VíctorGobitz
La agenda minera Por Víctor Gobitz

El tema a abordar en esta oportunidad ha sido tratado recientemente por la ingeniera Marita Chappuis, en su blog A tajo abierto”; y le he añadido una expresión que en el léxico de los negocios se podría denominar “pensar fuera de la caja”. En esencia, pretendo analizar el mismo problema aportando a la discusión una propuesta.

En nuestro territorio esta actividad ilegal se puede explicar por cuatro atributos singulares: primero por nuestra geología, que nos ha dotado naturalmente de la presencia de oro en suelos estratificados, muy cercanos a la superficie y producto de la erosión de filones ubicados en zonas de mayor cota; segundo, porque este oro puede recuperarse con técnicas metalúrgicas muy sencillas, a diferencia de la minería aurífera en vetas angostas o de los yacimientos diseminados, donde se requiere una economía de escala mínima, para hacer rentable, por ejemplo, la lixiviación en pilas; tercero, por su ubicación remota que hace que la presencia y la efectividad del Estado de Derecho sea mínima; y finalmente, por un cuarto atributo que denominaría incentivo económico, expresado por el precio internacional del oro al alza y el uso comercial del metal aurífero, como cuasi dinero.

Esta actividad económica no solo es ilegal; se desarrolla generando pasivos sociales execrables como la prostitución, el trabajo infantil, la desatención en prestaciones de previsión y salud y sobre todo por la corrupción de las relaciones humanas e institucionales; genera además pasivos ambientales significativos por el uso de mercurio y la deforestación descontrolada. Es una actividad que se caracteriza por su atomización, baja productividad y empleo de tecnologías rudimentarias y hasta la fecha, como Estado hemos tratado de proscribirla a través de acciones de interdicción, pero dado el vasto y remoto territorio involucrado, los resultados han sido desalentadores.

¿Qué hacer ante esta situación? ¿Se pueden incentivar actividades económicas alternativas? ¿Se pueden establecer criterios técnicos y legales mínimos para formalizar esta actividad? ¿Se pueden definir áreas geográficas donde esta actividad necesariamente tiene que ser proscrita y otras donde bajo fiscalización del Estado podría desarrollarse?

La propuesta consiste en seguir tres pasos que nos aseguren una solución sostenible: primero, estableciendo un monitoreo remoto geo- referenciado, empleando tecnología satelital y drones para cuantificar y hacer visible esta actividad ilegal, de manera que como Estado sepamos dónde y cómo se realiza y quiénes están involucrados, ello generaría conocimiento y a su vez desalentaría a los involucrados. Segundo, desarrollando investigación aplicada que permita cuantificar nuestra potencial diversidad en riqueza natural, los riesgos ambientales asociados y planteando soluciones viables; como por ejemplo, otras opciones económicas o la formalización empleando tecnologías de mayor productividad que permitan el cumplimiento de todas las normas legales vigentes. Y tercero, formulando políticas públicas al respecto, porque la solución a la actividad ilegal de extracción de oro en Madre de Dios requerirá un esfuerzo sostenido, con logros progresivos, para finalmente alcanzar una solución definitiva.

Dicho de otra manera, para la erradicación de la explotación ilegal de oro en Madre Dios, se requiere un plan que cuantifique, visibilice y formule soluciones atendibles. No existe una “bala de plata” que lo solucione. ​