cambiamos la situación?

Algunos indican que la mejor forma de lograr el “alineamiento” es comunicando de manera acertada. Si las personas conocen bien los objetivos de la estrategia, sabrán lo que tienen que hacer.

El problema de esta sugerencia es que la misma, nuevamente, busca solucionar un problema de conocimiento. En la práctica lo que se requiere es que las personas tomen la decisión de “actuar” de manera correcta. El comunicar algo, no necesariamente implica que yo me comprometa a realizarlo.

Esta brecha existente, entre conocer lo que tienes que hacer y hacerlo, es una de las principales causas de fracaso de las estrategias. El problema es que nos enfocamos en el conocimiento de las personas, cuando debemos enfocarnos en modificar las variables que influyen en la conducta humana que todos tenemos.

Actualmente, inclusive en organizaciones estables, se puede observar que las personas están orientados a objetivos cruzados, con un enfoque disperso y con propósitos particulares, desalineados completamente a los objetivos del negocio. Debemos dejar de saltar al abismo y enfocarnos en aumentar la probabilidad de éxito de una estrategia.

¿Cómo podemos alinear a los esfuerzos de cada uno de mis colaboradores y enfocarlos en los objetivos más importantes del negocio?

  1. Define el objetivo principal:

¿En qué vamos a trabajar decididamente los próximos 12 meses o tres años? Se deben cumplir dos premisas:

  • Otorgar el máximo valor a tus clientes actuales o potenciales
  • Alcanzar la máxima rentabilidad para tu empresa.
  1. Identifica las personas adecuadas para lograr este objetivo

Un gran error que cometen muchas empresas es el pensar que, con el mismo equipo, pueden lograrlo todo. Cada persona tiene competencias particulares, la meta es analizar si tu equipo tiene las competencias que se requieren para ejecutar tu estrategia.

¿Están orientados al logro? ¿Son lo suficiente independientes en su trabajo e interdependientes cuando trabajan en equipo? ¿Son creativos? ¿Tienen pensamiento crítico?

Si nos equivocamos en asignar responsabilidades, se puede tener serios problemas para implementar un proyecto de alto impacto para la empresa. Si es necesario realizar algún cambio entre los colaboradores según sus competencias ¡LO TIENES QUE HACER!

La rutina es una forma de trabajo cómoda para muchas personas, mientras que el ejecutar un proyecto implica enfrentar riesgos que no todos están dispuestos a asumirlos, por lo que el perfil de las personas es crítico.

Consejo de oro: primero es la estrategia, luego la estructura. Jamás es al revés.

  1. Define en qué debe enfocarse cada una de las personas seleccionadas

Es muy importante definir las contribuciones claves de cada uno de los participantes en un proyecto. Este proceso debe ser lo más simple posible, con un máximo de tres menciones, en las cuales las personas estarán enfocadas.

Las personas deben diferenciar claramente cuál es el resultado que esperamos de su trabajo y deben tener la habilidad de ir decididamente atrás de él.

  1. Rediseñar los procesos, estructuras, sistemas de recompensas y consecuencias

Dependiendo de la estrategia que se quiere implementar, es absolutamente necesario, revisar continuamente los procesos e identificar los puntos ciegos, es decir, ¿qué es lo que se debe dejar de hacer? Con la finalidad de aumentar la productividad de los procesos y, así también, garantizar la probabilidad de éxito en la ejecución del proyecto.

El uso de reforzadores de desempeño, es decir, los sistemas de recompensas y consecuencias cumplen un papel muy importante en el proyecto, ya que ayudan a modificar la conducta de las personas. Por lo cual, también necesitan ser revisados y renovados continuamente, para que sigan cumpliendo con el rendimiento proyectado.

El gran objetivo aquí es encontrar los procesos, estructuras y sistemas adecuados que aseguren que los proyectos avancen de acuerdo con lo esperado.

  1. Experimentar y aprender lo más rápido posible

Sólo una vez que tengo los cuatro puntos anteriores, muy bien definidos y orientados a la ejecución de la estrategia, podré incrementar la probabilidad de éxito de la implementación.

Es necesario experimentar, aprender de los posibles errores velozmente, hacer los ajustes necesarios y volver a intentarlo.

El gran enemigo que tiene la ejecución exitosa de una estrategia es no alinear el perfil y las competencias de las personas que tendrán la responsabilidad de implementarla y en no preocuparse si la cultura de la empresa es la adecuada para el logro de la misma.

Recuerda el orden:

ESTRATEGIA – ESTRUCTURA – CULTURA


Si te gustó este artículo te invito a compartirlo y escríbeme en los comentarios qué otros consejos tienes para realmente innovar.

Si quieres conocer más de mí, puedes revisar mi web aldotapia.pe

Si te interesa que escriba acerca de un tema en particular, puedes enviarme un e-mail a consultas@aldotapia.pe

 

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