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Jaque Mate a la Estrategia Por Aldo Tapia

Y, de pronto, un chico siente la necesidad de conseguir una compañera, alguien con quien compartir su vida, con quien pasar buenos y malos momentos y que ambos tengan una relación armoniosa y que dure “hasta que la muerte los separe”. Este chico se entera que existe un sistema en red,  en el cual si estás adentro, puedes conocer a muchas chicas online. Este sistema analiza tu perfil y en base a algoritmos especializados, te dice qué chica es perfecta para ti, pero una vez seleccionada, es la persona con quien tú te tienes que casar.

El sistema se vuelve mundialmente conocido, todos están contentos. De hecho, el porcentaje de separaciones y divorcios empieza a disminuir drásticamente y todas las personas en búsqueda de pareja son capaces de sacrificar muchas cosas, con tal de ser parte de ese famoso sistema que, en base a tecnología moderna, puede determinar con un altísimo porcentaje de certeza quién es la pareja perfecta para ti.

¿Cómo te suena esto? ¿Lo tomarías?

Les seguiré contando la historia…

De pronto una pareja se rebela contra el sistema porque pese a que el algoritmo le demuestra que los perfiles no son compatibles y les pronostica una dolorosa separación, surge el amor entre ellos, se enamoran de verdad y rompen el mito de que todo lo tecnológico es mejor y que todo será automatizado y demuestran que las emociones son tan fuertes que pueden rebelarse contra el mejor de los sistemas.

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Esta historia que les acabo de contar es parte de un capítulo de la última temporada de Black Mirror que la pueden ver por Netflix, donde está claro el verdadero fin de esta serie, que es despertar la conciencia humana de entender hasta dónde pueden ir todos los temas que hoy se disfrutan con tanta pasión, sin ver los riesgos de los cambios de comportamientos y formas de pensar que esto conlleva.

Nos encontramos en un fenómeno que muchos llaman “tsunami tecnológico”, donde prácticamente es casi imposible que el ser humano no sea digital. ¿Se trata de una moda? ¿Se trata de una tendencia? ¿Se está convirtiendo en una necesidad? Lo cierto es que hoy la cultura de las sociedades se está modificando de manera veloz en temas que implican un cambio drástico en el modo de actuar y pensar de las personas.

De lo que no se habla y es algo que no existe demasiada conciencia, es de los riesgos y peligros que toda esta revolución trae consigo de manera muy disimulada y oculta.

Hoy, son muchas las empresas que conocen más de nosotros que nuestros mejores amigos o familiares. Lugares donde sales, los gustos que tienes, los viajes que te gustan, quiénes son tus amistades, el dinero que gastas, dónde lo gastas, cómo lo gastas, las medicinas que usas, las enfermedades que tienes, si tomas alcohol, si te gusta la carne, tus preferencias políticas, tus movimientos bancarios, con quien hablas por celular, cuánto hablas por celular, qué ves por Internet, qué haces por Internet, qué miras en Netflix, etc. Incluso ya existen personas que disponen de la tecnología de asistencia de hogar como los Google Home o los Echo de Amazon, quienes están muy contentas con los beneficios que éstas les dan, pero quizá sin tener claro la gran cantidad de información personal que está siendo compartida de manera inconsciente y que nadie sabe cuándo pueda ser utilizada en tu contra.

Por lo tanto, existe un mundo íntimo y personal que la gran mayoría de personas no desea compartir, pero que de alguna manera u otra, no tiene mayor opción que hacerlo.

Desde siempre, el hombre ha sabido coexistir con las máquinas. Como lo dice Andy Stalman en su libro Human OffOn, lo más peligroso que hoy ve es la capacidad de manipulación que pueden tener las empresas por la gran cantidad de información que poseen.

Mientras muchas personas están preocupadas en la capacidad de las máquinas de pensar mejor que los humanos, debemos preocuparnos en que el hombre deje de pensar como un ser humano y empiece a pensar en automático, como un robot, sin tener la capacidad de discernir, de pensar de manera crítica y de cuestionar las cosas.

A mi modo de ver, las máquinas reemplazarán muchas de las labores que hoy realizan las personas, pero también crearán muchas oportunidades que hoy pocas personas toman conciencia que las pueden aprovechar.

Las emociones humanas y el cómo controlarlas y manejarlas serán las habilidades más apreciadas en el mundo que hoy vivimos. La capacidad de trabajar en equipo, de pensar de manera crítica, de retar el status quo, de crear un ambiente de colaboración y coordinación para lograr procesos mejores, siempre estará por encima de cualquier tecnología, pero para esto, requerimos ser conscientes que la tecnología es un medio para lograr un cambio y no es el fin en sí misma. Usemos las herramientas a nuestro favor y no nos volvamos esclavos de las mismas.

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